20 Octubre 2003 Seguir en 
Los bomberos tuvieron muchísimos problemas para luchar contra el fuego en el noreste de la provincia, donde los incendios de pastos, ramas y árboles consumieron más de 10.000 hectáreas. La suerte y el esfuerzo de los hombres permitieron aventar el temor de que el problema afectara a una población de Burruyacu.
No es la primera vez que se pone de relieve que los bomberos, afectados por la escasez de presupuesto y por la falta de insumos adecuados, tienen inconvenientes para acudir en auxilio de la población. De hecho, prácticamente hay una sola autobomba -de los Voluntarios de Tafí Viejo- que puede dar respuesta inmediata. El resto de los cuerpos antiincendios está con camiones chocados o en espera de costosas reparaciones, y se queda cada vez más sin elementos de trabajo.
La eterna lucha de los bomberos ha sido conseguir recursos. Esto los ha obligado muchas veces a buscar bonos contribución y a distraerse de sus verdaderas tareas, al tener que salir casa por casa para pedir la solidaridad vecinal. Es que los artículos que usan estos servidores públicos son caros y duran poco, y necesitan reposición constante. Las autoridades debieran prever la forma de que haya una ayuda mínima y constante a los bomberos, y que se cumplan las promesas de subsidios, como las que se les hizo en enero pasado. Su tarea, conviene recordarlo, es de primera necesidad en la comunidad, y no podemos darnos el lujo de estar inermes ante el fuego.
No es la primera vez que se pone de relieve que los bomberos, afectados por la escasez de presupuesto y por la falta de insumos adecuados, tienen inconvenientes para acudir en auxilio de la población. De hecho, prácticamente hay una sola autobomba -de los Voluntarios de Tafí Viejo- que puede dar respuesta inmediata. El resto de los cuerpos antiincendios está con camiones chocados o en espera de costosas reparaciones, y se queda cada vez más sin elementos de trabajo.
La eterna lucha de los bomberos ha sido conseguir recursos. Esto los ha obligado muchas veces a buscar bonos contribución y a distraerse de sus verdaderas tareas, al tener que salir casa por casa para pedir la solidaridad vecinal. Es que los artículos que usan estos servidores públicos son caros y duran poco, y necesitan reposición constante. Las autoridades debieran prever la forma de que haya una ayuda mínima y constante a los bomberos, y que se cumplan las promesas de subsidios, como las que se les hizo en enero pasado. Su tarea, conviene recordarlo, es de primera necesidad en la comunidad, y no podemos darnos el lujo de estar inermes ante el fuego.







