DE ELLOS SÍ SE DESPEDIRÁ. Al parecer, a su ahora ex jefe le molestaba que Chacón tenga una buena relación con los futbolistas que él entrena a diario. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTERO ORIO
08 Junio 2012 Seguir en 

"No es lo mismo". La frase tiene pinta de autopista en Atlético. Va y viene, de boca en boca, dentro de un plantel que parecía haber visto a luz al final de un túnel luego de una semana tranquila, en cuanto a trabajo. Los famosos siete borrados eran parte del pasado. Si había algún drama emocional porque se había perdido a un amigo en esa limpieza de Juan Manuel Llop, esa tema era harina de otro costal.
La situación había mejorado al punto de que el pacto de silencio consolidado en el grupo duró menos que un suspiro. Cada uno dijo lo que tenía que decir; se sinceró, y todo volvió a la normalidad. Los que tenían ganas de hablar, reír o llorar ante la prensa, podían hacerlo sin mayores dramas. O sea, el vendaval de negativas e incógnitas había perdido fuerza, incluso tras las declaraciones de Lucas Ischuk, uno de los referentes del campeón del Argentino A y de la B Nacional, quien confirmaba lo obvio tras perder su lugar en el arco. "Es muy difícil que siga en Atlético", tiraba "San Lucas". Silvio Iuvalé, uno de los refuerzos de Jorge Solari también dejaba la puerta abierta, aunque por respeto a su contrato y al club aclaraba que después del torneo iba a ver cómo seguía su vida.
Cada uno de esos cables sueltos apuntaban a un cortocircuito con el cuerpo técnico, aunque, claro, nadie lo reconocía en vivo pero sí en off. Se llegó a decir que la convivencia era insostenible. En fin, todo por debajo de la mesa.
Hasta que volvió a detonarse una bomba, quizás inesperada. La relación entre Llop y Miguel Chacón, su preparador físico desde hace casi nueve años, con el que festejó títulos, buenas y malas, llegó a su fin. Se cortó.
En Twitter algo se insinuó. El técnico negó un posible mala onda entre ambos, aunque la verdad de la cuestión saltó ayer por la mañana. El profesor se enteró cual chisme de salón que no iba a seguir en el "decano" la próxima temporada. Sin dudarlo, y para aclarar el panorama, le consultó el chisme a Llop. Éste le contestó que era así, que no iba a contar con él.
Muy "amiguero"
La decisión no viene por una cuestión profesional. No. Al parecer va por otro rumbo, por el de la buena relación entre Chacón y los jugadores. Es el único de los que no juegan que tiene comunicación fluida con los futbolistas. El resto, llámese Llop, que antes corría y bromeaba con sus discípulos, y el siempre serio, pero educado de Jorge Gabrich, cero al as.
Y según dicen, a Llop le molestó eso, que uno de los suyos haga lo que Chacón hacía. ¿Cómo sigue esto? "Por respeto" -informó-, el mendocino que viajará hoy, a las 9, junto a la delegación a Buenos donde mañana, a las 14, se enfrentará con Chacarita. Volverá a Tucumán y el lunes recién dirá adiós. Es que en Atlético ya nada es igual.
La situación había mejorado al punto de que el pacto de silencio consolidado en el grupo duró menos que un suspiro. Cada uno dijo lo que tenía que decir; se sinceró, y todo volvió a la normalidad. Los que tenían ganas de hablar, reír o llorar ante la prensa, podían hacerlo sin mayores dramas. O sea, el vendaval de negativas e incógnitas había perdido fuerza, incluso tras las declaraciones de Lucas Ischuk, uno de los referentes del campeón del Argentino A y de la B Nacional, quien confirmaba lo obvio tras perder su lugar en el arco. "Es muy difícil que siga en Atlético", tiraba "San Lucas". Silvio Iuvalé, uno de los refuerzos de Jorge Solari también dejaba la puerta abierta, aunque por respeto a su contrato y al club aclaraba que después del torneo iba a ver cómo seguía su vida.
Cada uno de esos cables sueltos apuntaban a un cortocircuito con el cuerpo técnico, aunque, claro, nadie lo reconocía en vivo pero sí en off. Se llegó a decir que la convivencia era insostenible. En fin, todo por debajo de la mesa.
Hasta que volvió a detonarse una bomba, quizás inesperada. La relación entre Llop y Miguel Chacón, su preparador físico desde hace casi nueve años, con el que festejó títulos, buenas y malas, llegó a su fin. Se cortó.
En Twitter algo se insinuó. El técnico negó un posible mala onda entre ambos, aunque la verdad de la cuestión saltó ayer por la mañana. El profesor se enteró cual chisme de salón que no iba a seguir en el "decano" la próxima temporada. Sin dudarlo, y para aclarar el panorama, le consultó el chisme a Llop. Éste le contestó que era así, que no iba a contar con él.
Muy "amiguero"
La decisión no viene por una cuestión profesional. No. Al parecer va por otro rumbo, por el de la buena relación entre Chacón y los jugadores. Es el único de los que no juegan que tiene comunicación fluida con los futbolistas. El resto, llámese Llop, que antes corría y bromeaba con sus discípulos, y el siempre serio, pero educado de Jorge Gabrich, cero al as.
Y según dicen, a Llop le molestó eso, que uno de los suyos haga lo que Chacón hacía. ¿Cómo sigue esto? "Por respeto" -informó-, el mendocino que viajará hoy, a las 9, junto a la delegación a Buenos donde mañana, a las 14, se enfrentará con Chacarita. Volverá a Tucumán y el lunes recién dirá adiós. Es que en Atlético ya nada es igual.







