30 Junio 2003 Seguir en 
Con la devaluación, el precio del oro se triplicó, a la vez que aumentó el costo de manufactura de las joyas. Esto, sumado a la creciente reticencia de la gente a lucir joyas de oro, por temor a sufrir un robo, hizo caer la venta de objetos de este metal precioso y, a cambio, incrementó de manera extraordinaria la demanda de joyas de plata. Además de estar de moda en todo el mundo, los artículos de plata son un 85% más baratos que los de oro.
"Todavía hay gente que busca cosas de oro, incluso a veces se vende alguna cadena pesada. Pero mucho menos que antes", reconoció el joyero David Llach, de una tradicional casa de Galería Muñecas.
Llach calcula que a partir de la devaluación las ventas retrocedieron un 30%. "Se estaban volviendo a reactivar, pero en estos últimos días, con el retiro de circulación de los bonos, volvieron a caer -reveló-. Supongo que va a ser algo temporal, hasta que la gente se acostumbre a desprenderse del efectivo".
El mejor día del año
Independientemente de las crisis económicas, las recesiones y la falta de poder adquisitivo, todos los años para el Día de la Madre las ventas de las joyerías viven su momento de gloria.
"En este rubro se trabaja bien para esa fecha, más que en las Fiestas de Fin de Año, que el Día del Padre o cualquier otra celebración -señaló el joyero-. Y en cuanto a las preferencias, lo que se usa mucho ahora son las medallas de San Benito; otras hechas con la técnica de martillado y también combinaciones con cristal". Entre los anillos, están de moda los que llevan engarces de zafiro azul y, entre los aros, los que tienen forma de argolla. También se usan las combinaciones de oro y lapislázuli, oro y ónix, oro y cristal de roca, o de oro y plata. Un conjunto de cadena y medalla de plata, con piedra, cuesta unos $ 70. La devaluación reactivó la fabricación de joyas en la Argentina. Ahora, la mercadería nacional ocupa un lugar importante en los escaparates, junto a otros artículos de manufactura italiana.
"La mayor parte de los talleres está en Buenos Aires y en Rosario. Durante la paridad han cerrado muchas fábricas de cadenas. Otros talleres que trabajaban el oro ahora producen solamente joyas de plata", indicó Llach, quien no cree que la industria joyera nacional esté exportando, porque resulta muy difícil competir con la italiana. "Los italianos hacen cosas con más ?bulto? pero más livianas. Son como ?infladas?. A mí me gustan más las cosas nacionales, que son macizas y mejor terminadas", dijo. En cuanto a precios, hoy están parejos.
Alianzas de boda
En materia de anillos, para el tradicional de bodas sigue predominando el oro y el modelo media caña por sobre los facetados.
"Antes todo el mundo llevaba las alianzas y el cintillo (de compromiso). Ahora la mayoría lleva solamente las alianzas. Dejan el cintillo para el aniversario". Otro artículo de venta cotidiana es el par de aritos abridores para bebé -de oro-, que hoy cuesta entre $ 20 y $ 60, según el modelo.
Clientela extranjera
Un fabricante tucumano de joyas de plata, cuya principal clientela es el turismo nacional y extranjero, desde la devaluación incrementó su actividad de manera notable, e incluso está exportando.
"La gente ha empezado a pedir más artículos de plata. Como nosotros siempre hemos sido plateros, no nos ha costado adaptarnos al mercado", comentó Walter Guntern, quien se viene formando en el oficio desde hace 20 años. Trabajó un tiempo en Europa; luego exportó desde Tucumán, hasta que la paridad lo obligó a atender sólo el mercado interno. Abrió dos locales, uno en el Aeropuerto y otro en el microcentro, donde conjuga la joyería con otras artesanías. En el primero tiene un 80% de clientela turística. Gran parte son extranjeros.
"La gente cree que acá no hay mucho turismo extranjero, pero esta semana han entrado a este local australianos, alemanes, españoles... -contó-. Llevan muchos artículos de plata y de rodocrosita, que es una piedra de color rosado que representa a la Argentina. Es típicamente nuestra, porque el único yacimiento del mundo está en Andalgalá".
Guntern señaló que el público tucumano hoy ha volcado su preferencia a los artículos de plata, por precio y calidad.
