Detuvieron a tres jóvenes por una presunta estafa

Habrían falsificado órdenes de entrega de mercaderías, con escáners y computadoras.

06 Julio 2003
Tres jóvenes fueron detenidos por una presunta estafa en contra de la firma Castillo, aparentemente mediante la falsificación de órdenes de entrega. Uno de los acusados es Walter Martín Chinchilla, empleado del depósito de la empresa de venta de muebles y electrodomésticos; otro es Walter Alejandro Alarcón, un especialista en computación, y el tercero es Diego Esteban Nacul, empleado judicial de la Cámara Civil, hijo del abogado penalista Juan Carlos Nacul.
Fuentes judiciales explicaron que la supuesta maniobra habría consistido en retirar del depósito mercadería con órdenes de entrega falsificadas con escáners y computadoras. La Policía consignó en su informe que Nacul y un compañero de trabajo identificado como Franco Córdoba (cuya detención pidió la Policía) le habrían pedido el 6 de junio a un mensajero que comprara juegos didácticos en Castillo y que solicitara boletas con distintos nombres. Pero el cadete las firmó con el suyo, y así se habría descubierto la maniobra.
Las boletas en blanco habrían sido escaneadas y compuestas con las que el cadete había obtenido. El trabajo computarizado habría sido realizado por Alarcón. Chinchilla, dijo su defensor, Alejandro Diéguez, habría recibido dos órdenes supuestamente falsas, pero no se dio cuenta.El mismo viernes, el secretario Hernán Molina les tomó declaración a los detenidos. La investigación fue hecha por los oficiales Miguel Angel Suárez, Américo Salas y Daniel Alderete, bajo la supervisión del comisario inspector Marcial Escobar.

"Un malentendido"
El abogado Nacul dijo que se trata de un malentendido. "Hubo una confusión porque mi hijo pidió un mensajero ese día a la empresa, y un mes después, cuando averiguaron quién había pedido cadetes, dijeron que fue mi hijo. Pero una persona no va a pedir con su nombre y apellido mensajeros para cometer un ilícito", dijo. Añadió que al allanar su casa no encontraron nada, y que las cosas secuestradas (tres heladeras, un televisor y dos computadoras) fueron recuperadas antes del allanamiento a su casa. "Además, el mismo empleado Chinchilla declaró que a mi hijo no lo conoce", añadió.
"Yo espero que no sea un tiro por elevación por las denuncias que hice contra los ?avenegras?", dijo Nacul. "Ahora voy a tener que replantear mi denuncia. El día anterior a la detención de mi hijo estuve trabajando con clientes en la Fiscalía X, y nadie me dijo que iban a detenerlo", concluyó.

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