14 Octubre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Cuando el Senado se reúna mañana para resolver sobre la incorporación de Eugenio Zaffaroni a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el titular de la Comisión de Acuerdos deberá haberse expedido previamente sobre los antecedentes penales de Jacobo Grossman, colaborador de aquél y ayudante presente durante el examen público de los senadores. El presidente de la comisión, Jorge Busti, se había comprometido a solicitud del senador Ricardo Gómez Diez, a propósito del ruido que se produjo cuando tomó estado público el pasado de Grossman. Se da por seguro que ese informe, como tampoco las irregularidades de orden tributario objetadas a Zaffaroni, serán suficientes para cambiar la decisión afirmativa del oficialismo sobre su investidura que, a juicio de Eduardo Menem, "está ya debidamente encapsulada y sellada por control remoto". Ello no impedirá que la sesión de la cámara sea muy movida, altisonante y con trapos al sol, mientras sigue sin poderse explicar que una personalidad tan experimentada como el jurista en debate no advirtiera que acompañarse de ese ayudante tan tentador para sus adversarios, le habría de ocasionar un daño sencillamente evitable.
Lo que se supo
La presencia de Grossman había irritado considerablemente a la senadora Fernández de Kirchner, titular de Asuntos Constitucionales y operadora máxima en las delicadas movidas políticas de Zaffaroni y Eduardo Moliné O´Connor, por cuya causa debió suspender un importante viaje oficial a Alemania. La esposa del Presidente fue informada por un auxiliar suyo durante el cuestionario al aspirante a la Corte, sobre el currículo de Grossman y habría tenido como respuesta palabras "non sanctas" que fueron apreciadas en su entorno circunstancial. Advertido Zaffaroni de esa reacción después de haberse puesto fin a las siete horas de reunión indagadora, comentó algo sorprendido que volvería a hacerlo, aunque solo fuera para demostrar el injusto tratamiento que merecen quienes hacen esfuerzos para recuperarse al servicio de la sociedad y que, como su colaborador, lo consiguen.
Tejemanejes
No habrá ningún acto ni ceremonia alguna en la embajada argentina de La Habana que justifique invitar a una delegación de la disidencia cubana, se señaló en la Cancillería poco después de la partida de Rafael Bielsa hacia Cuba, donde permanecerá hasta hoy con su serie de reuniones oficiales. En la Cancillería se afirma que no hubo solicitud para un encuentro con disidentes, semejante a los que mantienen los países de la Unión Europea y México, pero lo cierto es que, vía Internet, ha sido posible establecer contacto con periodistas de la disidencia que confirmaron aquél pedido, y sobre el cual, algún momento, el canciller aseguró dias atrás que no tendría inconveniente alguno. Lo que habría hecho cambiar esa predisposición ha sido el posterior plan de Washington para promover el fin del régimen castrista. (De nuestra Sucursal)
Lo que se supo
La presencia de Grossman había irritado considerablemente a la senadora Fernández de Kirchner, titular de Asuntos Constitucionales y operadora máxima en las delicadas movidas políticas de Zaffaroni y Eduardo Moliné O´Connor, por cuya causa debió suspender un importante viaje oficial a Alemania. La esposa del Presidente fue informada por un auxiliar suyo durante el cuestionario al aspirante a la Corte, sobre el currículo de Grossman y habría tenido como respuesta palabras "non sanctas" que fueron apreciadas en su entorno circunstancial. Advertido Zaffaroni de esa reacción después de haberse puesto fin a las siete horas de reunión indagadora, comentó algo sorprendido que volvería a hacerlo, aunque solo fuera para demostrar el injusto tratamiento que merecen quienes hacen esfuerzos para recuperarse al servicio de la sociedad y que, como su colaborador, lo consiguen.
Tejemanejes
No habrá ningún acto ni ceremonia alguna en la embajada argentina de La Habana que justifique invitar a una delegación de la disidencia cubana, se señaló en la Cancillería poco después de la partida de Rafael Bielsa hacia Cuba, donde permanecerá hasta hoy con su serie de reuniones oficiales. En la Cancillería se afirma que no hubo solicitud para un encuentro con disidentes, semejante a los que mantienen los países de la Unión Europea y México, pero lo cierto es que, vía Internet, ha sido posible establecer contacto con periodistas de la disidencia que confirmaron aquél pedido, y sobre el cual, algún momento, el canciller aseguró dias atrás que no tendría inconveniente alguno. Lo que habría hecho cambiar esa predisposición ha sido el posterior plan de Washington para promover el fin del régimen castrista. (De nuestra Sucursal)