"Hace poco vino una señora a conocer el negocio y nos decía que la mayoría de los regalos que había recibido su hija en su cumpleaños de 15 eran de acá", relató.
A diferencia de las joyerías tradicionales, el taller de Guntern no trabaja en serie, mediante vaciado en moldes, sino que cada pieza está hecha una por una, de manera artesanal.
En los engarces se utilizan diversas piedras preciosas
Una de las piedras que más gusta actualmente es el zafiro azul. Pero la mayor parte de las piedras que se engarzan en las joyas de oro son reconstituidas. Es decir que no son piedras genuinas, sino de fantasía, elaboradas artificialmente. "Los zafiros y otras piedras genuinas casi no se comercializan aquí por el alto costo que tienen", aclaró David Llach.
Por su parte, Walter Guntern destacó que la rodocrosita, al igual que otras piedras preciosas, juegan un papel protagónico en las joyas de plata con engarces.
"Acá, en los Valles, hay muchas piedras preciosas, pero no tenemos ninguna empresa que las explote. Sería una buena fuente de recursos. Tampoco hay nadie que lapide (pulir y dar forma a las piedras), tenemos que hacer lapidar en otra parte -dijo Guntern-. Nadie lo ha visto todavía a ese negocio; claro que se necesita una inversión muy grande en maquinaria".
En el taller de Gunter engarzan lapislázuli (de Chile), amatistas (de Brasil o de Misiones), topacios, aguamarinas y granates.
"Desde la devaluación hemos cambiado nuestras piedras -destacó-. Antes trabajábamos material de todo el mundo y ahora tenemos más piedras regionales. Antes se podía traer malaquita de Africa o lapislázuli afgano, que es de un azul más fuerte que el chileno. Este tiene motas amarillentas".
Los precios de los materiales aumentaron, pero la devaluación favoreció enormemente al artesano, porque si antes vendía ocasionalmente a un turista extranjero un dije y un anillo, ahora llevan regalos para toda la familia, porque les resultan muy económicos.
Error conceptual
Con respecto a las piedras, se tiende a pensar que las únicas realmente "preciosas" son el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda, por su alto costo. Y se considera a todas las demás como "semipreciosas". Pero en realidad todas las piedras que están compuestas por una estructura cristalina son piedras preciosas.
Hay dos clases de piedras: las orgánicas y las inorgánicas. Las primeras pertenecen al mundo vegetal y animal, como la perla, el coral, el ámbar, el azabache, el marfil y el carey. Las inorgánicas pertenecen al mundo mineral.
BRILLOS Y MATICES
El enchapado de calidad tiene garantía, pero la gente prefiere la plata
Entre las alternativas elegantes y económicas figuran las piezas enchapadas en oro, de fabricación nacional y con un buen nivel de calidad. Sin embargo, el público les tiene desconfianza, según comentó David Llach. "A los enchapados la gente los ha reemplazado por las cosas de plata, que están parejas en precio. Antes los enchapados se usaban bastante, pero la gente les tiene desconfianza, a pesar de que son de calidad y cuentan con garantía".
Las joyas artesanales cuentan con un atractivo mercado en europa
La joyería artesanal de plata tiene perspectivas ciertas de exportación, dada la preferencia actual por ese metal precioso. De hecho, el tucumano Walter Guntern ya manda mercadería a Alemania, en pequeña escala, y publica un muestrario en Internet (www.artesaniasgeoda.com.ar)Un colgante con engarce de lapislázuli se vende al público en $ 44 (U$ 15,50). Una pulsera de los mismos materiales cuesta $ 54 (U$ 19), mientras que los aros valen $ 45 (U$ 16).
En todos los casos, el valor de la mano de obra representa un 70% del precio final. Las piezas con mayor trabajo de diseño incrementan notablemente su precio. Por ejemplo, un dije escultórico con engarce de amatista facetada y cadena, cuesta $ 120 (U$S 43).
