Catastro recategorizará inmuebles rurales que antes eran boscosos y que hoy están sembrados
Según el titular de la repartición, disponen de estudios que tomaron en cuenta datos del INTA y fotogramas tomados desde el aire. Se avanzará sobre el 1,5% de 88.000 fundos rurales, calificados de zona H, que actualmente pagan $ 32,5 por hectárea. Una década.
13 Noviembre 2011 Seguir en 
En los últimos 10 años, el interior tucumano modificó su paisaje. Muchas grandes extensiones de tierra, que por aquel entonces se mostraban como impenetrables bosques, hoy son áreas preparadas para diversos tipos de cultivos. La tecnología, principalmente, permitió que estos espacios agrestes se transformen en terreno fecundo.
A raíz de esta situación, desde la Dirección General de Catastro (DGC) impulsarán la recategorización de alrededor de 1.000 inmuebles que habían sido registrados como "zona H" (áreas que presentan limitaciones que imposibilitan cualquier tipo de actividad agrícola) y que, a partir de la utilización de sistemas como la siembra directa, por ejemplo, se convirtieron en fértiles.
El manual de valuación, con el que se rige la DGC, indica de los terrenos de categoría H: "(allí) se realizan prácticas ganaderas a monte, de bajo valor económico y de elevados impactos ambientales". Sin embargo, la metamorfosis que sufrieron estas tierras las volvió aptas para cultivos altamente rentables, en especial, en la última década: entre otros, la soja. Hoy, por cada hectárea de categoría H se tributa $ 32,5; por las de nivel A, B y C, según el departamento provincial en que se encuentre, se paga entre $ 492 (mínimo) y $ 6.420 (máximo).
Estos valores salen de la aplicación, por parte del Gobierno, de un 114% a las cifras fijadas por el decreto Nº 2.458/3, del Ministerio de Economía, publicado en el Boletín Oficial el 31 de diciembre de 2001: hace casi una década. "10 años atrás, se veían zonas prácticamente determinadas por monte, sin cultivo; toda esos inmuebles eran clasificados como zona H. Hoy, en esos espacios se verifica la siembra de diversos cultivos, como soja o trigo. Y Catastro no puede dejar de determinar la categoría que ahora corresponde", indicó el titular de la DGC, Félix Herrero. "Es un hecho que se dio un avance de la frontera agroecológica. La parte agraria va modificando todas las condiciones del terreno; concretamente, la siembra directa fue haciendo expandir la frontera que llegaba hasta equis lugar y lo llevó más allá", agregó.
El funcionario explicó a LA GACETA que verificaron el cambio de topografía a partir informes del laboratorio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar, de imágenes satelitales y de fotogramas a escala 5.000, tomados desde un avión. "El estudio que está llevando adelante la tarea comparó fotogramas tomados en 2001 con los de 2010 y 2011. Y donde se veía bosque en el original ahora se ve cultivos. Elegimos lugares específicos, padrones; fuimos a inspeccionar para que no nos falle", puntualizó. En ese sentido, destacó que el propietario que considere que su inmueble fue recategorizado de manera errónea, podrá plantear un recurso, que seguirá la vía administrativa.
"Ahí han desmontado"
Herrero indicó que comenzarán con la recategorización de alrededor del 1,5% de los 88.000 fundos rurales, y que sólo se recategorizará los inmuebles calificados como zona H; es decir, no se modificarán en esta instancia las categorías G, F, E y D, que presentan condiciones no tan óptimas como las A, B y C (ver "Características de las zonas..."). "Avanzamos donde se ve esa distorsión muy grande entre lo que teníamos calificado y la realidad actual. Es evidente; cuando viaja para zonas de Burruyacu o de Cruz Alta, camino a Santiago del Estero, uno ahora ve estancias... Ahí han desmontado; y bueno, tienen que pagar según la nueva categoría", puntualizó el funcionario provincial.
A raíz de esta situación, desde la Dirección General de Catastro (DGC) impulsarán la recategorización de alrededor de 1.000 inmuebles que habían sido registrados como "zona H" (áreas que presentan limitaciones que imposibilitan cualquier tipo de actividad agrícola) y que, a partir de la utilización de sistemas como la siembra directa, por ejemplo, se convirtieron en fértiles.
El manual de valuación, con el que se rige la DGC, indica de los terrenos de categoría H: "(allí) se realizan prácticas ganaderas a monte, de bajo valor económico y de elevados impactos ambientales". Sin embargo, la metamorfosis que sufrieron estas tierras las volvió aptas para cultivos altamente rentables, en especial, en la última década: entre otros, la soja. Hoy, por cada hectárea de categoría H se tributa $ 32,5; por las de nivel A, B y C, según el departamento provincial en que se encuentre, se paga entre $ 492 (mínimo) y $ 6.420 (máximo).
Estos valores salen de la aplicación, por parte del Gobierno, de un 114% a las cifras fijadas por el decreto Nº 2.458/3, del Ministerio de Economía, publicado en el Boletín Oficial el 31 de diciembre de 2001: hace casi una década. "10 años atrás, se veían zonas prácticamente determinadas por monte, sin cultivo; toda esos inmuebles eran clasificados como zona H. Hoy, en esos espacios se verifica la siembra de diversos cultivos, como soja o trigo. Y Catastro no puede dejar de determinar la categoría que ahora corresponde", indicó el titular de la DGC, Félix Herrero. "Es un hecho que se dio un avance de la frontera agroecológica. La parte agraria va modificando todas las condiciones del terreno; concretamente, la siembra directa fue haciendo expandir la frontera que llegaba hasta equis lugar y lo llevó más allá", agregó.
El funcionario explicó a LA GACETA que verificaron el cambio de topografía a partir informes del laboratorio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar, de imágenes satelitales y de fotogramas a escala 5.000, tomados desde un avión. "El estudio que está llevando adelante la tarea comparó fotogramas tomados en 2001 con los de 2010 y 2011. Y donde se veía bosque en el original ahora se ve cultivos. Elegimos lugares específicos, padrones; fuimos a inspeccionar para que no nos falle", puntualizó. En ese sentido, destacó que el propietario que considere que su inmueble fue recategorizado de manera errónea, podrá plantear un recurso, que seguirá la vía administrativa.
"Ahí han desmontado"
Herrero indicó que comenzarán con la recategorización de alrededor del 1,5% de los 88.000 fundos rurales, y que sólo se recategorizará los inmuebles calificados como zona H; es decir, no se modificarán en esta instancia las categorías G, F, E y D, que presentan condiciones no tan óptimas como las A, B y C (ver "Características de las zonas..."). "Avanzamos donde se ve esa distorsión muy grande entre lo que teníamos calificado y la realidad actual. Es evidente; cuando viaja para zonas de Burruyacu o de Cruz Alta, camino a Santiago del Estero, uno ahora ve estancias... Ahí han desmontado; y bueno, tienen que pagar según la nueva categoría", puntualizó el funcionario provincial.
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