Cómo impactaría la baja de los subsidios

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) señala que la ayuda destinada a sectores productivos y de servicios erosiona el ahorro público. Los subsidios, según la teoría económica, sólo deben ser mantenidos en forma temporal. Aspectos claves a tener en cuenta cuando se decidan las podas de los beneficios a la producción. El riesgo de una disminución de la actividad.

ELEVADOS MONTOS. Los servicios de trenes, subtes y colectivos de la ciudad de Buenos Aires reciben las mayores transferencias del Estado. TELAM
ELEVADOS MONTOS. Los servicios de trenes, subtes y colectivos de la ciudad de Buenos Aires reciben las mayores transferencias del Estado. TELAM
13 Noviembre 2011
Pueden ser para el usuario o el productor

Un subsidio financiero se define como la diferencia entre el costo de producción de un bien o servicio y el precio (inferior al costo) afrontado por el consumidor o usuario. Independientemente de esto, el subsidio puede ser para el usuario o para el productor. En este último caso, puede disminuir el costo de producción o incrementar el precio recibido por el productor, en relación a lo que prevalecería en un mercado libre de distorsiones, apunta el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

A través de una baja en los precios, los subsidios tienden a incrementar el consumo de los bienes o servicios en la economía. Con el mismo ingreso disponible para gastar, los consumidores pueden comprar luego del subsidio una mayor cantidad, y el proveedor recibe un precio mayor. La diferencia, claro está, la financia el Estado, en el entendimiento de que los beneficios para los consumidores y los productores superan los costos fiscales del subsidio.

La teoría económica indica que aún cuando un subsidio puede ser importante en una etapa de inicio o desarrollo de alguna actividad, debieran ser mantenidos sólo en forma temporal y no permanente, debido a los incentivos y distorsiones que crean a su alrededor, y a la dificultad que se tiene para eliminarlos a medida que se van volviendo más relevantes y son percibidos como una política de largo plazo.

Este es el desafío que está planteado en nuestro país, porque se ha abierto el debate acerca de la conveniencia del mantenimiento de los subsidios, básicamente a la energía y al transporte, o bien sobre qué grado de subsidios se deben mantener y para qué grupos de la población. Claramente se está frente a una reforma compleja, indica el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.

UNOS $ 80.000 MILLONES A FIN DE AÑO

Las transferencias corrientes a empresas privadas y a empresas públicas, fondos fiduciarios y otros entes, que son las que se conocen comúnmente como los subsidios para financiar la oferta de bienes y servicios, totalizaron en 2010 unos $ 47.876 millones.

En función del ritmo de crecimiento que vienen evidenciando estas partidas durante 2011, se estima que podrían llegar a ubicarse entre 70.000 y 80.000 millones de pesos hacia fines de año.

Para ver la dimensión que han adquirido los subsidios, se analiza la composición del esquema de transferencias corrientes totales (sin coparticipación) que realiza la Administración nacional.

Las transferencias realizadas a los sectores productivos (tanto a empresas privadas como a empresas públicas), han evidenciado un importante aumento de participación en los últimos cuatro años, pasando de representar en conjunto un 17% en 2006, a llevarse en 2010 el 46% del total de transferencias corrientes de la Administración nacional.

Las asignaciones familiares también registraron un ligero incremento de participación, pasando de representar un 14% en 2006 a un 17% en 2010. Por el contrario, las transferencias al Pami-INSSJyP, a las universidades, a las provincias, a los municipios y al resto, han perdido importancia en el total de transferencias corrientes a lo largo de los últimos años.

UN SERVICIO BARATO GENERA MÁS CONSUMO

Al momento de analizar una probable disminución y/o eliminación de los subsidios a la producción, es clave tener en cuenta las distorsiones que se generaron cuando fueron introducidos, a los fines de evitar que esas distorsiones se acentúen. Veamos qué impacto microeconómico tienen. Los subsidios introducen modificaciones en los precios relativos de la economía. Es decir, al otorgarse un subsidio para impedir que aumente el precio de un bien o servicio, lo que se hace es abaratar este bien con relación al resto de los bienes de la economía que no se encuentran favorecidos por este esquema. Este abaratamiento del bien o servicio subsidiado genera en las familias efectos que llevan a que se consuman más cantidades del bien o servicio, a la vez que por el lado de la oferta se tiende a desalentar la inversión en nueva infraestructura que permita en un futuro obtener una mayor producción de estos bienes y servicios. El impacto macroeconómico: cuando se introducen subsidios de la magnitud que han adquirido hoy, se genera un impacto expansivo en el nivel de actividad y sobre la economía, fomentado por el mayor consumo y/o la mayor producción de los bienes y servicios favorecidos. A la inversa, una eliminación de los subsidios tendría efectos sobre la economía de manera contraria.

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