GOLEADOR. López fue un delantero que dentro del área era contundente.
Fue testigo, como compañero, de los primeros pasos futbolísticos de Diego Maradona en Argentinos Juniors. Jugó en España, donde fue figura en Sevilla. Integró el histórico equipo de Atlético Concepción que jugó la primera edición del Nacional B, en 1986. Ascendió a Primera con San Martín, equipo que logró algo único e irrepetible: pasó de jugar en la Liga tucumana a la máxima categoría en menos de seis meses. Jorge Orlando López (55 años) se ganó el cariño y el reconocimiento de todos a base de goles y de su simpleza a lo largo de su carrera profesional. Hoy, lejos del clima de efervescencia de aquellos tiempos y dedicado de lleno a la actividad comercial, el "Eterno", como lo bautizó el ya fallecido periodista Juan Romeo"Toti" Ferrara, repasó los mejores momentos de los 17 años de su carrera.
- ¿Recordás los comienzos?
- Por el trabajo de mi viejo, a los 12 años me llevaron a vivir a Buenos Aires. A los 15, me ofrecieron la posibilidad de que realizar una prueba en Argentinos. Acepté y bastaron pocas prácticas para quedar en el club. Empecé en Séptima y fui escalando divisiones. El debut en Primera fue en el Metropolitano de 1975 contra River. El partido se jugó en la cancha de Vélez. Ese día, por la huelga de los profesionales, todos los equipos alistaron futbolistas amateurs. River nos ganó 1 a 0 con el gol de Bruno y, luego de 18 años, salió campeón.
- Tuviste a Maradona de compañero...
- En la temporada siguiente me consolidé en el equipo titular junto a Diego, que en ese tiempo tenía 16 años. Lo tuve de compañero dos años. Hacía cosas increíbles con la pelota. Por eso no tengo dudas de que es el mejor de todos. Éramos muy compinches. En las concentraciones compartíamos la misma habitación. Incluso, muchas veces, después de las práctica, íbamos a la casa que el club le había comprado a tomar mate.
- ¿Qué te dejó el fútbol español?
- A fines del Mundial 78 vinieron directivos de Burgo a observar al delantero Carlos "Bartolo" Alvarez, pero terminaron llevándome a mí. Recuerdo que viajé con Próspero Consoli, que en esos momentos era presidente de Argentinos, para concretar la operación. Jugué dos temporadas en ese club y después pasé a Sevilla, donde tuve un buen rendimiento en las cinco temporadas que estuve. Allí nacieron mis hijas Yanina (29 años) y Nuria (26). En 1985 tenía varias ofertas en Europa, pero decidí volver y arreglé con Independiente por recomendación del técnico Roberto Ferreiro. Luego de una gira por Europa renunció Ferreiro y llegó José Omar "Pato" Pastoriza. No me fue bien y a los seis meses decidí irme del club. En ese momento se abrieron las puertas para jugar en Tucumán y decidí pegar la vuelta.
- En Tucumán conseguiste éxitos deportivos inolvidables.
- Vine a pasar unos días de vacaciones con mi familia y a visitar a mi hermano Miguel Ángel, a quien le decía "Mochilero", que jugó varios años en Central Norte. Estando en Tucumán recibí una oferta de Atlético, que finalmente no se concretó. Luego me habló Rafael González, que era el técnico de Atlético Concepción para que fuera a la Banda. Me interesó su proyecto y decidí quedarme. Aunque no estaba bien físicamente, terminé siendo goleador del torneo liguista.
- ¿Cómo se produce tu llegada a San Martín?
- Fue por una gestión de Luis Semrik, que era el médico del plantel superior. Él me atendía cuando tenía alguna lesión y no me cobraba nada. Como agradecimiento a todo lo que él hizo por mí, allané el camino para firmar con San Martín.
- ¿Cuál es el mejor recuerdo que te dejó tu paso por los "santos"?
- Aquella histórica goleada 6 a 1 a Boca en el 88, en la mismísima Bombonera. Por la trascendencia que tuvo es el mejor recuerdo que me quedó mi paso por el equipo de La Ciudadela.
- ¿Tu mejor gol ?
