23 Mayo 2011 Seguir en 
WASHINGTON, Estados Unidos.- El fuerte tornado que azotó el suroeste del estado norteamericano de Missouri ayer dejó al menos 89 muertos en la pequeña ciudad de Joplin, pero la devastación es tan grande que la cifra de víctimas podría aumentar.
Además, 2.000 viviendas quedaron destruidas totalmente o en parte en esta ciudad de unos 48.000 habitantes. También resultaron fuertemente dañados iglesias, escuelas y el hospital, que tuvo que trasladar a sus 183 pacientes a otros centros médicos.
Según las autoridades, alrededor de una tercera parte de la ciudad está reducida a escombros y la senda de destrucción abarca un kilómetro y medio de ancho por 10 kilómetros de largo.
"Todo está arrasado, los árboles, las casas, todo", contaba a la cadena CNN Isaac Duncan, un residente de Joplin, a 215 kilómetros al sur de Kansas City, que logró salvarse al esconderse en la heladera de una tienda de alimentos. El gobernador del estado, Jay Nixon, declaró el estado de emergencia.
A primera hora de hoy, equipos de rescate con cientos de perros peinaban la zona sur de la ciudad, que quedó reducida a escombros. La situación empeoró cuando se produjeron varios incendios por fugas de gas.
El desastre se produce menos de un mes después que otra devastadora oleada de hasta 150 tornados arrasó buena parte del sur de Estados Unidos, y dejó más de 300 víctimas mortales, y sobre todo en el estado de Alabama. (DPA-Especial)
Además, 2.000 viviendas quedaron destruidas totalmente o en parte en esta ciudad de unos 48.000 habitantes. También resultaron fuertemente dañados iglesias, escuelas y el hospital, que tuvo que trasladar a sus 183 pacientes a otros centros médicos.
Según las autoridades, alrededor de una tercera parte de la ciudad está reducida a escombros y la senda de destrucción abarca un kilómetro y medio de ancho por 10 kilómetros de largo.
"Todo está arrasado, los árboles, las casas, todo", contaba a la cadena CNN Isaac Duncan, un residente de Joplin, a 215 kilómetros al sur de Kansas City, que logró salvarse al esconderse en la heladera de una tienda de alimentos. El gobernador del estado, Jay Nixon, declaró el estado de emergencia.
A primera hora de hoy, equipos de rescate con cientos de perros peinaban la zona sur de la ciudad, que quedó reducida a escombros. La situación empeoró cuando se produjeron varios incendios por fugas de gas.
El desastre se produce menos de un mes después que otra devastadora oleada de hasta 150 tornados arrasó buena parte del sur de Estados Unidos, y dejó más de 300 víctimas mortales, y sobre todo en el estado de Alabama. (DPA-Especial)







