Los chicos que recuperaron la identidad barrial

26 Diciembre 2012
"Cuando empezamos y se formó el primer grupo, armamos con ellos el primer proyecto. Les pedimos a los chicos que le pusieran nombre. A ellos solo se les ocurrió 'Los chicos del barrio'".

Desde hace dos años, las psicólogas Paola Brito y Marcela Sánchez conducen un grupo de voluntarios que trabaja con chicos en situación de vulnerabilidad social en el barrio El Palomar, de Banda del Río Salí. Las tardes de los jueves la cita es impostergable.

"No fue fácil comenzar; la gente no está acostumbrada a confiar. Pero hemos logrado 24 meses de continuidad. Los chicos con frecuencia abandonan la escuela (estamos trabajando para intentar acciones conjuntas), pero al grupo siguen viniendo. Ha disminuido mucho la violencia entre ellos, y el barrio ya los reconoce como grupo y los respeta", cuenta Paola.

Tanto se apropiaron de su historia, que por propia iniciativa decidieron pedirle al panadero al que todas las tardes PSF le compraba las cosas para la merienda, si podía, desde entonces, donarlas. Insistieron e insistieron, hasta que el panadero, entre risas, les dijo: "chicos, lo que hacen no tiene nombre", y aceptó.

"Cuando hicimos el balance del año y la posibilidad de replantear estrategias, ellos decidieron rebautizar el grupo", añade Paola. Desde ese día se autodenominaron "Los chicos de El Palomar", y no aflojan. "Los que ya se pasaron de edad nos piden seguir, y están formándose como voluntarios", celebra.

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