Si sos enfermo crónico, no tenés plata ni obra social, el Carrillo te asiste en tu casa

El nuevo servicio se instrumentó para beneficiar únicamente a las personas de bajos recursos que no pueden trasladarse por sus propios medios hasta el hospital. Con esta prestación médica, el centro asistencial se transformó en modelo. Está en proyecto la habilitación de un teléfono 0800 para que la comunidad pida los turnos para los especialistas

LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA   LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA
María Ester Véliz
Por María Ester Véliz 05 Abril 2012
A las 9.30, Adrián Dorini puso en marcha la ambulancia del Centro de Salud Municipal Ramón Carrillo, en Yerba Buena. Presurosas y con sus maletines a cuestas subieron las enfermeras comunitarias Susana Cruz y Norma Gallardo. Ellas brindan atención domiciliaria a los pacientes con males crónicos, a los que cursan algún posoperatorio y a los mayores que no pueden movilizarse por sus propios medios. "Hace seis meses inauguramos este servicio de Enfermería Comunitaria Ambulatoria, que diseñamos con la jefa de Enfermeros, Blanca Nativa. Se asiste únicamente a pacientes que no tienen obra social ni recursos económicos para trasladarse hasta el hospital. La ambulancia con personal especializado va a atenderlos en sus casas y, cuando mejoran, se los trae para la evaluación médica", explicó el director, Alberto Segundo Rojas.

- ¿LA GACETA podría acompañar a las enfermeras?
- Por supuesto.

En El Corte, a la altura del kilómetro 12,5, la ambulancia dejó la ruta a San Javier, dobló hacia la izquierda y tomó por una senda de tierra. A poco de andar se detuvo en una precaria vivienda ubicada frente al río Muerto, rodeada de grandes árboles. La espesura del follaje apenas dejaba pasar los aún débiles rayos del sol que asomaban después de una noche lluviosa. Ladraron los perros y de inmediato salieron de la prefabricada un puñado de niños pequeños y tres jóvenes que recibieron a las enfermeras con mucha familiaridad.

- Venimos con gente de LA GACETA... ¿podemos? (pidió permiso Susana). Sí, adelante, respondió el propio paciente. José Pastor Herrera. Él estaba sentado en una silla en medio del patio, con los pies apoyados en un banco.

Susana y Norma abrieron el maletín, se calzaron los guantes y comenzaron a quitarle el vendaje, primero de una pierna y luego de la otra. El paciente permanecía callado, pero el dolor se reflejaba en su cara. "Sufre diabetes, tiene mala circulación y se le hicieron dos úlceras: una en cada pierna. Todos los días o día por medio venimos a curarlo... Cuando vemos que necesita una toilette para quitarle el tejido necrosado lo llevamos al Carrillo, le ponemos anestesia y le limpiamos la herida. Allá tenemos todo lo necesario y es más cómodo para nosotros y para él", se apresura a explicar Norma.

- ¡Ni me hablen de la toilette...! Aunque me pongan anestesia, ustedes no saben cómo me duele después la pierna, se queja José.

- Uno de los lastimados ya está mucho mejor, mírelo -tercia Susana, con intención de distraerlo y de levantarle el ánimo-, y dentro de poco el otro mejorará si hace la dieta, toma los remedios y se cuida. Usted debe cuidarse para evitar las complicaciones de la diabetes...

- Déjenme los lastimados al aire libre, para que cicatricen más rápido..., clama el hombre.

- No se puede José. Los lastimados tienen que estar tapados. Hay que evitar las infecciones. Una mosca que se apoye bastará para que estemos en problemas, lo educa Norma, mientras le cura la herida con glucosa, que desinfecta y regenera el tejido.

José estuvo seis días internado en el hospital, con retención de líquidos y edema en las piernas. Bajó 15 kilos y ahora está inmovilizado y con licencia laboral (trabaja en Vialidad de la Provincia hace 27 años y cobra $3.000). "Yo no puedo gastar por día $ 28 de remis para ir al Carrillo. Mi sobrina Cinthia hizo las gestiones para que vengan a curarme. Este servicio es cómodo y un alivio para todos los pobres, como yo", valoró José, de 62 años. A pesar de ser soltero, vive rodeado de una numerosa familia compuesta por sobrinos y sobrinos nietos, según contó.

