BRONQUIOS. Hay que tratarlos a tiempo para evitar complicaciones LA GACETA / FOTOS DE ANALIA JARAMILLO
21 Junio 2012 Seguir en 

Afuera está fresco y sale el sol. En la puerta hay un cartel: "No se permiten visitas de parientes por el brote de bronquiolitis". Apenas se cruza la entrada de las salas de internación abreviada (SIA I y II) el calor se mezcla con el olor a medicamentos y a desinfectantes.
Algunas mamás esperan con sus hijos en los brazos, otras están sentadas y los tienen a upa mientras sostienen la mascarilla del tubo de oxígeno. Todas las sillas están ocupadas, las cunitas también.
La sala está atestada de niños que tosen, que tienen los ojitos caídos por la fiebre, que lloran casi sin voz. El brote de patologías respiratorias (síndrome bronquial obstructivo, bronquiolitis, laringitis, amigdalitis y faringitis) y de patologías digestivas como consecuencia del rotavirus se multiplicaron.
En el centro de la sala del SIA II Alejandro Martí Díaz, kinesiólogo, emplea sus manos mágicas para masajear los pechos cargados de flema y mocos. Esta terapia es la indicada para los niños más pequeños que no saben cómo expectorar y tienen las vías respiratorias obstruidas.
Mientras lo hace les explica a las madres las técnicas que ellas deberán replicar en sus casas. Entre paciente y paciente desinfecta la camilla con alcohol. La seguidilla no cesa; así están desde hace varios días. En total contabilizan unos 80 ingresos con niños que presentan cuadros similares.
Según explicó la jefa del servicio, Noemí Díaz, lo primero que se hace es tratar de compensar al niño que llega con un cuadro de diarrea y vómito. Se le realiza una terapia de hidratación oral durante cuatro horas, y si todo está bien puede volver a casa con los medicamentos e instrucciones. Al tratarse de un virus se les explica a las mamás que los cuidados deben extenderse durante más de una semana y que durante esos días la diarrea va a continuar.
En el caso de los cuadros respiratorios, lo primero que se hace es el rescate: cinco paf en una hora y durante ese lapso se le coloca la máscara con oxígeno. Si responde bien, luego de dos horas puede irse a su casa y el hospital le facilita los medicamentos y la aerocámara necesaria para continuar el tratamiento.
Si es más grave puede quedar internado, pero es casi excepcional. Según señala Díaz, al 90% de los pacientes que ingresan se les da el alta para que continúen el tratamiento en sus casas o vuelvan solo para los masajes kinesiológicos. El SIA I y II cuenta con 23 cunas para internaciones. En total trabajan 24 médicos y cuatro enfermeras en cada turno de 12 horas.
Si bien estas patologías persisten durante todo el año, es en esta época que se registra el brote. Es altamente contagioso y los cuadros son más graves en los niños pequeños.
Los primeros signos de alarma frente a un cuadro de bronquiolitis son: agitación al respirar, amoratamiento cuando llora, dificultad para alimentarse, fiebre y molestias. En caso de los niños con diarrea o vómito, los síntomas son: molestia o decaimiento, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, boca y lengua semiseca, fiebre, y si no orina. Frente a esto hay que consultar de manera urgente al médico.
Cinthia y Milagros
Hace un mes que llegó a Tucumán desde Buenos Aires y la humedad complicó las cosas. Cinthia Medina y su hija, Milagros (un año), estaban sentadas haciendo la terapia de rescate por un cuadro de bronquiolitis. "Comenzó a ahogarse y no podía respirar, además vomitó. Cuando podamos volvemos a Buenos Aires", apuntó Cinthia.
Alicia y Maia
Su máma la llevó el viernes porque Maia casi no podía respirar. Como el cuadro seguía complicándose volvió a llevarla el sábado. Muy disgustada, Alicia se quejó: dijo que nunca la atendieron a tiempo y que le dijeron que era un problema digestivo. Recién el domingo comenzaron con el rescate y la kinesioterapia para desobtruir los pulmones y que Maia pudiera expectorar.
Silvina y Fabricio
Con el torso desnudo por la fiebre y a upa de su mamá, Fabricio respiraba con una máscara de oxígeno. Desde chico sufre un cuadro alérgico, por lo que en esta época es muy frecuente que se le obstruya la respiración. "Estaba muy agitado y tenía tos, le costaba dormir y ahora está con fiebre", contó la mamá, Silvina Campero.
