DESTINO DE... De red. Montiglio capturó el error de Román y luego definió al palo de Chichizola. Golazo. FOTOBAIRES (ESPECIAL PARA LA GACETA)
14 Noviembre 2011 Seguir en 

BUENOS AIRES (Andrés Burgo, especial para LA GACETA).- A los 48 minutos del segundo tiempo de un partido que durará toda una vida, la gente de Atlético eligió una canción que va más allá de las chicanas futboleras.
"Tu-cu-mán, Tu-cu-mán", coincidieron los 4.000 hinchas que dentro de muchos años seguirán jactándose del "yo estuve ahí", "yo grité los goles de Rodríguez y Montiglio". Cincuenta minutos después de concluida la hazaña, cerca de las 21.50, desde las entrañas del vestuario de Atlético surgían otros cantos.
Esta vez eran los jugadores que armaron un carnaval puertas adentro. Los futbolistas que habían hecho bailar a River ahora bailaban en la intimidad. En ese momento, un rato antes de que el plantel saliera rumbo al micro, un hincha de River pasó por el lugar y gritó: "llévense a Román a Tucumán", dijo, en llamas contra el defensor de su equipo, responsable de los dos primeros goles, por no haber cerrado a "Pulguita" ni a "Monti". Pero enseguida se arrepintió: "No, no, ustedes no se lo merecen, muy bien Tucumán, muy bien ganado". No dijo Atlético, dijo Tucumán, como la multitud que había llenado el sector visitante.
El triunfo lo festejaron 4.000, pero lo gestaron dos. Y son dos que se llevan muy bien. Una sociedad. "Sí, la sociedad sigue funcionando", sonrió Montiglio, quien de inmediato reveló lo bien que se lleva con Rodríguez dentro y fuera de la cancha.
Amigos son los amigos
"Somos compañeros de concentración en los viajes y en los partidos de local, y siempre hablamos de fútbol", contó el volante y luego reveló un detalle clave: "Yo siempre sé dónde está él y él sabe dónde estoy yo. Nos llevamos bárbaros". Y según el 8, también son de salir juntos a comer. "Somos muy amigos fuera de la cancha", señaló.
Su único malestar era el golpe por el que debió salir reemplazado en el segundo tiempo. "Fue muy fuerte, una paralítica en el cuádriceps de la pierna izquierda. Me duele mucho", relató.
El héroe de Simoca, su socio en el ruido, también estaba radiante. "Fue un partido muy lindo, un partido para recordar. Se ganó donde no se gana nunca. Corrimos y metimos. Ganamos un partido que en los planes no lo íbamos a ganar", se sinceró "Pulguita", un abonado a hacer padecer a los grandes de Argentina. Jugando para Newell?s, le hizo un golazo a Boca. Ayer, el "millo" lo padeció.
Cuando le preguntaron qué quiso decir con esa frase, Rodríguez se sinceró: "es que veníamos en levantada, pero lejos de los primeros puestos, pero eso lo digo. Trabajamos toda la semana para ganar y por suerte lo conseguimos". A su lado estaba Montiglio. Juntos, como siempre. También en un día histórico para Tucumán.
"Tu-cu-mán, Tu-cu-mán", coincidieron los 4.000 hinchas que dentro de muchos años seguirán jactándose del "yo estuve ahí", "yo grité los goles de Rodríguez y Montiglio". Cincuenta minutos después de concluida la hazaña, cerca de las 21.50, desde las entrañas del vestuario de Atlético surgían otros cantos.
Esta vez eran los jugadores que armaron un carnaval puertas adentro. Los futbolistas que habían hecho bailar a River ahora bailaban en la intimidad. En ese momento, un rato antes de que el plantel saliera rumbo al micro, un hincha de River pasó por el lugar y gritó: "llévense a Román a Tucumán", dijo, en llamas contra el defensor de su equipo, responsable de los dos primeros goles, por no haber cerrado a "Pulguita" ni a "Monti". Pero enseguida se arrepintió: "No, no, ustedes no se lo merecen, muy bien Tucumán, muy bien ganado". No dijo Atlético, dijo Tucumán, como la multitud que había llenado el sector visitante.
El triunfo lo festejaron 4.000, pero lo gestaron dos. Y son dos que se llevan muy bien. Una sociedad. "Sí, la sociedad sigue funcionando", sonrió Montiglio, quien de inmediato reveló lo bien que se lleva con Rodríguez dentro y fuera de la cancha.
Amigos son los amigos
"Somos compañeros de concentración en los viajes y en los partidos de local, y siempre hablamos de fútbol", contó el volante y luego reveló un detalle clave: "Yo siempre sé dónde está él y él sabe dónde estoy yo. Nos llevamos bárbaros". Y según el 8, también son de salir juntos a comer. "Somos muy amigos fuera de la cancha", señaló.
Su único malestar era el golpe por el que debió salir reemplazado en el segundo tiempo. "Fue muy fuerte, una paralítica en el cuádriceps de la pierna izquierda. Me duele mucho", relató.
El héroe de Simoca, su socio en el ruido, también estaba radiante. "Fue un partido muy lindo, un partido para recordar. Se ganó donde no se gana nunca. Corrimos y metimos. Ganamos un partido que en los planes no lo íbamos a ganar", se sinceró "Pulguita", un abonado a hacer padecer a los grandes de Argentina. Jugando para Newell?s, le hizo un golazo a Boca. Ayer, el "millo" lo padeció.
Cuando le preguntaron qué quiso decir con esa frase, Rodríguez se sinceró: "es que veníamos en levantada, pero lejos de los primeros puestos, pero eso lo digo. Trabajamos toda la semana para ganar y por suerte lo conseguimos". A su lado estaba Montiglio. Juntos, como siempre. También en un día histórico para Tucumán.
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