06 Diciembre 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Un fiscal pidió ayer en Barcelona que se condene a 13 años de prisión y al pago de una multa de 140 millones de euros a Gustavo y Eduardo Juliá y a Matías Miret, los tres argentinos que están siendo juzgados por haber llegado en 2011 al aeropuerto de esa ciudad española con un avión cargado con casi una tonelada de cocaína.
El abogado de los hermanos, Carlos Broitman, informó que la solicitud la formuló el fiscal David Benages, en tanto que él reclamó la absolución de los acusados. El tribunal dará a conocer la sentencia en enero.
Los acusados se declararon inocentes el lunes, cuando comenzó el juicio, y dijeron desconocer que en la aeronave había droga. Los hermanos Juliá son hijos del ex brigadier José Juliá, quien ocupó la jefatura de la Fuerza Aérea Argentina entre 1989 y 1993.
Según Broitman, el principal imputado, Gustavo Juliá, admitió ser el máximo responsable del avión, desligando de esa manera a su hermano Eduardo y a Miret, que actuaron como piloto y copiloto, respectivamente, de la aeronave. Sin embargo, el imputado remarcó que desconocía el cargamento de cocaína hallado en la aeronave.
El imputado acusó a un empresario español que lo había contratado para realizar vuelos privados para trasladar a España obras de arte, documentación bancaria y gente de negocios. "Este empresario ordenó refacciones en el interior del avión, como el reemplazo de las butacas por el sofá cama donde se encontró la droga", explicó Broitman.
Juliá sugirió que la droga fue colocada sin su conocimiento y por encargo de este empresario, en el aeródromo de Morón -donde se hicieron estas refacciones-, o en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Dos efectivos de la Guardia Civil española que participaron de procedimiento y el hallazgo de la droga complicaron la situación de Gustavo Juliá, al asegurar que una vez hallados los primeros paquetes de cocaína, les indicó dónde estaba oculta el resto de la droga, según reportó la agencia EFE. (Télam)
El abogado de los hermanos, Carlos Broitman, informó que la solicitud la formuló el fiscal David Benages, en tanto que él reclamó la absolución de los acusados. El tribunal dará a conocer la sentencia en enero.
Los acusados se declararon inocentes el lunes, cuando comenzó el juicio, y dijeron desconocer que en la aeronave había droga. Los hermanos Juliá son hijos del ex brigadier José Juliá, quien ocupó la jefatura de la Fuerza Aérea Argentina entre 1989 y 1993.
Según Broitman, el principal imputado, Gustavo Juliá, admitió ser el máximo responsable del avión, desligando de esa manera a su hermano Eduardo y a Miret, que actuaron como piloto y copiloto, respectivamente, de la aeronave. Sin embargo, el imputado remarcó que desconocía el cargamento de cocaína hallado en la aeronave.
El imputado acusó a un empresario español que lo había contratado para realizar vuelos privados para trasladar a España obras de arte, documentación bancaria y gente de negocios. "Este empresario ordenó refacciones en el interior del avión, como el reemplazo de las butacas por el sofá cama donde se encontró la droga", explicó Broitman.
Juliá sugirió que la droga fue colocada sin su conocimiento y por encargo de este empresario, en el aeródromo de Morón -donde se hicieron estas refacciones-, o en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Dos efectivos de la Guardia Civil española que participaron de procedimiento y el hallazgo de la droga complicaron la situación de Gustavo Juliá, al asegurar que una vez hallados los primeros paquetes de cocaína, les indicó dónde estaba oculta el resto de la droga, según reportó la agencia EFE. (Télam)