Fernanda y Leila
Ayer por la mañana, Fernanda, notó que su hija de dos años tosía mucho y tenía fiebre. "A los tres meses también estuvo con este cuadro", contó. Recostada en los brazos de su mamá, Leila respiraba oxígeno húmedo con ayuda del tubo. Le dolían mucho la espalda y el pecho. "Eso es por el esfuerzo que hace para toser", explicó la enfermera mientras le aplicaba los paf.
Algunas mamás esperan con sus hijos en los brazos, otras están sentadas y los tienen a upa mientras sostienen la mascarilla del tubo de oxígeno. Todas las sillas están ocupadas, las cunitas también.
La sala está atestada de niños que tosen, que tienen los ojitos caídos por la fiebre, que lloran casi sin voz. El brote de patologías respiratorias (síndrome bronquial obstructivo, bronquiolitis, laringitis, amigdalitis y faringitis) y de patologías digestivas como consecuencia del rotavirus se multiplicaron.
En el centro de la sala del SIA II Alejandro Martí Díaz, kinesiólogo, emplea sus manos mágicas para masajear los pechos cargados de flema y mocos. Esta terapia es la indicada para los niños más pequeños que no saben cómo expectorar y tienen las vías respiratorias obstruidas.
Mientras lo hace les explica a las madres las técnicas que ellas deberán replicar en sus casas. Entre paciente y paciente desinfecta la camilla con alcohol. La seguidilla no cesa; así están desde hace varios días. En total contabilizan unos 80 ingresos con niños que presentan cuadros similares.
Según explicó la jefa del servicio, Noemí Díaz, lo primero que se hace es tratar de compensar al niño que llega con un cuadro de diarrea y vómito. Se le realiza una terapia de hidratación oral durante cuatro horas, y si todo está bien puede volver a casa con los medicamentos e instrucciones. Al tratarse de un virus se les explica a las mamás que los cuidados deben extenderse durante más de una semana y que durante esos días la diarrea va a continuar.
En el caso de los cuadros respiratorios, lo primero que se hace es el rescate: cinco paf en una hora y durante ese lapso se le coloca la máscara con oxígeno. Si responde bien, luego de dos horas puede irse a su casa y el hospital le facilita los medicamentos y la aerocámara necesaria para continuar el tratamiento.
Si es más grave puede quedar internado, pero es casi excepcional. Según señala Díaz, al 90% de los pacientes que ingresan se les da el alta para que continúen el tratamiento en sus casas o vuelvan solo para los masajes kinesiológicos. El SIA I y II cuenta con 23 cunas para internaciones. En total trabajan 24 médicos y cuatro enfermeras en cada turno de 12 horas.
Si bien estas patologías persisten durante todo el año, es en esta época que se registra el brote. Es altamente contagioso y los cuadros son más graves en los niños pequeños.
Los primeros signos de alarma frente a un cuadro de bronquiolitis son: agitación al respirar, amoratamiento cuando llora, dificultad para alimentarse, fiebre y molestias. En caso de los niños con diarrea o vómito, los síntomas son: molestia o decaimiento, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, boca y lengua semiseca, fiebre, y si no orina. Frente a esto hay que consultar de manera urgente al médico.
Cinthia y Milagros
Hace un mes que llegó a Tucumán desde Buenos Aires y la humedad complicó las cosas. Cinthia Medina y su hija, Milagros (un año), estaban sentadas haciendo la terapia de rescate por un cuadro de bronquiolitis. "Comenzó a ahogarse y no podía respirar, además vomitó. Cuando podamos volvemos a Buenos Aires", apuntó Cinthia.
Alicia y Maia
Su máma la llevó el viernes porque Maia casi no podía respirar. Como el cuadro seguía complicándose volvió a llevarla el sábado. Muy disgustada, Alicia se quejó: dijo que nunca la atendieron a tiempo y que le dijeron que era un problema digestivo. Recién el domingo comenzaron con el rescate y la kinesioterapia para desobtruir los pulmones y que Maia pudiera expectorar.
Silvina y Fabricio
Con el torso desnudo por la fiebre y a upa de su mamá, Fabricio respiraba con una máscara de oxígeno. Desde chico sufre un cuadro alérgico, por lo que en esta época es muy frecuente que se le obstruya la respiración. "Estaba muy agitado y tenía tos, le costaba dormir y ahora está con fiebre", contó la mamá, Silvina Campero.
Fernanda y Leila
Ayer por la mañana, Fernanda, notó que su hija de dos años tosía mucho y tenía fiebre. "A los tres meses también estuvo con este cuadro", contó. Recostada en los brazos de su mamá, Leila respiraba oxígeno húmedo con ayuda del tubo. Le dolían mucho la espalda y el pecho. "Eso es por el esfuerzo que hace para toser", explicó la enfermera mientras le aplicaba los paf.
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