Derecho$ humano$ y la firma al pie. En eso consiste la campaña de afiches lanzada por Fuerza Republicana. Como no incluye otra clase de referencia, la interpretación corre por cuenta del observador, aunque es lógico inferir que apela al conflicto originado en Madres de Plaza de Mayo por la malversación de fondos en la que habría incurrido Sergio Schoklender. El potencial alude a que no hay, por el momento, delitos probados ni condena judicial. No se trata entonces de una cuestión de simpatía por el personaje, sino de estricta responsabilidad periodística.
No hace falta demasiada perspicacia para advertir que Schoklender no es el centro de esta historia, sino la política de derechos humanos que sentó en el banquillo a los responsables del terrorismo de Estado. Pero Fuerza Republicana no utiliza los afiches para reforzar ante la ciudadanía su pública posición sobre el tema (no considera ni genocidas ni culpables de crímenes de lesa humanidad a quienes fueron condenados o están procesados) con argumentos jurídicos ni políticos.
El sólo hecho de imprimir un afiche que dice Derecho$ humano$ reduce el discurso al nivel de un panfleto y propone un debate en la cancha embarrada. Como expresión de un partido lanzado a la arena eleccionaria no le otorga ningún elemento de valor al votante. Y como ataque a las Madres, reconocidas en el mundo por su honradez y valentía, el cartel tan escueto e hiriente representa un acto de cobardía.
No hace falta demasiada perspicacia para advertir que Schoklender no es el centro de esta historia, sino la política de derechos humanos que sentó en el banquillo a los responsables del terrorismo de Estado. Pero Fuerza Republicana no utiliza los afiches para reforzar ante la ciudadanía su pública posición sobre el tema (no considera ni genocidas ni culpables de crímenes de lesa humanidad a quienes fueron condenados o están procesados) con argumentos jurídicos ni políticos.
El sólo hecho de imprimir un afiche que dice Derecho$ humano$ reduce el discurso al nivel de un panfleto y propone un debate en la cancha embarrada. Como expresión de un partido lanzado a la arena eleccionaria no le otorga ningún elemento de valor al votante. Y como ataque a las Madres, reconocidas en el mundo por su honradez y valentía, el cartel tan escueto e hiriente representa un acto de cobardía.
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