"Tenemos que pensar el voto con seriedad y a conciencia"

Monseñor Villalba se reunió con dirigentes políticos antes de abandonar sus funciones e instó a los tucumanos a ser responsables al votar.

CAMARADERÍA. Monseñor Luis H. Villalba se despidió de dirigentes políticos y gremiales en un clima de fraternidad. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
CAMARADERÍA. Monseñor Luis H. Villalba se despidió de dirigentes políticos y gremiales en un clima de fraternidad. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
Por Redacción Política 26 Junio 2011
Se empeñó en conocer milimétricamente la arquidiócesis durante los casi 12 años que ejerció como su arzobispo. Su rebaño no excluyó a los políticos: por el contrario, monseñor Luis Villalba procuró siempre tender puentes de contacto, y promover el diálogo y la paz social. Sus "ovejas" dirigentes ponderaron una y otra vez esas virtudes el viernes durante la reunión que compartieron para despedir a Villalba, que dejará oficialmente sus funciones el próximo 17 de septiembre; en su lugar, el Papa Benedicto XVI ungió al sacerdote Alfredo Horacio Zecca.

Organizado como siempre -no en vano instauró la costumbre de diseñar planes de pastoral de medio plazo-, el prelado quiso dosificar las despedidas. En el espacio dedicado a políticos y líderes gremiales, Villalba se dio tiempo para saludar a todos, conversar, brindar y posar para las fotos. En ese clima cálido coincidieron funcionarios del Poder Ejecutivo (el ministro Jorge Jiménez y el subsecretario Ernesto Salas), la diputada nacional Norah Castaldo, legisladores (la oficialista Susana Montaldo, y los opositores Federico Romano Norri y Osvaldo "Renzo" Cirnigliaro), dirigentes gremiales (Jesús Pellascio y Teresa Hernández de Ramayo) y políticos (el ex vicegobernador Julio Díaz Lozano, Enrique Romero, Sandra Manzone, Florencio Aceñolaza, Rodolfo Succar, entre otros).

Con matices, los invitados reconocieron y alabaron el espíritu conciliador, y la predisposición para escuchar y mediar del agasajado. Este, a su vez, confesó a LA GACETA que le alegraba recibir aquellos halagos. "Por mi parte, les pedí que nunca cesen de buscar el bien común. Y que se sigan reuniendo, que se encuentren porque los intercambios siempre enriquecen", enunció.

Monseñor (como todos le dicen en su entorno) convocó a los ciudadanos a participar responsablemente en este año electoral -los tucumanos votarán en agosto y en octubre-. "Tenemos que pensar el voto con seriedad y a conciencia, buscando lo que cada uno cree que es lo mejor para el país", manifestó el prelado que el año pasado celebró 50 años en el sacerdocio.

Una voz crítica
Villalba promovió los consensos sin resignar la crítica. Sus diagnósticos de la problemática de la provincia desbordaron las homilías: en 2006, monseñor advirtió sobre el azote de la droga y la inseguridad al gobernador José Alperovich, y a Fernando Juri y Alfredo Dato, entonces titulares del Poder Legislativo y Judicial. En aquella cumbre, el prelado también recomendó evitar la politización y burocratización del Consejo Asesor de la Magistratura. Pero antes, en 2003, Villalba ya había formulado lo que sigue siendo su gran preocupación social: el desempleo y la cultura del "no trabajo".

"Es fundamental que el hombre y la mujer puedan trabajar, primero para ganarse la vida dignamente, pero, además, para enriquecerse como personas. Tener un subsidio no significa tener trabajo: un plan debería ser algo transitorio", postuló en la entrevista que concedió a este diario el año pasado.

El arzobispo renunciate tuvo, además, un papel clave en el primer acuerdo entre los autoconvocados de la salud y el Gobierno. Villalba, sin embargo, lamentó tener que intervenir en este conflicto. Según su opinión, el sistema democrático debería ser capaz de resolver los problemas por sí mismo".

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