MEDIDAS EXTREMAS. La dieta ha recibido duras críticas de los expertos en alimentación. FOTO TOMADA DE NYTIMES.COM
24 Abril 2012 Seguir en 

MIAMI, Estados Unidos.- Los sacrificios que son capaces de enfrentar algunas personas para bajar de peso rápidamente son inenarrables. La última "dieta milagrosa" que hace furor en Estados Unidos da cuenta de ello, y de que muchos prefieren pasearse con un tubo en la nariz antes que poner en marcha la fuerza de voluntad.
La dieta, que consiste en alimentarse a través de una sonda nasogástrica, promete un descenso de 10 kilos en 10 días y se ha convertido en un éxito entre las novias de Estados Unidos, en los días previos a la boda, pese a las críticas y advertencias de los especialistas.
Conocida como la dieta KE (Ketogenic Enteral), la promociona desde hace menos de un año el médico Oliver di Pietro, que, desde su clínica de Miami, defiende que sus pacientes "no pasan hambre porque el suministro de alimento es constante" (800 calorías al día) y pierden "cerca del 10 % de su peso en 10 días".
Según detalló una portavoz de ese centro, consiste en introducir en el organismo, por un tubo nasogástrico que el paciente lleva puesto 24 horas al día durante todo el tratamiento, una solución de aminoácidos, vitaminas y minerales "muy parecida a la que se suministra en los hospitales a quienes no pueden comer".
El tratamiento cuesta 1.500 dólares y se está haciendo muy popular entre novias a las que no les importa andar con un tubo en la nariz con tal de perder peso antes de la boda.
Una portavoz de la clínica apuntó que son muchos los hombres que acuden a este doctor por problemas de sobrepeso y cardíacos, así como por cuestiones estéticas.
La creciente popularidad de esta dieta -disparada desde que el diario The New York Times publicó un artículo sobre ella- está desatando preocupación y críticas de los expertos.
"¿Sacrificar la salud, la ética médica y la alegría prenupcial por la pérdida rápida de peso? ¡Simplemente no!", resumía hoy el director del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Yale, David Katz, al ser consultado por este método, que en su opinión viola la ética profesional y supone un peligro para el hígado, los riñones y la estructura ósea del paciente.
"Pero lo verdaderamente lamentable es que transforma un tratamiento médico en una indulgencia fácil a la vanidad impulsada por el capricho", apunta el doctor en una columna difundida por el Huffington Post.
"Básicamente apoya la idea de que cualquier medio es bueno para perder peso. Siendo así, ¿por qué no 10 días prenupciales a base de cocaína? Funcionará tan bien o mejor, y al menos será más divertido que una sonda nasogástrica", ironiza Katz. (Agencia EFE)
La dieta, que consiste en alimentarse a través de una sonda nasogástrica, promete un descenso de 10 kilos en 10 días y se ha convertido en un éxito entre las novias de Estados Unidos, en los días previos a la boda, pese a las críticas y advertencias de los especialistas.
Conocida como la dieta KE (Ketogenic Enteral), la promociona desde hace menos de un año el médico Oliver di Pietro, que, desde su clínica de Miami, defiende que sus pacientes "no pasan hambre porque el suministro de alimento es constante" (800 calorías al día) y pierden "cerca del 10 % de su peso en 10 días".
Según detalló una portavoz de ese centro, consiste en introducir en el organismo, por un tubo nasogástrico que el paciente lleva puesto 24 horas al día durante todo el tratamiento, una solución de aminoácidos, vitaminas y minerales "muy parecida a la que se suministra en los hospitales a quienes no pueden comer".
El tratamiento cuesta 1.500 dólares y se está haciendo muy popular entre novias a las que no les importa andar con un tubo en la nariz con tal de perder peso antes de la boda.
Una portavoz de la clínica apuntó que son muchos los hombres que acuden a este doctor por problemas de sobrepeso y cardíacos, así como por cuestiones estéticas.
La creciente popularidad de esta dieta -disparada desde que el diario The New York Times publicó un artículo sobre ella- está desatando preocupación y críticas de los expertos.
"¿Sacrificar la salud, la ética médica y la alegría prenupcial por la pérdida rápida de peso? ¡Simplemente no!", resumía hoy el director del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Yale, David Katz, al ser consultado por este método, que en su opinión viola la ética profesional y supone un peligro para el hígado, los riñones y la estructura ósea del paciente.
"Pero lo verdaderamente lamentable es que transforma un tratamiento médico en una indulgencia fácil a la vanidad impulsada por el capricho", apunta el doctor en una columna difundida por el Huffington Post.
"Básicamente apoya la idea de que cualquier medio es bueno para perder peso. Siendo así, ¿por qué no 10 días prenupciales a base de cocaína? Funcionará tan bien o mejor, y al menos será más divertido que una sonda nasogástrica", ironiza Katz. (Agencia EFE)
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