Un país dividido, como espejo de la Argentina

08 Octubre 2012

Gabriel Profiti - Columnista de NA

Hugo Chávez logró su reelección en Venezuela aunque su triunfo mostró un país dividido que lo obligarán a tomar nota del mensaje de las urnas, al igual que todo el abanico político argentino que siguió de cerca este proceso electoral. Si bien la presidenta Cristina Kirchner evitó inmiscuirse directamente en la campaña venezolana, su preferencia por Chávez no tuvo disimulos y lo demostró con la victoria consumada. En contrapartida, amplios sectores de la oposición argentina vieron con simpatía a la figura de Henrique Capriles. Para unos y otros, significó el plebiscito de un modelo que no es exactamente igual pero tiene muchos puntos en común con el argentino. Dos de los retos más importantes que tiene Chávez para sus próximos seis años también los afronta la presidenta argentina: la inseguridad y la fractura social que sobrevino a un modelo de conducción personalista.

La elección en Venezuela cayó en momentos en que la protesta contra la Casa Rosada se hizo sentir con fuerza en medio de un clamor de sectores del kirchnerismo puro por una nueva reelección presidencial, bajo el argumento de que no hay otro mejor. En la otra vereda, el factor Capriles podría alentar a construcciones políticas más amplias en la oposición argentina.

"Yo le pongo una ficha a Capriles. Aun una derrota habrá demostrado que la unidad de la oposición es necesaria", equiparó uno de los principales armadores políticos de la oposición que apuesta por la unidad del antikirchnerismo.

Mauricio Macri se pronunció abiertamente durante la campaña en apoyo a Capriles. Fue el más enfático pero no el único. Dirigentes aliancistas del radicalismo y del peronismo antikirchnerista también jugaron sus fichas por el retador a Chávez. Capriles logró encolumnar en el MUD a la oposición al triunfar en las primarias realizadas en febrero pasado. Ese es el esquema que proponen el intendente racial Gustavo Posse y Emilio Monzó, ministro de Gobierno de Macri, para definir candidaturas el año próximo. Si bien se definió de centroizquierda, el postulante de la oposición venezolana aglutinó principalmente a los partidos de centro y centro derecha del país. Incluso aquellos que gobernaron con escaso éxito antes de la aparición de Chávez con su triunfo electoral en 1998: el socialdemócrata Acción Democrática y el socialcristiano COPEI. Y Chávez absorbió en su Partido Socialista Unido de Venezuela a la mayoría de las fuerzas de izquierda.

Juan Pablo Crespo, periodista venezolano del diario Panorama de Maracaibo, estuvo de visita en la Argentina disfrutando de vacaciones que promovió Chávez para todos los trabajadores, pero penando por las restricciones para obtener dólares en su país. Esa mixtura es una de las tantas síntesis que pueden hacerse del modelo chavista y de sus similitudes con el kirchnerismo. Crespo contó que la fractura social entre partidarios del Gobierno y opositores se palpa en las calles y en las familias, tendencia que también crece en la Argentina entre kirchneristas y antikirchneristas. En sus 14 años en el poder Chávez logró una drástica reducción de los índices de pobreza y de desigualdad. Pero las estadísticas muestran también un persistente problema de inflación, de inseguridad y un retroceso claro en los índices de transparencia gubernamental, lo que está ligado a la corrupción.

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