Obras, no promesas

En Tucumán hay una gran fertilidad de ideas y de proyectos que pocas veces llegan a cristalizarse

14 Octubre 2003
Los adagios o sentencias breves son, por lo general, anónimos porque surgen del ideario popular, que ha recogido experiencias de vida y las ha expresado como enseñanzas en pocas palabras. Así hay locuciones que vienen desde tiempos inmemoriales, como la famosa "res non verba" (hechos, no palabras), que muchas sociedades han puesto en práctica y se han subido al tren del progreso. Ello sucede porque hay una clase dirigente que está pensando en el bienestar de su comunidad y, por lo tanto, la realidad muestra obras concretas.
Pero en Tucumán, desde hace mucho tiempo, la locución latina se ha invertido (palabras, no hechos); en consecuencia, en lugar de avanzar, retrocedemos y miramos con demasiada nostalgia las glorias ya lejanas. Con mucho pesar, vemos cómo algunos de nuestros vecinos cercanos nos van superando en casi todo terreno, como sucede con Salta, que es consciente de que el desarrollo del deporte y de la cultura genera un movimiento turístico notable.
En materia deportiva, Salta ha dado grandes pasos. Sus gobernantes tuvieron la visión y la inteligencia de invertir en la construcción de un estadio moderno, con todo el confort y la comodidad que los tiempos actuales requieren. Abrió sus puertas en 2001 y desde entonces ha albergado numerosos espectáculos internacionales, que forman parte de un paquete turístico que permite conocer las bondades paisajísticas de Salta. Para dar una idea de la inversión, basta decir que puede albergar 20.000 espectadores sentados; posee 32 cabinas para radios; tres para televisión; un sistema de seguridad con cámaras de video; dos gimnasios precompetitivos y dos canchas auxiliares reglamentarias e iluminadas. En breve se ampliará la playa de estacionamiento, que actualmente recibe a más de 1.000 vehículos.
Pero no sólo en lo que se refiere al fútbol. También inauguraron en 2001 una pista de atletismo de última generación; se construyó un estadio para el Mundial de Voley 2002; remodelaron y ampliaron totalmente el autódromo. Estas obras se concretaron con aportes provinciales -la mayor parte-, privados y, eventualmente, de la Nación.
Tucumán se quedó en el tiempo. En junio de 2001, el director provincial de Deportes y el titular del Consejo Provincial del Deporte afirmaban que el objetivo inmediato era refaccionar el Centro de Educación Física Nº 18. Para ello iban a contar con el apoyo de la Nación y con el aval del actual gobernador, y de su entonces ministro de Economía. Pero todo quedó en una expresión de anhelo.
Los estadios de Atlético Tucumán y de San Martín carecen de comodidades; su infraestructura es insuficiente para los nuevos tiempos que corren, razón por la cual casi nadie piensa en Tucumán como subsede de algún certamen internacional. En el interior, son muy pocos los estadios habilitados.
Lo curioso es que el actual mandatario, al iniciar su gestión, fue a Salta para enterarse de cómo se fue gestando ese "milagro" -no sólo deportivo y turístico-, pero de poco sirvió, a juzgar por la realidad que padecemos los tucumanos. En estos últimos tiempos, en la vecina provincia se construyeron también una autopista, un imponente hospital y una casa de la cultura, entre otras obras importantes.
Hace pocos días, el gobernador electo imitó a quien sucederá en pocos días y viajó a Salta con su futuro gabinete para tomar nota de cómo se puede progresar. Sería auspicioso si su gestión lograse traducir las promesas en hechos.
En Tucumán hay una gran fertilidad de ideas y de proyectos que pocas veces llegan a cristalizarse, a causa de una clase dirigente que cree que la función pública sirve sólo para servirse a sí misma. Si no cambia la mentalidad de la dirigencia, no podremos salir del estancamiento.

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