La lección de la partida de la locomotora "Apolo"

13 Febrero 2013
La partida de de la locomotora "Apolo" desde Tafi Viejo a Salta, para ser usada en el servicio ferroviario que une la capital de esa provincia con Güemes, ha dejado agrio sabor a frustración entre los taficeños y la sensación de que jamás se recuperarán plenamente los talleres ferroviarios, pese a las explicaciones oficiales. El triste acontecimiento ha puesto de relieve, además, una serie de cuestiones atinentes a lo que se hizo y a lo que debió hacerse en relación a la idea de reflotar el servicio de tren entre Tafí Viejo y San Miguel de Tucumán, proyecto que encarnaba la locomotora "Apolo" desde 2009, cuando fue traída a nuestra provincia.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que el servicio ferroviario es complejo y que depende de una decisión política estratégica para implementarlo y mantenerlo. No es fácil revertir la desinversión que hubo en los años previos a la decisión de cerrar los ferrocarriles y tampoco es sencillo volver a montar servicios sobre instalaciones y vías abandonadas y depredadas: el sistema no puede funcionar librado a la libre oferta del mercado, de modo que debe haber un interés especial del Estado para organizarlo y sostenerlo. La buena voluntad no basta.

Por eso es que los vecinos de Tafí Viejo han sido escépticos cada vez que se implementaron medidas para reactivar los Talleres, porque por lo general los anuncios estaban acompañados por propuestas de inversiones monetarias pero no por un programa estratégico definido. Al mismo tiempo, se podía percibir cómo las instalaciones ferroviarias en desuso de la provincia iban desapareciendo, producto del abandono y de la depredación. Nadie se ocupó de mantener los predios; y las vías, convertidas en tierra de nadie, fueron ocupadas por viviendas precarias.

Allí radica uno de los problemas serios del fracaso del soñado servicio que iba a vincular de nuevo la capital tucumana con la ciudad del limón. Si nadie se ocupó de preservar los predios desde que se cerraron los ramales, ¿cómo se pensó que se lograría recuperar la línea sin una estrategia de reubicación de los ocupantes ilegales y sin otra estrategia para reparar las vías? Tanto el gobernador, José Alperovich, como el intendente de Tafí Viejo, Javier Pucharras, esgrimieron como excusa que hacía falta una fuerte inversión para llevar a cabo ambos cometidos, dos años después de haber recibido de la Nación la locomotora "Apolo", sin haber planteado públicamente el inconveniente de sembrar una ilusión entre la gente sin saber efectivamente cómo se llevaría a cabo el servicio. Y lo que es peor, esperando, al parecer, que fuera la Nación la que dijera cómo se implementaría ese servicio. "En un momento nos ilusionamos porque había funcionarios, que ya no están, que generaron nuestra expectativa", explicó, en su momento, Pucharras. O sea que todo el anuncio de hace dos años dependió de buena voluntad de funcionarios y no de una política clara y estratégica del Estado. Queda claro que la Provincia, y Tafí Viejo, deberían saber bien qué quieren hacer con el servicio ferroviario y con los Talleres. Así lo entendió Salta, que creó una Unidad de Proyectos Ferroviarios, y en ese marco inauguró en 2012 el servicio Salta-Güemes, que es el que se llevó la locomotora "Apolo". Mientras no haya un proyecto ferroviario concreto en Tucumán, ningún anuncio nacional en este sentido tendrá efectos. "El que no sabe a dónde va, nunca encuentra viento favorable", dijo Séneca.

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