Menos votantes por mesa y más puestos habilitados. Así será el paisaje en las escuelas en las que se votará el próximo 28 de agosto. La Junta Electoral Provincial (JEP) estima que el número de mesas en las que se sufragará crecerá en una cifra cercana a las 1.000. Los listados de los comicios provinciales pasados incluían unos 450 electores. Esto implicó que los tucumanos habilitados para sufragar se distribuyeran en 2.306 mesas. Pero, para este año, se prevé que cada una de las nóminas tenga los nombres de 350 ciudadanos (es decir, 100 menos que hace cuatro años).
La otra modificación que habrá en las elecciones es que los padrones serán mixtos. Es decir, que las mesas ya no estarán divididas entre femeninas y masculinas. Por lo tanto, podrían variar los sitios en los que las personas estaban habituadas a votar. Esto obligará a los votantes a estar atentos y a controlar antes de los comicios si no se modificaron los lugares en los que tradicionalmente debían votar.
Por otra parte, surge un dato que también genera alerta en los partidos políticos: al haber más mesas, tendrán que reclutar más fiscales para que custodien sus boletas.
Generalmente, las agrupaciones con más recursos cuentan con un "controlador" por mesa y un fiscal general, a cargo de todas las de la escuela. El dinero que se pagará a cada uno de ellos rondará los $ 250. Mientras que las fuerzas más pequeñas apuestan a reclutar militantes que realicen el trabajo voluntariamente.
La otra modificación que habrá en las elecciones es que los padrones serán mixtos. Es decir, que las mesas ya no estarán divididas entre femeninas y masculinas. Por lo tanto, podrían variar los sitios en los que las personas estaban habituadas a votar. Esto obligará a los votantes a estar atentos y a controlar antes de los comicios si no se modificaron los lugares en los que tradicionalmente debían votar.
Por otra parte, surge un dato que también genera alerta en los partidos políticos: al haber más mesas, tendrán que reclutar más fiscales para que custodien sus boletas.
Generalmente, las agrupaciones con más recursos cuentan con un "controlador" por mesa y un fiscal general, a cargo de todas las de la escuela. El dinero que se pagará a cada uno de ellos rondará los $ 250. Mientras que las fuerzas más pequeñas apuestan a reclutar militantes que realicen el trabajo voluntariamente.







