Los lobbies buscan el cobijo de los partidos

La historia argentina del siglo XX ha estado signada por un imaginario político centrado en las representaciones partidarias. Aunque desde hace medio siglo hay una "pata gremial" legitimada, la crisis del campo, en 2008, ha incorporado figuras dirigenciales del campo a los partidos, lo cual genera resistencias entre la vieja dirigencia política.

Por Redacción Política 25 Junio 2011
Las huestes del radicalismo tucumano se rebelaron esta semana ante la sola mención del nombre del presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), JoséManuel Avellaneda, como candidato a diputado nacional con el logo rojiblanco, impulsado por otro hombre del campo, Juan Casañas (Acuerdo Cívico y Social). Por el Oeste, Bernabé Alzabé, ex secretario de Agricultura de Domingo Bussi y ex titular de la SRT, ha anunciado su candidatura a legislador, también en el marco del Acuerdo Cívico y Social. Mientras tanto, en la sede del partido Proyecto Tucumán, el presidente de la Unión Industrial (UIT), Felipe Salas, acordaba alianzas con el nucleamiento que encabezan Esteban Jerez y José Costanzo. ¿Los lobbies han decidido legitimarse en los partidos políticos? "Yo no me considero un lobbista; por otra parte, considero que los lobbies deberían estar legitimados", se defiende el diputado nacional Casañas. "Hace dos años que vengo diciendo que el campo tiene dirigentes que han hecho su aprendizaje. La (resolución) 125 fue una rebelión impositiva. Entonces, los mensajes de la Presidenta me hicieron pensar que había que trabajar en política en el sector gremial para defender la parte productiva. Pero yo me metí en la Comisión de Discapacidad, con las Madres del Paco, para hacer prevención; con la gente enferma de HIV, para hacer proyectos de ley que los protejan", enumera Casañas, graficando que no se ciñe sólo a los intereses del campo.

El candidato a vicegobernador por el Frente UCR - Acuerdo Cívico acepta que hay temas, como la Ley de Matrimonio Homosexual, sobre la cual hubo un fuerte lobby, de un lado y del otro. "Una marcha con 45.000 personas bajo la lluvia fue impactante; y en Buenos Aires me trataban de gorila porque no estaba a favor", rememora. Añade que en la comisión de Agricultura, que él preside, hay iniciativas en las que también se plantean choques de intereses, como la Ley de Semillas, o la de Agroquímicos, o la Ley de Extranjerización de Tierras. ¿Cómo hacer para no ceder a las presiones de lobbistas externos? "Es muy importante el elenco de asesores que uno tiene. Muchas veces, como no ?entran? al diputado, presionan sobre los asesores", se sincera.

Cuestiones cruzadas
Del lado gremial, Roberto Palina, titular de la Fotia y del Partido de los Trabajadores, admite que hace lobby para un sector. Dice que la idea que lo inspira es que los trabajadores "tengan un espacio". "A la hora de legislar, lo que más me inspira es el sector laboral", afirma. Recuerda que su primer proyecto en la Legislatura fue la regulación de los viajes de los "obreros golondrina" a otras provincias. Y en la sesión de ayer se aprobó otro proyecto de su autoría, para el registro de contratistas en el campo.

Pero Palina reconoce que está atravesado por otros "intereses": él, que es un trasplantado renal, legisló para que sea norma la Ley de Trasplante Hepático. Reconoce, también, que un campo para el lobby es la creación de colegios profesionales. "El de los escribanos es el más cerrado que yo haya conocido. Y hay mucho lobby en el transporte y en la construcción", añade.

El impacto en la gente
El lobby del transporte se hace evidente es en el Concejo Deliberante. Un edil que pide reserva de identidad asegura que los propietarios de líneas de ómnibus presionan directamente en la Casa de Gobierno. "Se imaginará: a nosotros no nos conviene un aumento en el precio del boleto, porque con eso nos granjeamos el odio de toda la gente", se sincera el concejal. Revela que los temas "difíciles" son consensuados con el Departamento Ejecutivo Municipal; y que cuando algún concejal impulsa una ordenanza "con olor a lobby", queda de inmediato al descubierto. "Somos pocos y nos conocemos; es todo cuestión de ética", concluye el edil, que milita en el Justicialismo.

Salas, titular de la UIT, no se siente lobbista: "Represento intereses que hacen al bien común, a la revalorización de los principios de trabajo genuino. Si promuevo el desarrollo industrial, no hay ningún cruce. Simplemente estoy aprovechando mi experiencia para potenciar más a todas aquellas personas que se han capacitado y que no tienen inserción. Necesitamos considerar a la sociedad toda, desde el más capacitado hasta el menos capacitado, porque a este último lo vamos a capacitar. Y lo vamos a hacer para que levante su trabajo y dé valor agregado a la industria", concluye.

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