Cada vez más empresarios se lanzan a la política

Los partidos políticos y los frentes electorales recurren a figuras del ámbito de los negocios para matizar las nóminas con nombres nuevos. Los presidentes de dos de las principales instituciones empresarias de Tucumán se postulan a diputado y a legislador. Lo electoral versus los núcleos de pensamiento

Por Redacción Política 26 Junio 2011
No es una tendencia nueva, pero sí es más evidente en esta campaña proselitista: cada vez más extrapartidarios ocupan lugares privilegiados en las listas de candidatos a cargos electivos y, en particular, los empresarios hacen punta.

Por caso, esta semana se confirmó que los presidentes de las principales entidades empresarias de la provincia se lanzan a la arena política. Uno de ellos es el líder de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas, candidato a diputado nacional en primer término por el frente Proyecto Tucumán, que apoya la candidatura a presidente de Alberto Rodríguez Saá. Otro es el hasta hace un mes presidente de la Fundación del Tucumán, José Manuel García González, candidato a legislador en primer término en la capital del Frente Unidad Popular y Federal por Tucumán, que lleva de candidato a gobernador a Julio Díaz Lozano y apoya a Eduardo Duhalde en el ámbito nacional.

También el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), José Manuel Avellaneda, se había lanzado esta semana como candidato a diputado por la UCR. Pero en el partido la lucha interna por las postulaciones es feroz y el partido no le permite participar de la contienda.

Si se lo hubieran permitido y se hubiera candidateado también el presidente de la Federación Económica (FET), Raúl Robín, todas las entidades empresarias más representativas de la provincia hubieran tenido hoy a su máximo dirigente de postulante a un cargo electivo. Robín, de todas maneras, ya había sido candidato a vicegobernador de Rodolfo Martín Campero, en 1995, con la diferencia de que el dirigente era afiliado a la UCR.

Históricamente, el empresariado argentino prefirió vincularse con la política desde su propio lugar, y no desde la política. Pero hoy la política es más fuerte y supone una participación más directa.

El ensayo fuerte de esta incursión se dio en el ámbito nacional en las elecciones de 2009, cuando se conformó una bancada de agrodiputados, hombres del campo que aceptaron el desafío que les formuló el propio kirchnerismo durante el debate por la resolución 125. Uno de ellos es el diputado tucumano Juan Casañas, candidato a vicegobernador por el Acuerdo Cívico y Social.

Pero no sólo los empresarios dan la nota: también los deportistas. En Tucumán es conocido el caso de la ex tenista Mercedes Paz (candidata a senadora en 2003), y ahora es postulante a legislador el ex piloto de rally Roberto Sánchez (afiliado a la UCR desde hace 20 años).

La incursión de deportistas y de figuras del espectáculo se desarrolló en la década del 90, refirió el politólogo Juan Pablo Lichtmajer, con los casos de Carlos Reutemann, Daniel Scioli y Ramón Palito Ortega.

"Justamente, es la década en la que el peronismo dejó de denominarse como tal para pasar a adoptar los nombres de menemismo o duhaldismo", comentó. El también rector de la Universidad San Pablo - T aseveró que en 2001 cambió la representación política. "De los tradicionales partidos pasamos a los frentes, que son de por sí más plurales, porque ya la idea de frente lo es, pero además de eso hubo una profunda crisis de representación en los partidos políticos, lo que los forzó a sumar figuras de otros ámbitos", explicó. No obstante, aseveró que el problema de la representación, pese a apelar a figuras extrapartidarias, no está resuelto.

"Si el frente es sólo electoral, y no hay una coherencia de pensamiento, ideológica, un plan, el problema estructural se mantiene. La única forma de combatirlo es con la construcción de núcleos de pensamiento y su proyección en el tiempo. No se trata sólo de presentarse y ganar", aseveró. Lichtmajer apuntó que la sociedad demanda cada vez mayor previsibilidad en los actos de gobierno. "No veo mal la sumatoria de figuras que no vienen de la trayectoria partidaria, pero el problema de la representación no se soluciona con eso", insistió.

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