La derrota de Julio Miranda y el triunfo de Fuerza Republicana plantean, ahora que las urnas están todavía tibias, que el pueblo tucumano no votó méritos en la jornada de ayer. Las dos últimas administraciones provinciales, que tuvieron al bussismo y al mirandismo como sus protagonistas centrales, pueden considerarse prueba suficiente para sostener que no fue una compulsa de virtudes la que definió esta pulseada. Las urnas, hay que decirlo, tampoco se pusieron calientes.
A la luz de los resultados provisorios, puede decirse que, en realidad, lo que se impuso fue un voto castigo. FR, probablemente, lució como la opción más estructurada contra el mirandismo y una porción importante del electorado independiente apostó a que era la agrupación con más chances de propinarle la derrota al todavía gobernador de la provincia.
La disgregación de las otras facciones opositoras fue determinante en este contexto. La suma de los votos de los partidos que hasta junio integraron el Frente Unión por Tucumán muestra que, de haberse mantenido unida la coalición, otro podría haber sido el resultado de estos comicios.
Interrogantes
Se abre ahora un gran interrogante respecto de cuál será el futuro escenario político en la provincia. Técnicamente, los dos primeros lugares en esta contienda electoral quedaron en manos de dos fuerzas políticas agonizantes. El mirandismo, tras estos resultados, es una expresión en franca decadencia estructural. Los republicanos, paralelamente, enfrentan la detención de su presidente, Antonio Domingo Bussi, que puede prolongarse y hasta frustrar la asunción del ex gobernador como intendente de San Miguel de Tucumán.
Frente a este panorama, también, parece ratificarse que los votantes tucumanos consideraron que no hubo instancias superadoras por las cuales optar. Consecuentemente, jugaron sus votos a condenar al titular del PJ local.
Justamente, para el partido oficialista se aproximan nuevas épocas y nuevos desafíos. Como ya se dijo, el gobernador electo, José Alperovich, iba a salir ganando cualquiera fuese el resultado de esta elección. La derrota de su predecesor le limpia el camino y le permite pasar con una ambulancia a recoger los heridos y sumarlos a su proyecto.
La construcción de una estructura propia es un imperativo para el aún senador peronista. Los personalismos están condenados a extinguirse si no tienen detrás un aparato en que apoyarse.
Paralelamente, Ricardo Bussi tiene por delante el reto de lograr que los republicanos se "desteten" de su padre, Antonio Domingo Bussi, si quiere que FR siga teniendo un papel fundamental en las lides políticas vernáculas.
El ex fiscal anticorrupción Esteban Jerez terminó de recibir su diploma de personaje político en la escena provincial y también tiene mucho que clarificar ahora que la ciudadanía decidió darle una banca de diputado. Su consagración como parlamentario nacional dependió tanto de su imagen pública como de la fortaleza política del legislador electo Roberto Palina. Recrear le aportó poco o nada -en todos los sentidos de la expresión- al debutante representante del pueblo.
El otro dato insoslayable de la jornada fue el apabullante abstencionismo. Una inmensa cantidad de tucumanos respondió eligiendo a nadie, porque a nadie consideraron elegible.
Chau, Miranda
El posmirandismo comenzó de la peor manera para Miranda, gobernador por pocas horas más.
La historia universal enseña que se puede mentir a mucha gente poco tiempo. O que se puede engañar mucho tiempo a poca gente. Pero no se puede defraudar todo el tiempo a todo el mundo. Al por mucho tiempo derrotado dirigente justicialista le costó muy caro aprender la lección.







