MILITANTES DE LA SOLIDARIDAD. María Inés y María Silvina en LA GACETA. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
21 Marzo 2012 Seguir en 

Están listas para ponerse la camiseta cuantas veces haga falta. A María Silvina Campero Gentilini y a María Inés Pérez no les importa ni el horario ni el clima; son de las primeras en salir a defender y a comunicar la causa; es que son una especie de activistas, pero no de la política, sino de la donación de médula ósea.
Las dos están registradas como donantes desde el 15 de febrero, (Día del Cáncer Infantil). Y aseguran que esperan ansiosas la posibilidad de que les avisen que hay receptores compatibles con ellas.
El camino de María Silvina arrancó por el de la donación de sangre. "Un tío estaba internado con una infección y necesitábamos 40 donantes. Salimos a buscarlos y nos encontramos con personas que nos llegaron a pedir dinero a cambio de la donación. Ahí me di cuenta de la importancia de colaborar para que el Banco de Sangre posea un stock", recuerda María Silvina (35 años). A partir de ahí, cuenta, se fue despertando en ella la conciencia solidaria y hoy enarbola las banderas de la donación de médula ósea.
María Inés tiene 46 años y es mamá de dos hijos. Ella admite que antes de convertirse en donante pensaba que el proceso era complicado y peligroso. "Por suerte me di cuenta de que estaba equivocada. De todos modos, empecé a postear en Facebook sobre la importancia de donar médula sin ser aún donante, hasta que el 15 de febrero me hicieron la extracción", recuerda.
La ilusión mayor
Las dos admiten que les encantaría hacer efectiva la donación en el caso de que aparezcan receptores compatibles.
"Cuando pienso en la posibilidad de que alguien pueda estar necesitándome siento mucha ansiedad", confiesa María Inés. "Estoy segura de que el momento más increíble de mi vida va a ser cuando suene el teléfono y me digan que puede existir compatibilidad con un receptor", se ilusiona María Silvina.
Las dos están registradas como donantes desde el 15 de febrero, (Día del Cáncer Infantil). Y aseguran que esperan ansiosas la posibilidad de que les avisen que hay receptores compatibles con ellas.
El camino de María Silvina arrancó por el de la donación de sangre. "Un tío estaba internado con una infección y necesitábamos 40 donantes. Salimos a buscarlos y nos encontramos con personas que nos llegaron a pedir dinero a cambio de la donación. Ahí me di cuenta de la importancia de colaborar para que el Banco de Sangre posea un stock", recuerda María Silvina (35 años). A partir de ahí, cuenta, se fue despertando en ella la conciencia solidaria y hoy enarbola las banderas de la donación de médula ósea.
María Inés tiene 46 años y es mamá de dos hijos. Ella admite que antes de convertirse en donante pensaba que el proceso era complicado y peligroso. "Por suerte me di cuenta de que estaba equivocada. De todos modos, empecé a postear en Facebook sobre la importancia de donar médula sin ser aún donante, hasta que el 15 de febrero me hicieron la extracción", recuerda.
La ilusión mayor
Las dos admiten que les encantaría hacer efectiva la donación en el caso de que aparezcan receptores compatibles.
"Cuando pienso en la posibilidad de que alguien pueda estar necesitándome siento mucha ansiedad", confiesa María Inés. "Estoy segura de que el momento más increíble de mi vida va a ser cuando suene el teléfono y me digan que puede existir compatibilidad con un receptor", se ilusiona María Silvina.







