14 Abril 2012 Seguir en 

¿Por qué es más fácil adquirir el hábito de no hacer nada que el de ejercitarse todos los días? Sabemos lo difícil que es levantarse tempranísimo para poner a mover el cuerpo. Reconocemos que es un gran sacrificio cambiar los snaks por una manzana. Ni hablar de otros vicios, como el cigarrillo: casi nadie puede abandonarlo porque sí, de la noche a la mañana.
No son muchos los que pueden cambiar exitosamente un hábito indeseado. ¿Qué pasará en nuestro organismo para que resulte tan complicado? Una investigación realizada por la Universidad de Duke, EE. UU., intenta buscar una explicación. Según este estudio, casi la mitad de las cosas que hacemos a diario (el 40%) no las realizamos en forma racional. Por eso, de acuerdo con el informe, cada vez que intentamos cambiar un hábito estamos forzando al cerebro a invertir energía en una acción que antes era realizada automáticamente, lo cual exige un empeño especial.
"Los hábitos son pequeños rituales con los que demarcamos la vida (alimentarios o de higiene, por ejemplo), que dan cierta temporalidad rítmica, le dibujan un rostro a nuestra vida, que ha dejado de ser pura biología, y se ha transformado, tejida en estos rituales, en vida simbólica", define la psicóloga Malena Elmiger.
Entre las cosas que realizamos en piloto automático, los malos hábitos merecen un capítulo aparte. El problema radica en que muchos de ellos nos producen placer inmediato mientras que nuestro organismo no reconoce la satisfacción futura que pueden brindarnos, a largo plazo, las buenas prácticas, dicen los expertos. La culpa , al parecer, la tiene el poder adictivo de ciertas acciones.
Lo sabe bien Valeria Blanco, psicóloga social y llena de "malas costumbres", según reconoce. Cada vez que comienza un año, se da cuenta de que el anterior se le fue en un suspiro lleno de buenas intenciones y muy pocas acciones. Quiere modificar muchos de sus hábitos: le gustaría comer más sano, hacer deporte, abandonar el pucho y gastar menos plata.
Lo que sobra es la intención. Así lo han demostrado los lectores consultados por LA GACETA.com. A la mayoría le gustaría cambiar algunas costumbres. "A pesar de toda la buena voluntad, mucha gente que intenta incorporar aspectos saludables a su vida pierde el impulso a medio camino. Hay cuestiones que ayudan, por ejemplo, las normas o nuevas costumbres. En Tucumán, desde que se sancionó la ley antitabáquica, se terminó el hábito de fumar en bares y restaurantes. También desde que se puso de moda hacer actividad en las plazas, se incrementó la cantidad de gente que va a estos espacios. No por nada, los expertos en adicciones sugieren que sólo una nueva moda podrá desplazar el hábito de los jóvenes de tomar mucho cuando se divierten", remarca Blanco.
Un paso imprescindible para modificar cualquier costumbre es planificar, sugiere la psicóloga Carmina Varela. "Hay que separar claramente lo que se supone que debo y quiero hacer por mi bien de lo que la sociedad espera de mí. A partir de ahí, ponerse metas posibles, saber qué es lo que yo puedo hacer desde mi responsabilidad y mi libertad, y analizar si lo puedo sostener", dice.
"Muchas veces nos cuesta abandonar un hábito porque sabemos que algo nuevo implicará un esfuerzo desde el punto de vista psicológico, que es pensarse a uno mismo de otra manera. Por ejemplo: cuando uno fuma, el cigarrillo ocupa un lugar en la vida y, si uno lo deja, debe enfrentarse a la situación de no saber qué hacer en todas las situaciones en las que antes fumaba", grafica. "El hábito cumple una función de asegurar nuestra identidad; cambiarlo significa también aceptar una transformación en ese aspecto", concluye.
Comida
Ingerimos muchas más calorías que las necesarias para las actividades que realizamos, según los nutricionistas. Hay otro dato que preocupa: nos alimentamos muy mal porque el consumo de frutas y verduras es bajísimo. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, sólo el 31% de los tucumanos come diariamente frutas y el 41,6% ingiere verduras todos los días.
Gimnasia
El país padece una epidemia de inactividad física, advirtieron en los últimos días funcionarios nacionales. Según se estima, en la actualidad la mitad de la población no hace ejercicios. Se estima que la cantidad de gente que no realiza actividades físicas irá en aumento. Según una encuesta nacional, en Tucumán cuatro de cada 10 personas adultas no efectúan ningún tipo de ejercicio.
Cigarrillo
El hábito de fumar sigue siendo generalizado en Tucumán: el 55 % de los mayores de 18 años fuma, de acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas de la Sedronar. Según los especialistas, el consumo de tabaco se incrementa entre los jóvenes. El punto máximo de tabaquismo se presenta entre los 21 y los 23 años. Fuman más las mujeres.
Gastos
Los tucumanos están entre los más gastadores del país, es un comentario popular. Algunas cifras lo confirman: entidades crediticias afirman que aumenta la cantidad de personas que sacan créditos en nuestra provincia para comprarse principalmente artículos del hogar y ropa. También los tucumanos ocupamos el primer lugar de mora crediticia en el país, según el Banco Central.
