Vereda peligrosa

La acera debe tener un revestimiento acorde al uso y que evite poner en riego a los peatones.

23 Octubre 2003
En la calle Crisóstomo Alvarez al 200, sobre el costado sur, varios metros de vereda no están construidos con baldosas sino con ladrillos comunes. Como ese material es inadecuado (las aceras de ladrillo eran cosa de la época colonial), las pisadas y la lluvia lo han ido excavando y, en la actualidad, el suelo presenta concavidades en extremo peligrosas para el transeúnte.
Como lo hemos dicho varias veces, la autoridad municipal debiera tomar cartas en cuestiones de esta naturaleza, constriñendo al propietario frentista a que mantenga su vereda en condiciones; entre las cuales se cuenta, por cierto, la de construirla del material reglamentario y no de otro cualquiera que se le ocurra.
Una vez más debemos insistir en que el tema de las aceras no es de manera alguna trivial, como alguien podría pensarlo. Para el peatón, resulta de suma importancia la firmeza y la regularidad del suelo que pisa. La falta de esas condiciones puede suscitar una caída que, en el caso de personas añosas o enfermas, suele tener consecuencias muy graves. Debe terminar, por lo tanto, la pasividad municipal en esta cuestión.

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