25 Mayo 2011 Seguir en 
LONDRES/PARÍS.- El presidente estadounidense, Barack Obama, fue recibido ayer con una salva de 41 disparos en el palacio de Buckingham, en el inicio de su visita oficial a Europa, que abarcará la cumbre anual del Grupo de los Ocho (G-8). El plenario se realizará mañana y el viernes en el sumamente custodiado balneario francés de Deauville, donde se desplegaron 12.000 efectivos y se dispuso una zona de exclusión terrestre, aérea y marítima.
En la escala británica, Obama buscará afianzar una relación especial entre Estados Unidos y Reino Unido. En la recepción oficial, la familia real encabezada por la reina Isabel y su marido, el príncipe Felipe, le dio a Obama y a su esposa Michelle una muestra de pompa y boato palaciego. Participaron también el príncipe Carlos y su esposa, Camila, y el flamante matrimonio de Guillermo y Catalina.
Los Obama pasarán dos noches como huéspedes de la Reina; se hospedarán en una suite de seis habitaciones. Su gira abarca cuatro países y concluirá en Polonia.
El mandatario norteamericano se reunió con el primer ministro británico, David Cameron, con quien jugó ping-pong. "Somos renuentes al uso de la fuerza, pero cuando nuestros intereses y valores se combinan, sabemos que tenemos la responsabilidad de actuar. Estaremos junto a aquellos que quieran llevar luz a la oscuridad, apoyaremos a quienes busquen libertad en lugares de represión, ayudaremos a quienes colocan las bases de la democracia", agregaron los gobernantes en un documento conjunto difundido por escrito.
Estándares globales
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, pidió ayer la determinación de estándares mínimos para Internet a nivel internacional y la protección de la propiedad intelectual, en el marco de un encuentro previo al G-8. "No permitan que la revolución que han iniciado viole los derechos fundamentales de privacidad. Internet libre se convirtió en un criterio para saber si se habla de una dictadura o de una democracia", aseveró el mandatario a los más de 1.100 asistentes al encuentro, entre ellos el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg y el ex CEO de Google, Eric Schmidt.
Los asistentes elaboraron un documento que será presentado a los líderes del grupo que reúne a los países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Francia, Japón, Canadá, Italia, Reino Unido y Alemania) y a Rusia. Además, concurrirán representantes de Argelia, Egipto, Etiopía, Nigeria, Senegal, Sudáfrica, Túnez, Costa de Marfil, Níger y Guinea, y numerosos funcionarios de organismos internacionales.
Aunque analistas advierten que el G-8 ha dejado de ser el principal foro internacional, la agenda que se fija en la reunión tiene proyección sobre el escenario mundial, sobre todo en asuntos de seguridad y geopolítica internacional (ver "Principales temas").
La ausencia en su seno de países con economía emergentes como China, la India o Brasil y el crecimiento del Grupo de los 20 (G-20) como el principal foro para la cooperación económica internacional a partir de 2009, son dos aspectos que debilitan parcialmente su trascendencia.
El contenido de la cumbre lo marcan los acontecimientos de este semestre, desde la ola de protestas en el mundo árabe y el apoyo político y económico a la democracia en la región, hasta la renuncia de Dominique Strauss-Kahn a la conducción del Fondo Monetario Internacional, pasando por la catástrofe en la planta nuclear japonesa de Fukushima y la desaparición de Osama bin Laden. (Especial-DPA-Reuter)
En la escala británica, Obama buscará afianzar una relación especial entre Estados Unidos y Reino Unido. En la recepción oficial, la familia real encabezada por la reina Isabel y su marido, el príncipe Felipe, le dio a Obama y a su esposa Michelle una muestra de pompa y boato palaciego. Participaron también el príncipe Carlos y su esposa, Camila, y el flamante matrimonio de Guillermo y Catalina.
Los Obama pasarán dos noches como huéspedes de la Reina; se hospedarán en una suite de seis habitaciones. Su gira abarca cuatro países y concluirá en Polonia.
El mandatario norteamericano se reunió con el primer ministro británico, David Cameron, con quien jugó ping-pong. "Somos renuentes al uso de la fuerza, pero cuando nuestros intereses y valores se combinan, sabemos que tenemos la responsabilidad de actuar. Estaremos junto a aquellos que quieran llevar luz a la oscuridad, apoyaremos a quienes busquen libertad en lugares de represión, ayudaremos a quienes colocan las bases de la democracia", agregaron los gobernantes en un documento conjunto difundido por escrito.
Estándares globales
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, pidió ayer la determinación de estándares mínimos para Internet a nivel internacional y la protección de la propiedad intelectual, en el marco de un encuentro previo al G-8. "No permitan que la revolución que han iniciado viole los derechos fundamentales de privacidad. Internet libre se convirtió en un criterio para saber si se habla de una dictadura o de una democracia", aseveró el mandatario a los más de 1.100 asistentes al encuentro, entre ellos el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg y el ex CEO de Google, Eric Schmidt.
Los asistentes elaboraron un documento que será presentado a los líderes del grupo que reúne a los países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Francia, Japón, Canadá, Italia, Reino Unido y Alemania) y a Rusia. Además, concurrirán representantes de Argelia, Egipto, Etiopía, Nigeria, Senegal, Sudáfrica, Túnez, Costa de Marfil, Níger y Guinea, y numerosos funcionarios de organismos internacionales.
Aunque analistas advierten que el G-8 ha dejado de ser el principal foro internacional, la agenda que se fija en la reunión tiene proyección sobre el escenario mundial, sobre todo en asuntos de seguridad y geopolítica internacional (ver "Principales temas").
La ausencia en su seno de países con economía emergentes como China, la India o Brasil y el crecimiento del Grupo de los 20 (G-20) como el principal foro para la cooperación económica internacional a partir de 2009, son dos aspectos que debilitan parcialmente su trascendencia.
El contenido de la cumbre lo marcan los acontecimientos de este semestre, desde la ola de protestas en el mundo árabe y el apoyo político y económico a la democracia en la región, hasta la renuncia de Dominique Strauss-Kahn a la conducción del Fondo Monetario Internacional, pasando por la catástrofe en la planta nuclear japonesa de Fukushima y la desaparición de Osama bin Laden. (Especial-DPA-Reuter)







