La bolsa o el voto

El fantasma de los bolsones enreda las decisiones.

21 Octubre 2003
Hoy a las 9 la Secretaría de Desarrollo Humano abrirá los sobres a fin de determinar quién es el ganador para realizar una provisión de 51.914 módulos alimentarios, embalados en bolsas plásticas de 50 micrones de espesor como mínimo. Cada bolsa deberá tener, entre otras cosas, puré de tomates, mermelada, azúcar, aceite, fideos, harina, leche en polvo, arroz blanco, polenta y queso rallado.
Una hora después, la Secretaría de Desarrollo Humano volverá a abrir sobres. Esta vez para adjudicar la entrega de 88.000 módulos alimentarios, embalados en bolsas plásticas de 50 micrones de espesor como mínimo. En este caso cada uno tendrá picadillo, puré de tomate, mermelada, azúcar, aceite, fideos guiseros, harina, leche, arroz y polenta.
Los bolsones vienen siendo la degradación de la política. Sin ningún lugar a dudas, son una gran ayuda para los sectores cada vez más pobres. Se han transformado en algo indispensable para afrontar el hambre. Sin embargo, se corre el riesgo de que se constituyan en una moneda de cambio sumamente peligrosa para la dignidad humana. No pueden significar un elemento central a la hora de decidir un voto o de expresar una voluntad.

El secreto que se grita
En nuestra provincia, no es un secreto que un cargo, un voto o un acto político estén atados a un bolsón. Los estrados judiciales están cargados de causas en las que algún osado se animó a denunciar que fue prácticamente extorsionado por esa bolsita negra que tiene nada más ni nada menos que alimentos para subsistir.
Ante la llegada de una elección, los candidatos se ocupan de aclarar que no reparten bolsones porque la vergüenza les impide decir la verdad. Sin embargo, días después lo reconocen aduciendo que el sistema es así. Afirman que es algo que la gente está esperando y de otra forma, el trabajo por el postulante no da frutos. La política actual habla de cambios y de nuevos aires. El anuncio de este cotejo de precios se presta a muchas suspicacias; más aún, cuando faltan menos de siete días para cumplir con el sagrado deber de elegir a las ocho personas que representarán a la Provincia en el Congreso.

Los nuevos
La provincia, precisamente, llega desorbitada a los comicios del domingo. Tres días después de votar, asumirá no sólo otro gobernador, sino toda una estructura diferente entre ministros y otros funcionarios. Habrá 354 personas que ocuparán cargos políticos que no venían desempeñando entre intendentes, legisladores, concejales y delegados comunales. Eso implica una amplia transferencia del poder de la provincia. Todos ellos tienen la cabeza y el cuerpo puestos principalmente en su futuro y no en los comicios.
Entre los legisladores e intendentes que vienen hay varios que tienen dudas de asumir porque sus pliegos pueden ser impugnados, a juzgar por sus procederes. Los Orellana (Enrique y José) cargan con ese San Benito. Por primera vez en mucho tiempo hay legisladores que no quieren integrar la comisión de Peticiones y Poder porque más de uno será cuestionado.El líder de uno de los principales partidos está preso. Si bien Antonio Bussi no es candidato, Fuerza Republicana se mueve en dos frentes complicados, el de los comicios y el electoral.
A la apatía general y a la desconfianza hacia las representaciones políticas se suma una provincia donde las preocupaciones están muy lejos de los comicios. Hay dos partidos cuyos candidatos aseguran que ganarán. Ellos son FR y el Frente Fundacional del peronismo. Sin embargo, ambos saben que llegan con las fuerzas diezmadas y no de la mejor manera. Esas dudas son las que envalentonan a los demás partidos para dar pelea y para tratar de conquistar a casi un 40% de ciudadanos que ya decidieron no votar.

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