El pueblo en el que los bebés duermen tranquilos

24 Julio 2011
El contacto físico es fundamental para el desarrollo psicológico del bebé, enfatiza Paula Santillán. Y echa mano a las experiencias que vivió en Venezuela la ya desaparecida antropóloga, Jean Liedloff, y que volcó en un libro que ya es un clásico: "El concepto del continuum".

"En Venezuela, Liedloff quedó impactada por la tranquilidad que trasmitían los niños de una comunidad indígena: no lloraban, las mamás estaban tranquilas. El concepto del ?continuum? consiste en que aquello que tenía el bebé dentro del vientre materno -calor constante, alimento constante, contención muscular constante, palabra constante, movimiento constante- lo tenga también afuera del vientre materno", explica la psicóloga.

"En esa comunidad, la mamá lo lleva al bebé en sus brazos, o en una bandolera, y los bebés van relajadísimos, unos dormidos, otros prendidos a la teta de la madre. Pero las mamás no dejan de hacer cosas por tenerlo al bebé prendido a ellas; siguen circulando socialmente, haciendo tareas en la comunidad, interactuando con otra gente. Todo eso lo absorbe el niño; es un estímulo social, es un estímulo cognitivo", reflexiona.

Por eso, remarca, dar la teta no es sólo un hecho fisiológico. "También pasa que las mamás dan el pecho, y apenas se duerme el bebé, lo dejan; y el bebé no sólo está absorbiendo la leche, sino la energía de la mamá, que además necesita ser nutrida, porque el bebé pide 24 horas sin pausa. Es ahí donde entra el papá. Lo más positivo de la nueva paternidad es que les permite desplegar su lado femenino, maternar ellos a la mamá, no sólo ayudándolas con el cambio del pañal o acunándolos un rato. Se trata de que compartan lo que demanda el bebé. Lo importante -concluye- es que el papá se integre a ese vínculo con su propia identidad".

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