13 Junio 2012 Seguir en 

Ningún ser humano puede vivir aislado, fuera de una comunidad, marginado de ella. La familia, en primer lugar, y los diferentes grupos sociales son los que abren espacios para la socialización y favorecen la integración y la inclusión social a lo largo de la vida. Sin embargo, en las sociedades modernas -sobre todo en las occidentales- un gran número de adultos mayores no se sienten plenamente comprendidos, queridos y aceptados como en sus años mozos. Y justo en el momento que más lo necesitan, en el atardecer de sus vidas.
Frente a este contexto sociocultural, el Pami cambió el significado de su sigla: antes era la síntesis de Prestaciones Asistenciales Médicas Integrales y hoy quiere decir Por una Argentina con Mayores Integrados. "Este fue solo el puntapié inicial en la obra social de los jubilados y pensionados argentinos. Ahora estamos trabajando con ahínco en el Pami Tucumán -al igual que en el resto del país- para ofrecer a nuestros afiliados una atención integral y humanizada en todo sentido. Porque nuestros afiliados sufren más problemas psicológicos, de falta de contención y de afecto que problemas físicos", señaló a LA GACETA la titular del Pami local, doctora Dora Reitich. Ella maneja las riendas de la institución desde hace un año y medio.
"Quedan muchas cosas por hacer y mejorar en los tres niveles de atención de la salud, pero lo importante es que nuestros beneficiarios, cuando ingresan al sistema, tienen libre elección de sanatorios, cinco servicios de emergencia (antes había uno solo) y más de 20 agencias del Pami funcionando en el interior de la provincia para realizar todos los trámites que necesiten sin necesidad de trasladarse a la capital", consignó Reitich.
El papel del médico de cabecera es crucial en la vida de los beneficiarios del Pami. "El adulto mayor necesita contención, cariño y calidez, y respuestas rápidas a todos sus requerimientos -enfatizó-. Sus tiempos son diferentes: sus demandas son para ayer y no para hoy".
Frente a este contexto sociocultural, el Pami cambió el significado de su sigla: antes era la síntesis de Prestaciones Asistenciales Médicas Integrales y hoy quiere decir Por una Argentina con Mayores Integrados. "Este fue solo el puntapié inicial en la obra social de los jubilados y pensionados argentinos. Ahora estamos trabajando con ahínco en el Pami Tucumán -al igual que en el resto del país- para ofrecer a nuestros afiliados una atención integral y humanizada en todo sentido. Porque nuestros afiliados sufren más problemas psicológicos, de falta de contención y de afecto que problemas físicos", señaló a LA GACETA la titular del Pami local, doctora Dora Reitich. Ella maneja las riendas de la institución desde hace un año y medio.
"Quedan muchas cosas por hacer y mejorar en los tres niveles de atención de la salud, pero lo importante es que nuestros beneficiarios, cuando ingresan al sistema, tienen libre elección de sanatorios, cinco servicios de emergencia (antes había uno solo) y más de 20 agencias del Pami funcionando en el interior de la provincia para realizar todos los trámites que necesiten sin necesidad de trasladarse a la capital", consignó Reitich.
El papel del médico de cabecera es crucial en la vida de los beneficiarios del Pami. "El adulto mayor necesita contención, cariño y calidez, y respuestas rápidas a todos sus requerimientos -enfatizó-. Sus tiempos son diferentes: sus demandas son para ayer y no para hoy".
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