- En mi paso por Sevilla, tuve la satisfacción de hacerle tres goles en un partido a Real Madrid, pero el gol más importante de mi vida fue el que convertí en el partido contra Chaco For Ever, en la temporada 88, que ganamos 2 a 0. Recuerdo que la jugada nació de un lateral, bajé unos metros para tomar la pelota y cerdérsela a José Ernesto Campos. El "Mono" me la devolvió de primera. Con pelota dominada ingresé al área, gambeteé al arquero Néstor Merlo y, casi cayéndome, convertí. Lo grité como nunca porque significaba el ascenso de San Martín a Primera.
- ¿Recordás los comienzos?
- Por el trabajo de mi viejo, a los 12 años me llevaron a vivir a Buenos Aires. A los 15, me ofrecieron la posibilidad de que realizar una prueba en Argentinos. Acepté y bastaron pocas prácticas para quedar en el club. Empecé en Séptima y fui escalando divisiones. El debut en Primera fue en el Metropolitano de 1975 contra River. El partido se jugó en la cancha de Vélez. Ese día, por la huelga de los profesionales, todos los equipos alistaron futbolistas amateurs. River nos ganó 1 a 0 con el gol de Bruno y, luego de 18 años, salió campeón.
- Tuviste a Maradona de compañero...
- En la temporada siguiente me consolidé en el equipo titular junto a Diego, que en ese tiempo tenía 16 años. Lo tuve de compañero dos años. Hacía cosas increíbles con la pelota. Por eso no tengo dudas de que es el mejor de todos. Éramos muy compinches. En las concentraciones compartíamos la misma habitación. Incluso, muchas veces, después de las práctica, íbamos a la casa que el club le había comprado a tomar mate.
- ¿Qué te dejó el fútbol español?
- A fines del Mundial 78 vinieron directivos de Burgo a observar al delantero Carlos "Bartolo" Alvarez, pero terminaron llevándome a mí. Recuerdo que viajé con Próspero Consoli, que en esos momentos era presidente de Argentinos, para concretar la operación. Jugué dos temporadas en ese club y después pasé a Sevilla, donde tuve un buen rendimiento en las cinco temporadas que estuve. Allí nacieron mis hijas Yanina (29 años) y Nuria (26). En 1985 tenía varias ofertas en Europa, pero decidí volver y arreglé con Independiente por recomendación del técnico Roberto Ferreiro. Luego de una gira por Europa renunció Ferreiro y llegó José Omar "Pato" Pastoriza. No me fue bien y a los seis meses decidí irme del club. En ese momento se abrieron las puertas para jugar en Tucumán y decidí pegar la vuelta.
- En Tucumán conseguiste éxitos deportivos inolvidables.
- Vine a pasar unos días de vacaciones con mi familia y a visitar a mi hermano Miguel Ángel, a quien le decía "Mochilero", que jugó varios años en Central Norte. Estando en Tucumán recibí una oferta de Atlético, que finalmente no se concretó. Luego me habló Rafael González, que era el técnico de Atlético Concepción para que fuera a la Banda. Me interesó su proyecto y decidí quedarme. Aunque no estaba bien físicamente, terminé siendo goleador del torneo liguista.
- ¿Cómo se produce tu llegada a San Martín?
- Fue por una gestión de Luis Semrik, que era el médico del plantel superior. Él me atendía cuando tenía alguna lesión y no me cobraba nada. Como agradecimiento a todo lo que él hizo por mí, allané el camino para firmar con San Martín.
- ¿Cuál es el mejor recuerdo que te dejó tu paso por los "santos"?
- Aquella histórica goleada 6 a 1 a Boca en el 88, en la mismísima Bombonera. Por la trascendencia que tuvo es el mejor recuerdo que me quedó mi paso por el equipo de La Ciudadela.
- ¿Tu mejor gol ?
- En mi paso por Sevilla, tuve la satisfacción de hacerle tres goles en un partido a Real Madrid, pero el gol más importante de mi vida fue el que convertí en el partido contra Chaco For Ever, en la temporada 88, que ganamos 2 a 0. Recuerdo que la jugada nació de un lateral, bajé unos metros para tomar la pelota y cerdérsela a José Ernesto Campos. El "Mono" me la devolvió de primera. Con pelota dominada ingresé al área, gambeteé al arquero Néstor Merlo y, casi cayéndome, convertí. Lo grité como nunca porque significaba el ascenso de San Martín a Primera.








