Leila Argañaraz: "no pararé hasta dirigir en Primera"

A los 21 años ya logró ganarse un lugar en el arbitraje tucumano.

22 Ago 2012 Por Gustavo Rodríguez
"La frase siempre es la misma: uhhh nos va a dirigir una mina. La dicen los hinchas y los jugadores, pero ya estoy acostumbrada", aseguró Leila Argañaraz. Ella es tucumana y es árbitro de fútbol. Debutó este año dirigiendo encuentros de la Primera B liguista y promete no detener su ascenso. "No me importa lo que digan, hago la mía y rápido entran en razón", agregó la joven de 21 años que colabora con su madre en las actividades de la casa.

- ¿Qué hacés para detenerlos?
- Aplico todo el peso del reglamento. El primer partido me costó un poquito, pero después recurrí a todas las medidas disciplinarias que tenía a mi alcance (N de la R: amonestaciones) y se acabó el problema.

- ¿Qué recordás de tu debut?
- Fue en el partido de Fudep contra Tucumán Central. Fue muy importante porque creo que superé una prueba de fuego. Mi labor generó distintas reacciones. Por un lado, hubo muchos que me felicitaron y otros me dijeron: "qué vergüenza que dirija una mina". No respondí, directamente los informé para que se los sancionara disciplinariamente.

Así de frontal es Leila. Como en el campo no le tiembla el pulso para cobrar algo o mostrar una tarjeta, en la vida y, especialmente en el arbitraje, derrocha valor para afrontar todos los desafíos que se le presentan diariamente. "Debo reconocer que crecí en esto gracias al apoyo de mis compañeros y de la gente del Colegio de Árbitros. Ellos me ayudaron muchísimo, pero también salieron beneficiados", razonó.

- ¿En qué ganaron tus colegas varones?
- No importa si soy árbitro principal o asistente, cuando entro al campo, todos los insultos y las bromas son para mí. De ellos nadie se acuerda (se ríe).

- ¿Tantos insultos recibís?
- El fútbol es muy machista. Les molesta que una mujer, sin interesar la función que cumpla, ingrese a su ámbito. Pero uno se termina acostumbrando.

- ¿Cómo se hace para soportar todo esto?
- Primero cuento con la ayuda de mis compañeros y de los responsables del Colegio. Ellos me asesoran permanentemente de lo que puede pasar y cómo debo actuar en cada paso particular.

A Argañaraz no le resultó para nada sencillo ingresar al mundo del fútbol. Con una sonrisa relata que se escapaba de su casa para ver por TV los partidos en la casa de sus vecinos. "Siempre me gustó, pero lo que más me llamaba la atención era la función que cumplían los árbitros. Me encantaba verlos seguros en lo que hacían", explicó.

- ¿Cómo te animaste a dar el gran paso?
- Estudiaba en la Universidad Tecnológica y cuando regresaba a casa, veía gente que estaba parada en la puerta de la Liga Tucumana de Fútbol. Alguien me comentó que formaban los árbitros y me animé a ir.

- ¿Qué pasó?
- Y bueno, un día me presenté y me encontré con Valentín (Barrionuevo) y le dije: "¿qué tengo que hacer para ser árbitro?". Él se sorprendió al principio, después me dijo que quería hablar con mis padres. Eso fue a mitad de año en 2008 y, al año siguiente, continué estudiando hasta que finalmente pude recibirme.
 
- Lo decís muy orgullosa…
- Es que muchos me decían que me estaba metiendo en un ámbito que no me correspondía, pero seguí adelante. Mis compañeros y mis profesores estuvieron a mi lado aconsejándome y ayudándome a prepararme para afrontar este desafío.

Leila es alta y de tez trigueña. Sus ojos negros son penetrantes y tiene un físico que atrapa la atención de cualquier hombre.

- ¿Qué dice tu familia sobre lo que estás haciendo?

- Mucho no se habla del tema, pero siempre están atentos a lo que me pasa. Por ejemplo, me llaman ni bien termina un partido para preguntarme cómo me fue, aunque en realidad lo hacen para saber si estoy bien.
 
- ¿No aceptan que seas árbitro?
- En realidad cuento con el apoyo incondicional de mi madre. Mi padre no opina mucho. Pero sí están interesados en mi carrera.

- ¿Y tu pareja?
- No tengo (se sonroja).

Argañaraz se pone seria cuando le toca hablar de su carrera y se entusiasma a la hora de hablar de los sueños que tiene con el referato. "Lo que más me gusta es que nunca tuve un trato diferencial. Recorrí el mismo camino que mis compañeros. Sí tuve una ventaja con respecto a los otros: nunca dejé de sentir apoyo", explicó.

- ¿Cómo llegaste a dirigir encuentros del ascenso?
- Hice todo lo que tenía que hacer. Inferiores, infantiles y Fútbol Femenino, que son la escuela formadora. 
 
- ¿Cómo diste el gran salto?
- Hablé con mis colegas y con los responsables del Colegio de Árbitros. Les dije que quería dirigir algo más que fútbol femenino. Ojo, no tengo nada contra las chicas, con las que me llevo bien y disfruto un montón, pero por una cuestión personal, aspiro a llegar más arriba.
 
- ¿Cuáles son los partidos más difíciles?
- Lamentablemente tengo que decir que son los partidos de las inferiores. Los padres no sólo tienen un mal comportamiento fuera del campo, sino que alientan a sus hijos para que se porten mal. Es tristísimo.

- ¿Hasta donde querés llegar?
- Mi objetivo es seguir mejorando con lo que hago. Hacer todos los cursos posibles e inscribirme en los cursos nacionales. En mi cabeza tengo una idea fija: no pararé hasta dirigir en Primera.
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