13 Noviembre 2011 Seguir en 
SAN PABLO.- El Banco Central de Brasil permitió a los bancos destinar menos capital para algunos préstamos de consumo a un plazo de hasta cinco años, buscando proteger el mercado de crédito local del impacto de los problemas financieros mundiales.
La autoridad monetaria redujo el llamado "factor de riesgo", mediante el cual los prestamistas calculan el capital necesario para generar créditos para la compra de autos, bienes de consumo y deducibles de la nómina de pago, a un rango de 75% a 100%, desde el previo de 100% a 150%.
Para préstamos similares de vencimiento más largo, el factor se elevó a un 300%, anunció la entidad a través de un comunicado. Además, mantuvo sin alteración la norma que fija el pago mínimo para las compras con tarjeta de crédito en un 15% del valor total.
Las medidas se dan después de que los funcionarios comenzaron a discutir esta semana el retiro parcial o total de las restricciones a los préstamos bancarios -que en su momento fueron descritas como medidas macroprudenciales- al deteriorarse la situación financiera en Europa. La mayor economía de América Latina, que creció el año pasado a su ritmo más rápido en un cuarto de siglo en parte debido a un auge del crédito de consumo, se está desacelerando rápidamente y la demanda de préstamos está cayendo. Así, el Banco Central eliminó restricciones a la toma de préstamos para la compra de vehículos en hasta 60 meses sin depósito inicial con la expectativa de incrementar la demanda que mostró un repliegue en los últimos meses, según datos de las entidades que representan a los fabricantes. Asimismo, fueron eliminadas medidas que encarecían la toma de créditos descontados automáticamente del salario.
Una fuente con conocimiento de la situación dijo a Reuters que medidas adicionales, incluida la eliminación del impuesto IOF a las transacciones de acciones, están en estudio. La fuente, que declinó ser identificada debido a lo delicado del tema, dijo que las medidas del viernes tienen un impacto similar al de la reducción de las tasas de interés. La decisión marca un cambio en la política y subraya las preocupaciones del banco central y del Gobierno ante la posibilidad de que el empeoramiento de la crisis de deuda soberana en Europa pueda restringir la liquidez y congelar el mercado de crédito de Brasil.
Ya durante este año, el banco central había incrementado los requerimientos de reservas y de capital sobre ciertos tipos de créditos de consumo y elevó los impuestos a algunos préstamos personales para desacelerar el fuerte crecimiento del crédito, indicando que las medidas ayudarían a combatir un aumento de los precios al consumidor.
Hace algunos días, el Boletín Focus que consulta las previsiones del mercado, pronosticó que el Producto Interno Bruto brasileño se expandirá el 3,2%, algo que inquieta a la gestión de la presidenta Dilma Rousseff. (Reuters-Télam)
La autoridad monetaria redujo el llamado "factor de riesgo", mediante el cual los prestamistas calculan el capital necesario para generar créditos para la compra de autos, bienes de consumo y deducibles de la nómina de pago, a un rango de 75% a 100%, desde el previo de 100% a 150%.
Para préstamos similares de vencimiento más largo, el factor se elevó a un 300%, anunció la entidad a través de un comunicado. Además, mantuvo sin alteración la norma que fija el pago mínimo para las compras con tarjeta de crédito en un 15% del valor total.
Las medidas se dan después de que los funcionarios comenzaron a discutir esta semana el retiro parcial o total de las restricciones a los préstamos bancarios -que en su momento fueron descritas como medidas macroprudenciales- al deteriorarse la situación financiera en Europa. La mayor economía de América Latina, que creció el año pasado a su ritmo más rápido en un cuarto de siglo en parte debido a un auge del crédito de consumo, se está desacelerando rápidamente y la demanda de préstamos está cayendo. Así, el Banco Central eliminó restricciones a la toma de préstamos para la compra de vehículos en hasta 60 meses sin depósito inicial con la expectativa de incrementar la demanda que mostró un repliegue en los últimos meses, según datos de las entidades que representan a los fabricantes. Asimismo, fueron eliminadas medidas que encarecían la toma de créditos descontados automáticamente del salario.
Una fuente con conocimiento de la situación dijo a Reuters que medidas adicionales, incluida la eliminación del impuesto IOF a las transacciones de acciones, están en estudio. La fuente, que declinó ser identificada debido a lo delicado del tema, dijo que las medidas del viernes tienen un impacto similar al de la reducción de las tasas de interés. La decisión marca un cambio en la política y subraya las preocupaciones del banco central y del Gobierno ante la posibilidad de que el empeoramiento de la crisis de deuda soberana en Europa pueda restringir la liquidez y congelar el mercado de crédito de Brasil.
Ya durante este año, el banco central había incrementado los requerimientos de reservas y de capital sobre ciertos tipos de créditos de consumo y elevó los impuestos a algunos préstamos personales para desacelerar el fuerte crecimiento del crédito, indicando que las medidas ayudarían a combatir un aumento de los precios al consumidor.
Hace algunos días, el Boletín Focus que consulta las previsiones del mercado, pronosticó que el Producto Interno Bruto brasileño se expandirá el 3,2%, algo que inquieta a la gestión de la presidenta Dilma Rousseff. (Reuters-Télam)
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