23 Mayo 2011 Seguir en 
SANTIAGO DE CHILE.- Los restos del ex presidente socialista chileno Salvador Allende fueron exhumados hoy, en una diligencia que busca confirmar si se suicidó o fue ejecutado en medio del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet.
Los restos de Allende -muerto el 11 de setiembre de 1973 tras casi tres años al frente de su gobierno socialista- fueron desenterrados en Santiago de Chile, por orden del juez Mario Carroza, que desde el 27 de enero busca aclarar judicialmente las causas de su muerte.
El trámite judicial "tiene un profundo sentido moral e histórico para Chile", declaró el director del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos, a cargo junto a expertos extranjeros de examinar el cadáver de Allende. Según la versión oficial, aceptada por su familia, se suicidó con un fusil regalado por el ex presidente cubano Fidel Castro.
Dos de sus hijas, Isabel y Carmen Paz, llegaron hasta el Cementerio General de Santiago portando claveles rojos y, una vez abierta la tumba, pusieron una bandera chilena sobre el ataúd.
Frente al mausoleo aguardaban políticos, policías y decenas de periodistas.
Mientras se concretaba la diligencia, su hija Isabel permaneció en segunda fila tras los peritos y el juez, abrazada a su hija Marcia y muy emocionada.
Cuando apareció el ataúd negro se hizo un largo silencio, solamente interrumpido por el "íViva Allende!" lanzado por el dirigente de pescadores Jorge Paredes.
El ataúd fue cargado a un furgón del SML y partió en un cortejo fúnebre con la familia y los acompañantes de comitiva. Antes de cerrar las puertas, la nieta de Allende le lanzó un clavel rojo, flor que los familiares de las víctimas de la dictadura suelen ofrecer a sus desaparecidos y ejecutados.
Bustos precisó que se tomará un examen radiológico de las osamentas, se hará una clasificación de antropología y se trabajará en conjunto con odontólogos y forenses balísticos.
La exhumación no devuelve "la dignidad a estas personas porque nunca se la arrebataron", afirmó el español Francisco Etxeberría, uno de los peritos extranjeros que participará en las pericias a petición de la familia Allende.
El 11 de septiembre de 1973, los militares, encabezados por Augusto Pinochet, asestaron un golpe de Estado a Allende bombardeando el palacio de la Moneda, donde éste resistió.
En su última arenga radial desde su despacho y bajo las balas señaló que "No voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo". (AFP-NA)
Los restos de Allende -muerto el 11 de setiembre de 1973 tras casi tres años al frente de su gobierno socialista- fueron desenterrados en Santiago de Chile, por orden del juez Mario Carroza, que desde el 27 de enero busca aclarar judicialmente las causas de su muerte.
El trámite judicial "tiene un profundo sentido moral e histórico para Chile", declaró el director del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos, a cargo junto a expertos extranjeros de examinar el cadáver de Allende. Según la versión oficial, aceptada por su familia, se suicidó con un fusil regalado por el ex presidente cubano Fidel Castro.
Dos de sus hijas, Isabel y Carmen Paz, llegaron hasta el Cementerio General de Santiago portando claveles rojos y, una vez abierta la tumba, pusieron una bandera chilena sobre el ataúd.
Frente al mausoleo aguardaban políticos, policías y decenas de periodistas.
Mientras se concretaba la diligencia, su hija Isabel permaneció en segunda fila tras los peritos y el juez, abrazada a su hija Marcia y muy emocionada.
Cuando apareció el ataúd negro se hizo un largo silencio, solamente interrumpido por el "íViva Allende!" lanzado por el dirigente de pescadores Jorge Paredes.
El ataúd fue cargado a un furgón del SML y partió en un cortejo fúnebre con la familia y los acompañantes de comitiva. Antes de cerrar las puertas, la nieta de Allende le lanzó un clavel rojo, flor que los familiares de las víctimas de la dictadura suelen ofrecer a sus desaparecidos y ejecutados.
Bustos precisó que se tomará un examen radiológico de las osamentas, se hará una clasificación de antropología y se trabajará en conjunto con odontólogos y forenses balísticos.
La exhumación no devuelve "la dignidad a estas personas porque nunca se la arrebataron", afirmó el español Francisco Etxeberría, uno de los peritos extranjeros que participará en las pericias a petición de la familia Allende.
El 11 de septiembre de 1973, los militares, encabezados por Augusto Pinochet, asestaron un golpe de Estado a Allende bombardeando el palacio de la Moneda, donde éste resistió.
En su última arenga radial desde su despacho y bajo las balas señaló que "No voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo". (AFP-NA)