El mercado de los artículos de plata mueve por mes unos 500.000 dolares
Según datos publicados por la Cámara Argentina de Joyería, la venta de artículos de plata se ha cuadruplicado desde fines del año pasado hasta la fecha. El sector mueve por mes cerca de medio millón de dólares. El kilo de oro cuesta U$ 11.500 y sus productos derivados son todavía más caros. El kilo de plata es mucho más barato: ronda los U$ 180, mientras que el metal trabajado pasa a tener un precio estimativo de U$ 500.
"Todavía hay gente que busca cosas de oro, incluso a veces se vende alguna cadena pesada. Pero mucho menos que antes", reconoció el joyero David Llach, de una tradicional casa de Galería Muñecas.
Llach calcula que a partir de la devaluación las ventas retrocedieron un 30%. "Se estaban volviendo a reactivar, pero en estos últimos días, con el retiro de circulación de los bonos, volvieron a caer -reveló-. Supongo que va a ser algo temporal, hasta que la gente se acostumbre a desprenderse del efectivo".
El mejor día del año
Independientemente de las crisis económicas, las recesiones y la falta de poder adquisitivo, todos los años para el Día de la Madre las ventas de las joyerías viven su momento de gloria.
"En este rubro se trabaja bien para esa fecha, más que en las Fiestas de Fin de Año, que el Día del Padre o cualquier otra celebración -señaló el joyero-. Y en cuanto a las preferencias, lo que se usa mucho ahora son las medallas de San Benito; otras hechas con la técnica de martillado y también combinaciones con cristal". Entre los anillos, están de moda los que llevan engarces de zafiro azul y, entre los aros, los que tienen forma de argolla. También se usan las combinaciones de oro y lapislázuli, oro y ónix, oro y cristal de roca, o de oro y plata. Un conjunto de cadena y medalla de plata, con piedra, cuesta unos $ 70. La devaluación reactivó la fabricación de joyas en la Argentina. Ahora, la mercadería nacional ocupa un lugar importante en los escaparates, junto a otros artículos de manufactura italiana.
"La mayor parte de los talleres está en Buenos Aires y en Rosario. Durante la paridad han cerrado muchas fábricas de cadenas. Otros talleres que trabajaban el oro ahora producen solamente joyas de plata", indicó Llach, quien no cree que la industria joyera nacional esté exportando, porque resulta muy difícil competir con la italiana. "Los italianos hacen cosas con más ?bulto? pero más livianas. Son como ?infladas?. A mí me gustan más las cosas nacionales, que son macizas y mejor terminadas", dijo. En cuanto a precios, hoy están parejos.
Alianzas de boda
En materia de anillos, para el tradicional de bodas sigue predominando el oro y el modelo media caña por sobre los facetados.
"Antes todo el mundo llevaba las alianzas y el cintillo (de compromiso). Ahora la mayoría lleva solamente las alianzas. Dejan el cintillo para el aniversario". Otro artículo de venta cotidiana es el par de aritos abridores para bebé -de oro-, que hoy cuesta entre $ 20 y $ 60, según el modelo.
Clientela extranjera
Un fabricante tucumano de joyas de plata, cuya principal clientela es el turismo nacional y extranjero, desde la devaluación incrementó su actividad de manera notable, e incluso está exportando.
"La gente ha empezado a pedir más artículos de plata. Como nosotros siempre hemos sido plateros, no nos ha costado adaptarnos al mercado", comentó Walter Guntern, quien se viene formando en el oficio desde hace 20 años. Trabajó un tiempo en Europa; luego exportó desde Tucumán, hasta que la paridad lo obligó a atender sólo el mercado interno. Abrió dos locales, uno en el Aeropuerto y otro en el microcentro, donde conjuga la joyería con otras artesanías. En el primero tiene un 80% de clientela turística. Gran parte son extranjeros.
"La gente cree que acá no hay mucho turismo extranjero, pero esta semana han entrado a este local australianos, alemanes, españoles... -contó-. Llevan muchos artículos de plata y de rodocrosita, que es una piedra de color rosado que representa a la Argentina. Es típicamente nuestra, porque el único yacimiento del mundo está en Andalgalá".
Guntern señaló que el público tucumano hoy ha volcado su preferencia a los artículos de plata, por precio y calidad.
"Hace poco vino una señora a conocer el negocio y nos decía que la mayoría de los regalos que había recibido su hija en su cumpleaños de 15 eran de acá", relató.
