Una semana caliente

Entre la pelea electoral y la lucha sindical.

20 Octubre 2003
Por Marcelo Aguaysol

El oficialismo iniciará una semana caliente, con la movilización electoral del Partido Justicialista y con las marchas de protestas de los gremios estatales que prometen montar carpas en la plaza Independencia.
Miranda arranca los últimos días de su mandato al frente del Poder Ejecutivo aturdido por las escaramuzas que observó, desde el palco, el viernes pasado durante el acto proselitista que hizo el PJ en Banda del Río Salí. Fue la segunda vez, en menos de un mes, que el gobernador pasó momentos de tensión en público. Había ido al club Concepción con la idea de ahuyentar los silbidos que recibió en Tafí Viejo, con el presidente Néstor Kirchner como principal testigo. "No puede ser que todo nos salga mal", habría dicho Miranda en la cena que se efectuó en el predio de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Además de celebrar el cumpleaños de Miranda, ese encuentro también sirvió para que el PJ recaudara fondos para la campaña con vistas a las elecciones del domingo. Según algunos peronistas, para esa cena se vendieron 80 tarjetas VIP (a un costo de $ 1.000 cada una) y otras 700 invitaciones (de $ 200) destinadas a funcionarios, intendentes, legisladores y concejales salientes y electos, comisionados rurales y dirigentes partidarios. Con lo recaudado, el justicialismo podrá contar con los recursos para publicidad, emisión de boletas de voto y pago a fiscales partidarios. Los gastos de movilidad que demandarán las elecciones correrán por cuenta de cada dirigente territorial.
Frente a la apatía del electorado, los peronistas consideran que la inversión redundaría en un resultado no inferior a 180.000 votos para el domingo y con una diferencia de hasta 50.000 sufragios frente al adversario directo en los comicios que, según el PJ, es Ricardo Bussi. En círculos cercanos al gobernador, se barajó la posibilidad de evitar nuevos dolores de cabeza en actos proselitistas. No obstante, habrá mitines pequeños en circuitos capitalinos, sin el acompañamiento de los funcionarios kirchneristas. "Esta es una pelea comarcana", dicen algunos para justificar la ausencia de la compañía del Gobierno nacional en estas elecciones provinciales.

Un alto costo político
Pero la pelea del peronismo no se circunscribe tan sólo a las cuestiones electorales. La falta de resolución (promulgación o veto) del paquete de leyes que sancionó la Legislatura para darle más poder al futuro gobernador, José Alperovich, es considerada por hombres cercanos a Miranda como un error estratégico de la actual gestión que puede impactar negativamente en los comicios del domingo. Lejos de que el silencio se constituya en una buena arma electoral, al no pedir las leyes a la Cámara Miranda podría pagar un alto costo político en su camino hacia el Senado.
Esta también será una semana de decisiones para Alperovich. Las deserciones en la estructura preliminar de su gabinete lo ponen frente a un escenario no querido. Además de eso, el futuro gobernador sondeará el miércoles los ánimos de los 26 legisladores peronistas electos. Algunos de ellos creen que Alperovich pondrá en la mesa de discusión la nómina del nuevo gabinete para establecer si serán aceptados por el PJ. También podría presentarse a la posible mesa de conducción del Parlamento, que integrarían Fernando Juri Debo (subrogante), Alejandro Martínez y Daniel Herrera, como vicepresidentes, y Raúl Hadla como titular del por ahora único bloque justicialista.
Mientras tanto, Fernando Juri quiere constituirse más en un presidente de la Legislatura que en un vicegobernador. Por eso está armando una suerte de minigabinete de asesores para hacer frente a la posible embestida de decretos de necesidad y urgencia desde la Casa de Gobierno. El peronismo está en proceso de ebullición.

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