Terminada la tarea regresamos al Carrillo. En un salón, el profesor de Educación Física, Miguel Millán, estaba dando clases a pacientes y profesionales de la salud. "Esto forma parte de la práctica de los estudiantes de Medicina que están haciendo la pasantía periurbana, e invitamos a participar a las personas que esperan atención médica", informó. Luego se acercó la promotora de salud Mercedes Páez y comentó que el viernes último iniciaron el control de crecimiento y desarrollo en los niños de la escuela República de Italia, con la supervisión de la médica clínica Daniela Cerisola.

En la dirección esperaban el doctor Rojas y su par, Claudia Fretín, subdirectora del hospital.

Ambos comentaron que el Carrillo ya cumplió 27 años. Primero funcionó como CAPS sobre la avenida Aconquija y hoy es un centro médico con policlínica que funciona en Sarmiento 2050, con administración mixta (30% del Siprosa y 70% de la Municipalidad de Yerba Buena). Reciben de 12.000 a 15.000 consultas por mes, realizan un promedio de 70 ecografías por semana y extienden certificados de aptitud psicofísica para ingreso escolar, carnet de sanidad y carnet de manejo. Dentro del área de responsabilidad funcionan 11 CAPS, todos con vacunatorios.

"Nos preocupan los accidentes y el consumo de alcohol, un mal que se instaló en la sociedad. Los fines de semana recibimos heridos de armas blancas, de fuego, politrumatizados por peleas a la salidas de las fiestas y boliches. Atendemos más de 150 accidentados por mes", enumeró Rojas.

Entre otros servicios que presta el Carrillo figuran la campaña de vacunación antigripal, el programa de salud integral escolar. Ya está el proyecto para construir el Centro de Rehabilitación, para reeducar en forma integral a pacientes que sufrieron ACV, infartos y otros accidentes que dejan secuelas importantes.

Todas las especialidades

quienes sufrieron fracturas expuestas son compensadas y derivadas con la radiología El Carrillo cuenta con casi el 100% de las especialidades médicas en sus consultorios externos: cardiología, clínica médica, ginecología, obstetricia, otorrinolaringología, gastroenterología, oftalmología, endocrinología, cirugía, linfología, flebología, neumonología, psicología, dermatología, nutrición, kinesioterapia y traumatología. Los pacientes con fracturas expuestas reciben los primeros auxilios, los compensan y luego los derivan a centros de mayor complejidad con la radiografía sacada en el mismo Carrillo.

Acuden pacientes de San pablo, El Manantial, Villa Carmela y hasta de la Capital

Cada vez es mayor la cantidad de pacientes de otras áreas operativas del Siprosa que buscan ser atendidos en el centro médico de Yerba Buena. "Hasta de Leales vienen pacientes. Les preguntamos por qué lo hacen y siempre nos responden: 'porque aquí atienden rápido'. Esto quizás se deba a que la mayoría de los estudios por imágenes los entregamos el mismo día con el informe médico. Cuando hay mucho trabajo les pedimos que vuelvan a las 48 o 72 horas, a más tardar", explicó la oftalmóloga Claudia Fretín, subdirectora del hospital.

Análisis clínicos y anatomopatólogos, y radiografía, ecografía y mamografía

El Carrillo sigue creciendo. En un futuro cercano, según adelantó su director Alberto Segundo Rojas, en el servicio de diagnóstico por imágenes se incorporará un seriógrafo para realizar radiografías seriadas de esófago, estómago y duodeno. Otro servicio importante es el de anatomopatología, donde realizan Papanicolau, colposcopía y algunas biopsias, que trabaja en forma conjunta con el servicio de ginecobstetricia. Las muestras se analizan en el laboratorio del hospital y luego se entregan los resultados a cada paciente.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios