16 Julio 2003 Seguir en 
En los próximos dos años es posible que haya un fuerte crecimiento de la producción azucarera en la provincia, debido a que en la presente campaña se están llevando a cabo fuertes inversiones para renovar el cañaveral tucumano. En la zafra pasada, Tucumán produjo 914.000 toneladas de azúcar. Para este año se espera una producción que rondaría las 970.000 toneladas, que podría haber sido mayor si la caña no se hubiera visto afectada por la sequía de febrero último.
"Se ve mucho movimiento de plantación de caña en todas las zonas de la provincia que tienen el cultivo", señaló el presidente de Cactu, Otto Gramajo. Dejó en claro que en la mayoría de los casos se trata de renovaciones de cañaverales viejos, y no tanto nuevas explotaciones.
Luego de varios años críticos para la actividad, la actualización de los cañaverales se resintió. Pero en los últimos dos años, a partir de la devaluación y de una mejora notable en los ingresos del sector, los productores comenzaron a propiciar mejoras en los rindes de sus campos. "Tal vez no se perciban mucho los cambios en la próxima zafra, pero con seguridad en la zafra 2005 sobrará el azúcar", advirtió Gramajo. El titular de Cactu opinó que el sector azucarero debería ir previendo un futuro con excedentes y propiciar alguna forma de coerción o de incentivos para la exportación de azúcar.
Gramajo consideró que el actual precio del producto, de $ 0,64 por kilo vagón-ingenio "no es malo" si se tiene en cuenta que el año pasado, a esta misma época, el azúcar valía $ 0,42. El presidente de UCIT, Sergio Fara, opinó que hubiera sido importante que el precio interno se mantuviera en los niveles previos al inicio de la zafra, de $ 0,80 el kilo. Confirmó que comenzó a moverse el mercado de los warrants, pero opinó que las tasas de estos créditos, del orden del 24% anual, son muy caras para afrontar con el actual precio del azúcar. "Una tasa razonable no debería superar el 12% anual", subrayó.
Fara dijo que varios factores son los que influyen para que el precio del azúcar haya bajado tanto en pocos meses. Fundamentalmente, mencionó la incidencia negativa que representa la actividad de intermediarios que compran caña para venderla luego a los ingenios. "Estas personas reciben el azúcar como pago y salen a venderla inmediatamente para seguir la rueda. Esto es negativo para la actividad, y nosotros recomendamos siempre que la caña se venda directamente a los ingenios o a través de cooperativas", indicó.
"Se ve mucho movimiento de plantación de caña en todas las zonas de la provincia que tienen el cultivo", señaló el presidente de Cactu, Otto Gramajo. Dejó en claro que en la mayoría de los casos se trata de renovaciones de cañaverales viejos, y no tanto nuevas explotaciones.
Luego de varios años críticos para la actividad, la actualización de los cañaverales se resintió. Pero en los últimos dos años, a partir de la devaluación y de una mejora notable en los ingresos del sector, los productores comenzaron a propiciar mejoras en los rindes de sus campos. "Tal vez no se perciban mucho los cambios en la próxima zafra, pero con seguridad en la zafra 2005 sobrará el azúcar", advirtió Gramajo. El titular de Cactu opinó que el sector azucarero debería ir previendo un futuro con excedentes y propiciar alguna forma de coerción o de incentivos para la exportación de azúcar.
Gramajo consideró que el actual precio del producto, de $ 0,64 por kilo vagón-ingenio "no es malo" si se tiene en cuenta que el año pasado, a esta misma época, el azúcar valía $ 0,42. El presidente de UCIT, Sergio Fara, opinó que hubiera sido importante que el precio interno se mantuviera en los niveles previos al inicio de la zafra, de $ 0,80 el kilo. Confirmó que comenzó a moverse el mercado de los warrants, pero opinó que las tasas de estos créditos, del orden del 24% anual, son muy caras para afrontar con el actual precio del azúcar. "Una tasa razonable no debería superar el 12% anual", subrayó.
Fara dijo que varios factores son los que influyen para que el precio del azúcar haya bajado tanto en pocos meses. Fundamentalmente, mencionó la incidencia negativa que representa la actividad de intermediarios que compran caña para venderla luego a los ingenios. "Estas personas reciben el azúcar como pago y salen a venderla inmediatamente para seguir la rueda. Esto es negativo para la actividad, y nosotros recomendamos siempre que la caña se venda directamente a los ingenios o a través de cooperativas", indicó.







