Cambiaron el convento por la junta de accionistas de grandes empresas

Un grupo de monjas de Estados Unidos inició una campaña por la responsabilidad social dentro de las corporaciones.

OTRA FORMA DE EVANGELIZAR. La hermana Nora Nash, en la iglesia de San Francisco, en Filadelfia. FOTO TOMADA DE THE NEW YORK TIMES.COM
OTRA FORMA DE EVANGELIZAR. La hermana Nora Nash, en la iglesia de San Francisco, en Filadelfia. FOTO TOMADA DE THE NEW YORK TIMES.COM
15 Noviembre 2011
NUEVA YORK, Estados Unidos.- Algunas órdenes religiosas se ocupan de alimentar a los indigentes, otras van a misionar a las zonas más pobres del mundo. Un grupo de monjas franciscanas de Estados Unidos eligió una tarea mucho más difícil: convencer a las grandes corporaciones de su responsabilidad social.

Mucho antes que el movimiento Occupy Wall Street (los "indignados" versión estadounidense) ganara las calles, las hermanas empezaron silenciosamente a ocupar lugares en el distrito financiero de Nueva York.

Para hacerlo eligieron el camino más obvio: se convirtieron en accionistas de empresas como Goldman Sachs, el banco de inversión más poderoso del mundo. La hermana Nora Nash, miembro de las Hermanas Franciscanas de Filadelfia, es la "mosca en la oreja" de los banqueros. "Deberían proteger a los consumidores, incrementar la transparencia y acordarse de los pobres", indicó Nash en una entrevista con el diario estadounidense "New York Times".

No son las únicas. Cuatro órdenes de monjas católicas en Estados Unidos descubrieron esta inusual forma de servir a Dios y a los hombres. Se trata de las Hermanas de San José, de Boston; las Hermanas de Nuestra Señora, de Namur; las Hermanas de San Francisco, de Filadelfia; y las Hermanas Benedictinas de Mt. Angel, todas ellas flamantes accionistas del banco.

Ahora persiguen que el comité de remuneración de la entidad vuelva a analizar la política salarial de la empresa. En definitiva, intentan disminuir las diferencias entre los que cobran menos y los que cobran cifras desmesuradas.

Goldman Sachs, por su parte, ha tenido que enviar una nota a la SEC (el regulador estadounidense) explicando la propuesta de sus accionistas y ya adelantó que no cambiará su politica de remuneración.

En declaraciones al New York Times, Nash advirtió: "No estamos aquí para hundir a las empresas, sino para aumentar su sentido de la responsabilidad".

Ya lograron torcerle el brazo a Kroger, la cadena de distribución de alimentos, para mejorar las condiciones de los trabajadores en sus granjas; fueron "con los tapones de punta" contra McDonald's con su campaña para frenar la obesidad infantil; y atacaron a Wells Fargo por el cobro de altos intereses en créditos.

También boicotearon a Big Oil, obligaron a Nestlé a revisar sus políticas laborales y "apretaron a Big Tobacco a cambiar algunas prácticas.

Una vez que ponen el ojo en una compañía, compran la cantidad mínima de acciones requeridas para asistir a las reuniones anuales de accionistas. Con eso se aseguran que los ejecutivos tengan que escucharlas.

Aunque parezca increíble, la mayoría de las empresas prefileren dejarlas entrar a tener que confrontar públicamente con ellas.

Según "The New York Times", las reacciones de ejecutivos han sido de las más variadas. Jack Welch, el antiguo director general de General Electric, quedó tan impresionado por la campaña de las hermanas contra la participación de su empresa en el desarrollo de armas nucleares que fue a visitar su convento en helicóptero. (Especial)

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