A diferencia de las joyerías tradicionales, el taller de Guntern no trabaja en serie, mediante vaciado en moldes, sino que cada pieza está hecha una por una, de manera artesanal.
Una de las piedras que más gusta actualmente es el zafiro azul. Pero la mayor parte de las piedras que se engarzan en las joyas de oro son reconstituidas. Es decir que no son piedras genuinas, sino de fantasía, elaboradas artificialmente. "Los zafiros y otras piedras genuinas casi no se comercializan aquí por el alto costo que tienen", aclaró David Llach.
Por su parte, Walter Guntern destacó que la rodocrosita, al igual que otras piedras preciosas, juegan un papel protagónico en las joyas de plata con engarces.
"Acá, en los Valles, hay muchas piedras preciosas, pero no tenemos ninguna empresa que las explote. Sería una buena fuente de recursos. Tampoco hay nadie que lapide (pulir y dar forma a las piedras), tenemos que hacer lapidar en otra parte -dijo Guntern-. Nadie lo ha visto todavía a ese negocio; claro que se necesita una inversión muy grande en maquinaria".
En el taller de Gunter engarzan lapislázuli (de Chile), amatistas (de Brasil o de Misiones), topacios, aguamarinas y granates.
"Desde la devaluación hemos cambiado nuestras piedras -destacó-. Antes trabajábamos material de todo el mundo y ahora tenemos más piedras regionales. Antes se podía traer malaquita de Africa o lapislázuli afgano, que es de un azul más fuerte que el chileno. Este tiene motas amarillentas".
Los precios de los materiales aumentaron, pero la devaluación favoreció enormemente al artesano, porque si antes vendía ocasionalmente a un turista extranjero un dije y un anillo, ahora llevan regalos para toda la familia, porque les resultan muy económicos.
Error conceptual
Con respecto a las piedras, se tiende a pensar que las únicas realmente "preciosas" son el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda, por su alto costo. Y se considera a todas las demás como "semipreciosas". Pero en realidad todas las piedras que están compuestas por una estructura cristalina son piedras preciosas.
Hay dos clases de piedras: las orgánicas y las inorgánicas. Las primeras pertenecen al mundo vegetal y animal, como la perla, el coral, el ámbar, el azabache, el marfil y el carey. Las inorgánicas pertenecen al mundo mineral.
BRILLOS Y MATICES
El enchapado de calidad tiene garantía, pero la gente prefiere la plata
Entre las alternativas elegantes y económicas figuran las piezas enchapadas en oro, de fabricación nacional y con un buen nivel de calidad. Sin embargo, el público les tiene desconfianza, según comentó David Llach. "A los enchapados la gente los ha reemplazado por las cosas de plata, que están parejas en precio. Antes los enchapados se usaban bastante, pero la gente les tiene desconfianza, a pesar de que son de calidad y cuentan con garantía".
Las joyas artesanales cuentan con un atractivo mercado en europa
La joyería artesanal de plata tiene perspectivas ciertas de exportación, dada la preferencia actual por ese metal precioso. De hecho, el tucumano Walter Guntern ya manda mercadería a Alemania, en pequeña escala, y publica un muestrario en Internet (www.artesaniasgeoda.com.ar)Un colgante con engarce de lapislázuli se vende al público en $ 44 (U$ 15,50). Una pulsera de los mismos materiales cuesta $ 54 (U$ 19), mientras que los aros valen $ 45 (U$ 16).
En todos los casos, el valor de la mano de obra representa un 70% del precio final. Las piezas con mayor trabajo de diseño incrementan notablemente su precio. Por ejemplo, un dije escultórico con engarce de amatista facetada y cadena, cuesta $ 120 (U$S 43).
El mercado de los artículos de plata mueve por mes unos 500.000 dolares
Según datos publicados por la Cámara Argentina de Joyería, la venta de artículos de plata se ha cuadruplicado desde fines del año pasado hasta la fecha. El sector mueve por mes cerca de medio millón de dólares. El kilo de oro cuesta U$ 11.500 y sus productos derivados son todavía más caros. El kilo de plata es mucho más barato: ronda los U$ 180, mientras que el metal trabajado pasa a tener un precio estimativo de U$ 500.







