Baches en la ciudad

Un problema que parece no tener solución y crece a niveles alarmantes.

18 Octubre 2003
Habitan toda la ciudad. Su población crece descontroladamente a espaldas de las gestiones municipales y para martirio de los conductores. Los baches no son sólo ornamentos típicos de las calles tucumanas. Su misión es dañar a la mayor cantidad vehículos y ocasionar accidentes o golpes en el caso de motociclistas, ciclistas y peatones. A veces ocultan su profundidad en las aguas servidas o de lluvia y atacan a los desprevenidos.
Hay algunos baches notables, como aquellos que conforman casi una cofradía en la avenida Mate de Luna, al 4.100, al 4.200 y al 4.400. Este último ha provocado en algunas ocasiones choques en cadena. Eso no sucede ahora porque alguien amablemente le hincó un palo de metal para advertir sobre el peligro. Pero también hay calles emblemáticas, como la Chile, donde casi hay más pozos que pavimento sano.
Pareciera que ningún representante del pueblo es víctima de los baches porque estos aprovechan la indiferencia municipal para seguir brotando como hongos y miran con ironía a sus vecinos del microcentro que están siendo repavimentados.Es curioso que en una municipalidad que tiene empleados de más no exista personal que se ocupe de recuperar las calles y las avenidas del 90% de la ciudad.
A este ritmo de reproducción, los baches corren el riesgo de convertirse en un atractivo turístico más de San Miguel de Tucumán.

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