24 Octubre 2003 Seguir en 
En varias ocasiones hemos hecho notar la necesidad de que los edificios que se encuentran cerrados no se conviertan por esa causa -ni ellos ni su entorno- en receptáculos de cuanta suciedad callejera pueda imaginarse. Lamentablemente, nuestras puntualizaciones no han tenido eco alguno. Y así es como en pleno centro comercial de la ciudad existen edificios con recovas cubiertas de inmundicia y de las que fluyen emanaciones nauseabundas. Hay ilustrativos ejemplos de lo que decimos en la calle San Martín, tanto como al 500 como al 600 y al 700.
No son situaciones nuevas, sino que datan de varios meses y hasta de años atrás, sin que la autoridad municipal haya cumplido su deber de intimar a los propietarios a conservar el sector que les corresponde en mínimas condiciones de higiene. De más está decir que todo esto resulta tan desagradable como chocante a la vista, y que coopera para acentuar, en nuestra capital, ese aspecto de abandono que resulta cada vez más alarmante.
Creemos que la Municipalidad debe modificar la actitud pasiva que mantiene, inexplicablemente, acerca de esta realidad.
No son situaciones nuevas, sino que datan de varios meses y hasta de años atrás, sin que la autoridad municipal haya cumplido su deber de intimar a los propietarios a conservar el sector que les corresponde en mínimas condiciones de higiene. De más está decir que todo esto resulta tan desagradable como chocante a la vista, y que coopera para acentuar, en nuestra capital, ese aspecto de abandono que resulta cada vez más alarmante.
Creemos que la Municipalidad debe modificar la actitud pasiva que mantiene, inexplicablemente, acerca de esta realidad.







