Caliente

"Rama" dice que ante ciertas críticas es capaz de irse.

Caliente
11 Septiembre 2012
El mercurio del termómetro de la paciencia de Carlos Ramacciotti anda por las nubes. Fluctúa en un sube y baja que tiene como principal cartel el de la fiebre. El técnico de San Martín está enojado, caliente, como se dice en el barrio. Y el motivo de su malestar no tardará lo que una película de amor en conocer el final feliz del héroe y la heroína del film. No, "Rama" demora lo que en un suspiro expresar todo lo que tiene adentro, cuando desde el otro lado de la línea un periodista va a la pregunta fácil. "¿Cómo está, cómo lo encuentra este lunes que recién comienza?".

La conexión entre pregunta y respuesta no sigue un hilo conductor pero sí la realidad de lo que pasa por la cabeza del DT. "Estoy mal, me amargan... porque son derrotistas. Por eso los equipos (tucumanos) están como están. Vas invicto, a dos puntos del líder pero lo único que quieren es destrozarte, hablar mal de lo que estás haciendo", pisa el acelerador el entrenador durante una entrevista con Radio Nacional. Su mensaje tiene uno o quizás varios destinatarios. "A la gente le muestran cualquier cosa menos alegría", agrega y retruca. "Hay periodistas que si no les tirás un quilombo no les interesa nada", dice. Y como si fuera poco, ese malestar que lo atrapa el lunes por la mañana lo anima para ir más allá todavía, y enviar un ultimátum. "Si esto sigue así, no tengo dudas, en diciembre me voy a la miércoles (sic), y les doy el gusto". Chan. Sí, Ramacciotti abre la puerta de su renuncia, y mientras lo confirma a viva voz insiste que acepta la crítica, pero cuando viene desde un punto objetivo. "Hay periodistas que son hinchas y no saben disimularlo. Yo acepto la crítica... La verdad, con esta forma de vivir no estoy de acuerdo".

Cero mimo
Da la impresión de que "Rama" se siente contra el mundo. "Vuelvo a decir esto porque me molesta que le tomen el pelo a la gente. Aparte, mi cansancio viene por levantarme a la mañana, por entrenar con las inferiores, por estar con los técnicos, por buscar arqueros que no hay, por hallar la forma de solucionar una pobreza que existía en el club, y que gracias a estos dirigentes y a toda esta gente y a los que colaboran, se está yendo. Por eso al hincha le pido paciencia de estas cosas. Pucha, me da bronca que se burlen de la gente", reniega el técnico, como pidiendo que el simpatizante de San Martín no se contagie de lo que X personas o medios le están haciendo: embarrando la cancha. "Claro que sí... Cuando nos comparan con Boca o River. Imaginate si me pasaba a mí de ir arriba 3 a 1 y terminar 3-3. Yo soy fácil de enojar. Hay críticas malintencionadas", asevera y cuenta que hasta los jugadores ya no quieren hablar. "Tienen miedo de que se distorsione lo que dicen".

Lo que siente que le falta a él, al plantel, a los dirigentes y a los propios colaboradores del club es una caricia, un halago. "¿A quién le vamos a echar la culpa de lo que pasa? Al dirigente que se quedó, al que pone la cara, al que sufrió lo que tuvo que sufrir... Ganamos el clásico después de siete años. ¿No era importante ganarlo?".

Siguiendo esa línea de sinceridad, Ramacciotti deja otra frase "dixit". "No se puede pensar que soy el mago y que en dos meses puedo arreglar todo. Si no, no estaría acá sino en Bayern Munich", busca la ironía y después cuenta cómo protege a los suyos. "Les digo que hagan lo que yo no hago; que no lean, que no escuchen, que vayan con la familia a pasear, que vean los lapachos que son los más lindos del mundo... Ah, pero si lo agarra algunos de estos periodistas, seguro dicen que son feos porque se caen sus hojas". Por la tarde, ya sereno, "Rama" le aseguró a LA GACETA que la procesión va por dentro y que el fuego empezaba a disiparse.

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