Limpieza
Tirar basura a la calle es un mal hábito bastante común entre los tucumanos, admiten los funcionarios municipales. Un sondeo realizado por la consultora TNS Gallup demostró que para la mayoría de la población, las ciudades están muy sucias. Para ocho de cada 10 personas consultadas, son los demás -y no ellas mismas- quienes ensucian las calles.
No son muchos los que pueden cambiar exitosamente un hábito indeseado. ¿Qué pasará en nuestro organismo para que resulte tan complicado? Una investigación realizada por la Universidad de Duke, EE. UU., intenta buscar una explicación. Según este estudio, casi la mitad de las cosas que hacemos a diario (el 40%) no las realizamos en forma racional. Por eso, de acuerdo con el informe, cada vez que intentamos cambiar un hábito estamos forzando al cerebro a invertir energía en una acción que antes era realizada automáticamente, lo cual exige un empeño especial.
"Los hábitos son pequeños rituales con los que demarcamos la vida (alimentarios o de higiene, por ejemplo), que dan cierta temporalidad rítmica, le dibujan un rostro a nuestra vida, que ha dejado de ser pura biología, y se ha transformado, tejida en estos rituales, en vida simbólica", define la psicóloga Malena Elmiger.
Entre las cosas que realizamos en piloto automático, los malos hábitos merecen un capítulo aparte. El problema radica en que muchos de ellos nos producen placer inmediato mientras que nuestro organismo no reconoce la satisfacción futura que pueden brindarnos, a largo plazo, las buenas prácticas, dicen los expertos. La culpa , al parecer, la tiene el poder adictivo de ciertas acciones.
Lo sabe bien Valeria Blanco, psicóloga social y llena de "malas costumbres", según reconoce. Cada vez que comienza un año, se da cuenta de que el anterior se le fue en un suspiro lleno de buenas intenciones y muy pocas acciones. Quiere modificar muchos de sus hábitos: le gustaría comer más sano, hacer deporte, abandonar el pucho y gastar menos plata.
Lo que sobra es la intención. Así lo han demostrado los lectores consultados por LA GACETA.com. A la mayoría le gustaría cambiar algunas costumbres. "A pesar de toda la buena voluntad, mucha gente que intenta incorporar aspectos saludables a su vida pierde el impulso a medio camino. Hay cuestiones que ayudan, por ejemplo, las normas o nuevas costumbres. En Tucumán, desde que se sancionó la ley antitabáquica, se terminó el hábito de fumar en bares y restaurantes. También desde que se puso de moda hacer actividad en las plazas, se incrementó la cantidad de gente que va a estos espacios. No por nada, los expertos en adicciones sugieren que sólo una nueva moda podrá desplazar el hábito de los jóvenes de tomar mucho cuando se divierten", remarca Blanco.
Un paso imprescindible para modificar cualquier costumbre es planificar, sugiere la psicóloga Carmina Varela. "Hay que separar claramente lo que se supone que debo y quiero hacer por mi bien de lo que la sociedad espera de mí. A partir de ahí, ponerse metas posibles, saber qué es lo que yo puedo hacer desde mi responsabilidad y mi libertad, y analizar si lo puedo sostener", dice.
"Muchas veces nos cuesta abandonar un hábito porque sabemos que algo nuevo implicará un esfuerzo desde el punto de vista psicológico, que es pensarse a uno mismo de otra manera. Por ejemplo: cuando uno fuma, el cigarrillo ocupa un lugar en la vida y, si uno lo deja, debe enfrentarse a la situación de no saber qué hacer en todas las situaciones en las que antes fumaba", grafica. "El hábito cumple una función de asegurar nuestra identidad; cambiarlo significa también aceptar una transformación en ese aspecto", concluye.
Comida
Ingerimos muchas más calorías que las necesarias para las actividades que realizamos, según los nutricionistas. Hay otro dato que preocupa: nos alimentamos muy mal porque el consumo de frutas y verduras es bajísimo. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, sólo el 31% de los tucumanos come diariamente frutas y el 41,6% ingiere verduras todos los días.
Gimnasia
El país padece una epidemia de inactividad física, advirtieron en los últimos días funcionarios nacionales. Según se estima, en la actualidad la mitad de la población no hace ejercicios. Se estima que la cantidad de gente que no realiza actividades físicas irá en aumento. Según una encuesta nacional, en Tucumán cuatro de cada 10 personas adultas no efectúan ningún tipo de ejercicio.
Cigarrillo
El hábito de fumar sigue siendo generalizado en Tucumán: el 55 % de los mayores de 18 años fuma, de acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas de la Sedronar. Según los especialistas, el consumo de tabaco se incrementa entre los jóvenes. El punto máximo de tabaquismo se presenta entre los 21 y los 23 años. Fuman más las mujeres.
Gastos
Los tucumanos están entre los más gastadores del país, es un comentario popular. Algunas cifras lo confirman: entidades crediticias afirman que aumenta la cantidad de personas que sacan créditos en nuestra provincia para comprarse principalmente artículos del hogar y ropa. También los tucumanos ocupamos el primer lugar de mora crediticia en el país, según el Banco Central.
Limpieza
Tirar basura a la calle es un mal hábito bastante común entre los tucumanos, admiten los funcionarios municipales. Un sondeo realizado por la consultora TNS Gallup demostró que para la mayoría de la población, las ciudades están muy sucias. Para ocho de cada 10 personas consultadas, son los demás -y no ellas mismas- quienes ensucian las calles.
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