PUESTA A PUNTO DE LOS "ALBIRROJOS". Los "santos" practicaron ayer en el estadio de La Ciudadela con miras al encuentro del domingo frente a Central Norte, de Salta, en el estadio Padre Martearena.
28 Noviembre 2012 Seguir en 

Su principal enemigo es su mitad oscura. Esa que lo lleva a cometer errores que siempre termina pagando caro. San Martín presenta una doble personalidad que lo tiene a maltraer en este Argentino A.
El "santo" no logra mantener el ritmo. Es como si entrara en otra dimensión para dejar el mundo real en segundo plano. En varios encuentros sacó el pie del acelerador y "durmió" la siesta. Pero lo más alarmante es que siempre se despertó tarde. Cuando ya había recibido el cachetazo. Y, por eso, todo se le hizo cuesta arriba. "Varias veces sufrimos esas lagunas que nos liquidaron. Tenemos que corregir ese tema de manera urgente. No podemos seguir perdiendo puntos", explicó Carlos Ramacciotti, el padre de la criatura.
Las razones de esos bajones son múltiples y se repiten con mucha frecuencia. "Una de las principales es que no podemos armar una misma formación en dos partidos seguidos. Eso es muy importante en el rendimiento de un equipo", afirmó el DT, que conoce el remedio para combatir este mal. "Debemos aprender a defendernos con la pelota; de esa manera no les permitiremos crecer a los rivales. Además seguimos careciendo de funcionamiento colectivo, algo que quiero encontrar cuanto antes", agregó.
El equipo sufrió este síndrome, en -por lo menos- seis partidos de este torneo. La historia siempre fue prácticamente igual. Arrancó ganando, se durmió y le empataron. Con el agravante que en algunos casos le terminaron ganando el partido.
"Cometemos desatenciones que nos complican la existencia. Inconscientemente nos metemos atrás y dejamos crecer a los rivales. Cuando vamos ganando un partido tenemos que ser inteligentes, jugar con la pelota y tratar de cerrarlo. Eso lo charlamos mucho y es el gran problema a mejorar de cara al futuro", dijo Luciano González, consciente de que el planteo de los rivales también complica un poco. "Todos los adversarios nos juegan de contragolpe. Por eso no debemos desesperarnos porque si no eso nos lleva a cometer los errores", indicó.
Déficit
Ese lapsus siempre dura entre 10 y 20 minutos, lo suficiente para tirar todo lo bueno por la borda. "Me preocupa mucho que dejemos crecer a los rivales. Hay que corregir urgente ese déficit para no volver a sufrir. Encima, cada error que cometemos nos cuesta un gol. Ni suerte tenemos", sentenció Juan Chanquía.
En La Ciudadela trabajan pensando en superar ese karma de una vez por todas. Las fechas pasan y todos coinciden en que el equipo debe estar 10 puntos para la ronda final. Por eso, esperan lograr en Salta el despegue definitivo. Para comenzar a soñar en que el gran objetivo es posible.
El "santo" no logra mantener el ritmo. Es como si entrara en otra dimensión para dejar el mundo real en segundo plano. En varios encuentros sacó el pie del acelerador y "durmió" la siesta. Pero lo más alarmante es que siempre se despertó tarde. Cuando ya había recibido el cachetazo. Y, por eso, todo se le hizo cuesta arriba. "Varias veces sufrimos esas lagunas que nos liquidaron. Tenemos que corregir ese tema de manera urgente. No podemos seguir perdiendo puntos", explicó Carlos Ramacciotti, el padre de la criatura.
Las razones de esos bajones son múltiples y se repiten con mucha frecuencia. "Una de las principales es que no podemos armar una misma formación en dos partidos seguidos. Eso es muy importante en el rendimiento de un equipo", afirmó el DT, que conoce el remedio para combatir este mal. "Debemos aprender a defendernos con la pelota; de esa manera no les permitiremos crecer a los rivales. Además seguimos careciendo de funcionamiento colectivo, algo que quiero encontrar cuanto antes", agregó.
El equipo sufrió este síndrome, en -por lo menos- seis partidos de este torneo. La historia siempre fue prácticamente igual. Arrancó ganando, se durmió y le empataron. Con el agravante que en algunos casos le terminaron ganando el partido.
"Cometemos desatenciones que nos complican la existencia. Inconscientemente nos metemos atrás y dejamos crecer a los rivales. Cuando vamos ganando un partido tenemos que ser inteligentes, jugar con la pelota y tratar de cerrarlo. Eso lo charlamos mucho y es el gran problema a mejorar de cara al futuro", dijo Luciano González, consciente de que el planteo de los rivales también complica un poco. "Todos los adversarios nos juegan de contragolpe. Por eso no debemos desesperarnos porque si no eso nos lleva a cometer los errores", indicó.
Déficit
Ese lapsus siempre dura entre 10 y 20 minutos, lo suficiente para tirar todo lo bueno por la borda. "Me preocupa mucho que dejemos crecer a los rivales. Hay que corregir urgente ese déficit para no volver a sufrir. Encima, cada error que cometemos nos cuesta un gol. Ni suerte tenemos", sentenció Juan Chanquía.
En La Ciudadela trabajan pensando en superar ese karma de una vez por todas. Las fechas pasan y todos coinciden en que el equipo debe estar 10 puntos para la ronda final. Por eso, esperan lograr en Salta el despegue definitivo. Para comenzar a soñar en que el gran objetivo es posible.







