30 Octubre 2011 Seguir en 

Cuando habla de residuos electrónicos se refiere a una "gran deuda". Dice que representan un grave problema medioambiental. Y reconoce que todavía no se ha hecho nada para enfrentarlo. Con claridad y precisión, la licenciada Ana Corbi habló con LA GACETA sobre el presente y el futuro de estos desechos. "Urge crear un programa para tratar el tema", opina.
Corbi es directora del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de Buenos Aires y también es titular del programa nacional "La basura sirve". Visitó nuestra provincia el miércoles, para disertar durante un seminario sobre gestión de residuos sólidos urbanos, organizado por el municipio capitalino.
"Los procesos de urbanización y el crecimiento económico hicieron que se incremente el volumen de residuos en forma impresionante. Esto se transformó para los municipios en un problema. Si bien la recolección esta solucionada, la disposición final de los desechos es un gran drama porque en la mayoría de los casos son basurales a cielo abierto, verdaderos focos de contaminación que tienen un alto impacto en el medio y la salud de la gente", señaló la funcionaria, que fue dos veces ministra de Medio Ambiente de Buenos Aires.
De todos los tipos de basura, según Corbi, la tecnológica es una de las más preocupantes. "Si estos residuos no se separan del resto -y si a eso le sumamos que muchas veces hay quemas en basurales- el riesgo es mayor, ya que se generan emisiones de sustancias altamente cancerígenas", precisó. "Tenemos una gran deuda con el tema residuos electrónicos. No hay leyes específicas. Hay que enfocar seriamente esta problemática", agregó.
Trabajar en concientización es la etapa más importante, apunta. "Debemos entender que la basura que generamos es responsabilidad de cada uno. Hay que reducir, rehusar y reciclar. Debemos volver a utilizar los desechos electrónicos; conseguir que sean un nuevo recurso para incorporarlos al circuito productivo. No tendría sentido el reciclado si después no se lo puede insertar al mercado", sostuvo.
Conseguir este proceso podría llevar unos 30 años, estima Corbi. Mientras tanto, la experta valora el trabajo de algunas ONG en Buenos Aires que se dedican a reacondicionar objetos electrónicos en desuso para entregárselos a instituciones a las que asisten personas que no pueden acceder a los artefactos.
Corbi es directora del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de Buenos Aires y también es titular del programa nacional "La basura sirve". Visitó nuestra provincia el miércoles, para disertar durante un seminario sobre gestión de residuos sólidos urbanos, organizado por el municipio capitalino.
"Los procesos de urbanización y el crecimiento económico hicieron que se incremente el volumen de residuos en forma impresionante. Esto se transformó para los municipios en un problema. Si bien la recolección esta solucionada, la disposición final de los desechos es un gran drama porque en la mayoría de los casos son basurales a cielo abierto, verdaderos focos de contaminación que tienen un alto impacto en el medio y la salud de la gente", señaló la funcionaria, que fue dos veces ministra de Medio Ambiente de Buenos Aires.
De todos los tipos de basura, según Corbi, la tecnológica es una de las más preocupantes. "Si estos residuos no se separan del resto -y si a eso le sumamos que muchas veces hay quemas en basurales- el riesgo es mayor, ya que se generan emisiones de sustancias altamente cancerígenas", precisó. "Tenemos una gran deuda con el tema residuos electrónicos. No hay leyes específicas. Hay que enfocar seriamente esta problemática", agregó.
Trabajar en concientización es la etapa más importante, apunta. "Debemos entender que la basura que generamos es responsabilidad de cada uno. Hay que reducir, rehusar y reciclar. Debemos volver a utilizar los desechos electrónicos; conseguir que sean un nuevo recurso para incorporarlos al circuito productivo. No tendría sentido el reciclado si después no se lo puede insertar al mercado", sostuvo.
Conseguir este proceso podría llevar unos 30 años, estima Corbi. Mientras tanto, la experta valora el trabajo de algunas ONG en Buenos Aires que se dedican a reacondicionar objetos electrónicos en desuso para entregárselos a instituciones a las que asisten personas que no pueden acceder a los artefactos.







