Los candidatos enfrentan la prueba decisiva

La indiferencia favorece al aparato gobernante y perjudica a las fuerzas de la oposición.

26 Octubre 2003
Por Carlos Abrehu

A casi 20 años del retorno de la democracia en la Argentina, algunos sueños se extinguieron y otras polémicas se enfriaron. El problema económico demostró las limitaciones de la visión puramente política de la crisis. La coexistencia en un espacio institucional compartido estrechó el campo de discusión entre las organizaciones políticas. Los partidos se alternaron en la cima del poder sin quiebres del orden constitucional.
El entusiasmo por los proyectos fundacionales de fuerte raíz ideológica decayó en la década del 90. No obstante, la revisión de las causas por violaciones a los derechos humanos y el replanteo de las relaciones con las empresas privatizadas que ha impulsado el Gobierno de Néstor Kirchner, avivaron contiendas profundas en la sociedad. Se instaló otra agenda pública que se extendió por el país, con mayor o menor intensidad según las regiones. La segunda detención de Antonio Bussi es un producto del nuevo tiempo político.
En ese clima se sitúan los comicios de congresistas nacionales de hoy en Tucumán. La pelea por el poder total ya se dio el 29 de junio pasado cuando José Alperovich alcanzó la gobernación y se cubrieron los distintos cargos electivos (intendentes, comisionados comunales, legisladores y concejales).

La despolitización
El ejército de sublemas que contribuyó a la victoria de Alperovich entró en hibernación hasta nuevo aviso, mientras la oposición se fracturó en tres frentes (Cívico, Unión por Tucumán y Encuentro Popular Progresista). Fuerza Republicana se abroqueló tras los Bussi. Una sensación de desinterés se apropió de la ciudadanía, que descree de la utilidad de los diputados y de los senadores nacionales.
La falta de rendición de cuentas públicas acerca de los beneficios gestionados en favor de la comunidad y la escasa gravitación de los nueve congresistas por Tucumán en el diseño de las políticas clave explican parcialmente la indiferencia cívica. Sin debate público, se ahonda la brecha entre representantes y representados.
El ausentismo a las urnas en octubre de 2001 rondó casi el 32%, con 70.000 votos en blanco. Se interpretó esto como una velada crítica al personal político, que estalló violentamente en diciembre de 2001.
A más de dos años de la competencia del 14 de octubre, la apatía vuelve a hacerse presente. La actitud despolitizada que congela la asistencia al cuarto oscuro favorece al oficialismo, que refuerza las lealtades con la acción del aparato y de los planes sociales.
A Julio Miranda lo desvela superar los 185.000 votos que consiguió José Alperovich en la categoría de senador. Kirchner se mostró al lado del gobernador el 30 de setiembre, en Tafí Viejo.
Los candidatos del Encuentro, Julio Díaz Lozano y José Vitar, jugaron sus fichas al Presidente, en desigual puja con la Casa de Gobierno. Aníbal Ibarra -estrella mayor de la experiencia transversal- no pisó tierra tucumana.
La oposición sospecha del reparto de miles de bolsones por el oficialismo. Fuerza Republicana cree que la detención de Bussi polarizará a los antikirchneristas en torno de su hijo Ricardo.El Frente Cívico, con Pablo Walter y Esteban Jerez, se ilusiona con el efecto de arrastre que pueden generar Ricardo López Murphy y Mauricio Macri en el electorado centrista.
Unión por Tucumán (José Ascárate y Gumersindo Parajón) espera potenciarse con el rebrote radical y con el ascendiente del apellido Pisarello. Las conjeturas están abiertas en distintas direcciones. El cálculo óptimo del oficialismo pasa por conseguir 3 diputados, además de los 2 senadores. Los políticos del Encuentro pretenden desbaratar los planes de Miranda.
Los bussistas quieren recuperar la banca de senador que ocupa Walter y obtener 2 diputados, según algunas apreciaciones. Unión por Tucumán y el Frente Cívico confían en desplazar a FR de esos puestos. Las suposiciones se enfrentarán con la voluntad del votante en la jornada de hoy.

Dichos y proyectos
El gobernador electo José Alperovich les prometió a los jueces de la Corte Suprema de Justicia, que respetará la independencia de los poderes. Además, en la conversación del lunes pasado, renovó su confianza en los instrumentos que dispone el Poder Judicial para resolver los asuntos conflictivos, como el escándalo de las 4x4. El sucesor de Miranda llevó la voz cantante durante el diálogo.
La cuestión que más preocupa al mundo judicial no se disipó tras la visita de Alperovich a Tribunales. El futuro ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, reconoció que no hay otro camino que cumplir con la ley que ordena el desguace total de la Constitución de 1990.
En lo más alto de la judicatura no tienen dudas de que la próxima administración citará a elecciones de convencionales constituyentes en la primera mitad de 2004. Y también existe plena certeza de que en el corazón del proyecto reformista está la puesta en comisión de los jueces. Eso significaría decir adiós a la estabilidad de estos. Al mismo tiempo, resurge el fantasma de la designación de los jueces amigos del poder de turno.
La reforma política invocada como justificativo de los cambios constitucionales bien puede efectuarse mediante leyes. La reducción del número de concejales y el rediseño de comunas rurales y de municipios son factibles de concretarse con retoques a la legislación vigente. Más compleja aparece, en cambio, la liquidación del sistema de lemas. Es poco probable que los jefes de los sublemas oficialistas se resignen a perder una fuente de poder político. De todas maneras, los convencionales constituyentes deberán ser electos por sublemas, lo cual preanuncia un semillero de divergencias. Con todo, la Justicia aún no se definió en torno de las denuncias de Díaz Lozano, de Carlos Canevaro, ni del Colegio de Abogados en contra de las leyes que habilitan el plan reformista.

Herencia inquietante
Alperovich no tuvo pelos en la lengua para describir con dureza el cuadro provincial. Con todo, al equipo que jurará el miércoles le espantó la cantidad de nombramientos producidos en el aparato estatal por el mirandismo.
La pasividad de Sisto Terán le privó a Miranda de la posibilidad de vetar algunas de las leyes resistidas por la judicatura y por los gremios. Alperovich podrá promulgar todas las normas, entre ellas la que reduce el campo de maniobra de la Cámara para voltear los decretos de necesidad y urgencia. Los colegios profesionales lo atacaron con dureza
Como parte del ciclo de cambios, el Concejo Deliberante eligió una cara nueva de presidente: Carolina Vargas Aignasse. Esta podría ser la intendenta provisoria de la capital si se confirma mañana la prisión preventiva de Bussi. Fernando Juri Debo venció a José Cúneo Vergés y el PJ lo impondrá como presidente subrogante de la Cámara. Fernando Juri está contento.

Tamaño texto
Comentarios