21 Mayo 2012 Seguir en 
Desde 2005, año en que se sancionó la ley tucumana de Talles, la Dirección de Comercio Interior recibió poco más de una decena de denuncias. "Es que la ley, todavía vigente, es inaplicable. Prevé sanciones solamente en el caso de que el comerciante se inscriba en el registro, pero si no está inscripto no está obligado a cumplir la norma", explica el subdirector de Comercio Interior, Marcelo Rubinstein.
El funcionario considera positivo que se busque mejorar la forma, pero lo mismo cree que es complicado realizar los controles para ver si se cumple.
"En esta cuestión chocan dos intereses o derechos. Por un lado, el derecho de toda persona de adquirir ropa de determinada variedad. Y por otro, el del comerciante que quiere vender ropa que tenga salida. Por ejemplo, se confeccionan o venden una minifalda color fucsia, es difícil que tenga salida en talles grandes", explica.
"Si un inspector va al establecimiento y no encuentra talles grandes pueden decirle que se vendieron todos. ¿Y cómo se comprueba eso? La facturación no sirve porque no incluye el talle que se vende", añade. "Y en muchos comercios -dice- los talles son ficticios, porque indican un número o letra de talle grande, pero las prendas son pequeñas".
"También están los comercios que compran ropa en Buenos Aires o en otra provincia. ¿Y cómo les podemos exigir, en Tucumán, que tengan talles grandes si la fábrica no los hace, y está fuera de nuestra jurisdicción? Creo que sería mucho más efectiva una ley nacional", destaca Rubinstein. "En Buenos Aires, provincia precursora de la Ley de Talles, se hacen actas, pero no se logra mucho. Y eso que ahí están instaladas las principales fábricas de ropa", apunta.
Pocas fábricas
El funcionario remarca que en Tucumán hay muy pocas fábricas de indumentaria. "Por lo general son las que abrieron los inmigrantes coreanos -resalta-. Y estos cumplen con la exigencia de confeccionar y vender talles especiales".
Pese a todas esas dificultades, Rubinstein considera que es necesario buscar soluciones. "Claro que no solo hay que cumplir con la ley de talles, sino también con la del trato digno -sostiene-. Muchas veces pasa que una chica va a comprar una prenda o a cambiar alguna que le regalaron y no le queda bien, y se encuentra con el rechazo por parte de los vendedores, que le dicen que es imposible conseguir un talle para ella. Y esto es discriminatorio".
El funcionario considera positivo que se busque mejorar la forma, pero lo mismo cree que es complicado realizar los controles para ver si se cumple.
"En esta cuestión chocan dos intereses o derechos. Por un lado, el derecho de toda persona de adquirir ropa de determinada variedad. Y por otro, el del comerciante que quiere vender ropa que tenga salida. Por ejemplo, se confeccionan o venden una minifalda color fucsia, es difícil que tenga salida en talles grandes", explica.
"Si un inspector va al establecimiento y no encuentra talles grandes pueden decirle que se vendieron todos. ¿Y cómo se comprueba eso? La facturación no sirve porque no incluye el talle que se vende", añade. "Y en muchos comercios -dice- los talles son ficticios, porque indican un número o letra de talle grande, pero las prendas son pequeñas".
"También están los comercios que compran ropa en Buenos Aires o en otra provincia. ¿Y cómo les podemos exigir, en Tucumán, que tengan talles grandes si la fábrica no los hace, y está fuera de nuestra jurisdicción? Creo que sería mucho más efectiva una ley nacional", destaca Rubinstein. "En Buenos Aires, provincia precursora de la Ley de Talles, se hacen actas, pero no se logra mucho. Y eso que ahí están instaladas las principales fábricas de ropa", apunta.
Pocas fábricas
El funcionario remarca que en Tucumán hay muy pocas fábricas de indumentaria. "Por lo general son las que abrieron los inmigrantes coreanos -resalta-. Y estos cumplen con la exigencia de confeccionar y vender talles especiales".
Pese a todas esas dificultades, Rubinstein considera que es necesario buscar soluciones. "Claro que no solo hay que cumplir con la ley de talles, sino también con la del trato digno -sostiene-. Muchas veces pasa que una chica va a comprar una prenda o a cambiar alguna que le regalaron y no le queda bien, y se encuentra con el rechazo por parte de los vendedores, que le dicen que es imposible conseguir un talle para ella. Y esto es discriminatorio".
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