Spinetta: palabras hechas canción

Facundo Pereyra.

12 Febrero 2012
Adaptar palabras a una melodía no es lo mismo que escribir canciones. Tampoco es que poemas encajen en el compás... Eso fue lo que en los 60 y para siempre Luis Alberto Spinetta le aportó a la música y a la poesía.
El que se fue no era uno más. Fue el poeta más rockero... o el rockero más poeta de la Argentina. No fue el único, pero le dio sentido al rock en español, le aportó vuelo y coherencia, profundidad y belleza.
Nietzsche, Foucault, Cortázar, Deleuze, Castañeda y Artaud figuraron siempre en su ideario, en su base intelectual y artística, al punto de dedicarle al último de ellos un disco que quedará en los anales de la historia del rock argentino como uno de los mejores de todos los tiempos. "Artaud" fue ungido por su música y su poesía, que pusieron en 1973 sobre relieve la decadencia y la resurrección de acuerdo a los conceptos desarrollados por el poeta francés Antonin Artaud.
Su condición de poeta, según sus palabras, lo salvó del salvajismo dictatorial. "Por suerte ellos nunca entendieron de poesía", sonrió alguna vez, ya en democracia, cuando se le preguntó por su supervivencia a la oscura noche de los 70.
Fue un artista. Tocó, cantó, compuso, escribió, dibujó... Publicó un libro de poemas: "Guitarra negra", en 1978, y dejó decenas de notas, cartas y escritos, como también dibujos y mandalas, su última afición con los lápices.
El que se fue no era un hombre común, aunque vivía como tal y se comportaba con si fuese un simple mortal. Era, es, el que le aporta palabras y sonidos a nuestras vidas.

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