FIELES. El "Tato" y "Lucho" felices por la fiesta que genera "La Mona". ÑA GACETA/ FOTO DE ALVARO MEDINA.
12 Marzo 2012 Seguir en 

"El Tato" y Lucho no se conforman con verlo tocar a Carlos "La Mona" Jiménez todos los fines de semana en su Córdoba natal: ayer, los dos amigos veinteañeros llegaron a Ranchillos en un ómnibus de línea para seguir los pasos de su ídolo cuartetero.
"Salimos del baile el sábado a la noche y nos fuimos a la Terminal. Hace dos meses que sabíamos que La Mona iba a estar acá y ya teníamos los pasajes sacados", contó "El Tato", quien a pesar de las horas de viaje, el desvelo y las cervezas, se veía como si recién empezara el día.
"Quisimos venir a ver La Mona y la fiesta del carnaval de Ranchillos, y nos dimos cuenta de que es una fiesta increíble. Nos dijeron que el año pasado fueron 40.000 personas y que este año se esperaban más", contó el joven, alucinado con la convocatoria, los juegos con pintura y el espíritu carnavalero que se conserva intacto a pesar de que el carnaval terminó hace semanas.
"En Córdoba, de lunes a jueves se espera que llegue el viernes para ir al baile a escuchar a La Mona; para nosotros es un dios, una religión", resumió "El Tato". Si todo salió como tenía que salir, y a estos jóvenes no se los llevaba el carnaval, hoy a las 7 iban a emprender el viaje de vuelta a Córdoba.
"Salimos del baile el sábado a la noche y nos fuimos a la Terminal. Hace dos meses que sabíamos que La Mona iba a estar acá y ya teníamos los pasajes sacados", contó "El Tato", quien a pesar de las horas de viaje, el desvelo y las cervezas, se veía como si recién empezara el día.
"Quisimos venir a ver La Mona y la fiesta del carnaval de Ranchillos, y nos dimos cuenta de que es una fiesta increíble. Nos dijeron que el año pasado fueron 40.000 personas y que este año se esperaban más", contó el joven, alucinado con la convocatoria, los juegos con pintura y el espíritu carnavalero que se conserva intacto a pesar de que el carnaval terminó hace semanas.
"En Córdoba, de lunes a jueves se espera que llegue el viernes para ir al baile a escuchar a La Mona; para nosotros es un dios, una religión", resumió "El Tato". Si todo salió como tenía que salir, y a estos jóvenes no se los llevaba el carnaval, hoy a las 7 iban a emprender el viaje de vuelta a Córdoba.






