"Gracias Francia por tu ayuda"

"Gracias Francia por tu ayuda"

El desembarco militar galo en Mali puso en primera tapa de los medios de todo el mundo el avance de las milicias islamistas en la región y encendió luces de alarma. El panorama es extremadamente complejo en una zona donde aún se evalúa qué significó la Primavera Árabe, ante la fragilidad de Argelia, Egipto y Libia, entre otros países. Hollande no quiere repetir una era.

ALEGRÍA Y RECONOCIMIENTO. Habitantes de Tombuctú recibieron a Hollande con banderas francesas y leyendas de agradecimiento por su intervención. REUTERS ALEGRÍA Y RECONOCIMIENTO. Habitantes de Tombuctú recibieron a Hollande con banderas francesas y leyendas de agradecimiento por su intervención. REUTERS
03 Febrero 2013

BAMAKO.- El presidente de Francia, François Hollande, fue recibido ayer como un héroe en Tombuctú por miles de malienses en la plaza principal de la ciudad, que hasta hace cuatro días estaba ocupada por milicianos armados islamistas cercanos a Al Qaeda. En su visita estuvo acompañado por el mandatario de transición de Mali, Dioncounda Traoré, quien asumió el cargo tras un golpe de Estado, y por los ministros galos de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, y de Defensa, Jean-Yves Le Drian.

Los africanos agitaban banderas francesas y había carteles y remeras con leyendas de agradecimiento a Hollande, con su foto. Los residentes se regocijaron al ser liberados de una estricta versión de la sharia, la ley islámica, impuesta por los rebeldes y que obligaba a las mujeres a usar velo y contemplaba golpizas en caso de no respetar sus órdenes.

"Estos llamados islamistas no hicieron nada más que mal contra nosotros, golpeaban a la gente y les cortaban extremidades", afirmó Lala Touré, quien cambió el velo por una camiseta con la frase "Gracias Francia por tu ayuda".

En su recorrido por Tombuctú, considerada una ciudad clave para la difusión del islam en la región en los siglos XV y XVI, visitó la mezquita Yingareyber y el centro cultural Ahmed Baba, donde los rebeldes quemaron cientos de libros. Sin embargo, historiadores lograron salvar el 65% de los 45.000 manuscritos del lugar escondiéndolos y trasladándolos hasta la capital.

Apoyo limitado
Las tropas galas luchan junto a las malienses desde hace tres semanas, y lograron frenar el avance musulmán y recuperar ciudades ocupadas por grupos fanáticos desde mediados del año pasado.

"La batalla no ha terminado. Estamos obligados a respaldar a los malienses hasta que hayan recuperado su soberanía completa y concluido la misión en el norte. Lo haremos con los africanos. No tenemos la intención de quedarnos", aseveró Hollande, quien señaló que espera traspasar el control de las operaciones a un Ejército internacional de 8.000 hombres aportados por países de la región y patrocinado por Naciones Unidas, en pocas semanas más.

Estados Unidos y la Unión Europea avalan la intervención en Mali para frenar la amenaza de islamistas que podrían usar el inhóspito Sahara para lanzar ataques internacionales. La ayuda se limita a apoyo logístico y de inteligencia, mientras que Francia tiene desplegados 3.500 soldados en tierra y una fuerte presencia aérea.

Los ataques forzaron a los combatientes rebeldes a replegarse en las remotas montañas Adrar des Ifoghas, cerca de la frontera con Argelia, territorio donde se realizaría una nueva etapa de los combates, pero ya a cargo de las tropas africanas. Los expertos anticipan que los insurgentes aplicarán ahora tácticas guerrilleras.

En una reunión privada entre los mandatarios, Hollande (recibió un camello de regalo) le planteó a Traoré la necesidad de abrir el diálogo político en su país tras "la lucha contra el terrorismo".

El operativo militar está empañado por acusaciones de violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército maliense, que habría realizado ejecuciones masivas y desapariciones de personas ligadas a los grupos islámicos. "Se deben limitar los efectos de la guerra sobre la población civil, las personas heridas y la infraestructura esencial socio-sanitaria y los equipos de salud humanitarios", reclamó la ONG Médicos del Mundo. (Reuters-DPA-Télam)

ESCENARIOS COMPLEJOS

- Encrucijada egipcia.- La violencia callejera en Egipto, que causó la muerte de más de 60 personas en 10 días, evidencia la difícil consolidación democrática. El opositor Frente de Salvación Nacional apoya expresamente los intentos de derrocar al presidente islámico, Mohamed Mursi, y reclama la renuncia del ministro del Interior, Mohammed Ibrahim, por asesinatos y torturas.

- Países en la mira.- "Libia se divide por líneas regionales y tribales; el Gobierno de Túnez se encuentra bajo la presión de los movimientos radicales salafistas, y Argelia es frágil y no podrá gastar por siempre el dinero del petróleo en evitar disturbios por crisis de alimentos", describió el experto Pierre Briançon. El especialista agregó: "la monarquía marroquí es el único país del norte de África que todavía podría considerarse amiga de los inversores, aunque su ritmo de reformas es lento".

- Los conflictos en el este.- El Gobierno de Somalía no tiene control sobre todo su territorio, ya que amplias zonas están controladas por el grupo armado Al Shabbab, cercano a Al Qaeda, y las zonas conocidas como Somalilandia y Puntland se declararon autónomas, mientras que siguen los enfrentamientos entre Sudán y Sudán del Sur.

- Sólo 48 años de vida.- República Centroafricana reclama, insistentemente, ayuda internacional para superar la grave crisis humanitaria que atraviesa desde hace años, al punto que Médicos Sin Fronteras la calificó de "estado de emergencia crónica", con una esperanza de vida de 48 años (la segunda más baja del mundo). Hay combates entre el Ejército y la coalición rebelde Séléka.

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