13 Marzo 2011 Seguir en 
Fue el 25 de diciembre de 2008: un episodio trágico que derivó en una lucha incansable. Pocos sabían su nombre, pero después de lo que pasó, se hizo bandera para un grupo de mujeres incansables. Esas mujeres ayer ganaron otra batalla. Pero nunca dejarán de pelear. Saben que es una lucha despareja. Y tienen el sinsabor de que, aunque se sabe de su dolor, no son muchos lo que se acuerdan de ellas y tratan de ayudarlas. Por eso el mérito es doble, o triple...
Aquel día de Navidad que Walter Santana cayó tendido al piso por el disparo que le había perforado el pecho. Santana era uno de los cientos de consumidores de "paco" que viven en la zona de "La Costanera" y había ido por una dosis. No tenía dinero y pidió que le fiaran. La negativa inició una discusión que terminó con el muchacho sin vida. Y fue la gota que rebasó el vaso. Las madres de los adictos dijeron basta y decidieron que tenían que hacer conocer su sufrimiento a toda la provincia.
Pasaron los años y pocas cosas cambiaron en la Costanera, a pesar del discurso oficial. Y si bien se hicieron decenas de operativos y se detuvo a cientos de vendedores, tal como admite la Policía, los dealers se reproducen.
Por el crimen de Santana fue detenida la pareja dueña de casa, conocidos como "El Negro Pafe" y "La Lidia". Pero el hombre, que efectivamente vendía droga tal como se demostró cuando le allanaron el domicilio y se encontraron 22 tizas de cocaína, se hizo cargo del crimen del muchacho y sólo él quedó detenido. Su esposa regresó a la vivienda en calle Costanera al 700 y siguió con el negocio. Dos videos publicados en LAGACETA.com mostraban el incesante ingreso de menores que consumían dentro de la vivienda. A principios del año pasado la Policía allanó nuevamente el domicilio y no encontró droga. Sólo quedaban restos de cocaína en una olla y acetona para estirar. Igualmente fue detenida, pero la Justicia consideró que no era suficiente material, por lo que le concedió la libertad, aunque sigue bajo proceso.
Relaciones peligrosas
Desde hace más de dos años, según la investigación que inició personal de la Dirección de Drogas Peligrosas, al mando de los comisarios Jorge Nacusse, Francisco Juárez y Fabián Salvatore, "La Lidia" se asoció con otro delincuente de la zona, conocido como "El rengo Ramoncito", o "El negro Ramón". Este vive a la vuelta de la mujer, en calle Honduras al 1.600 y también usaba la vivienda para que los adictos consumieran en el interior, y de esa forma evitar que lo vigilaran en la calle. No es un novato en estas lides. En 1998 había sido detenido cuando se lo sorprendió con dos kilos de marihuana, medio de cocaína, balanzas de precisión y dinero. Además fue el que recibió las principales enseñanzas de Hugo Daniel Tévez, "El rengo Ordóñez", el principal traficante de la zona al que asesinaron el 21 de marzo de 2009.
El juez federal Nº 1, Daniel Bejas se hizo eco de lo que denunciaban las "Madres del Pañuelo Negro" y las "Madres de la Esperanza". En esos dos domicilios se vendía droga constantemente y eso debía terminarse. "Matan con balas y matan con droga. No puede ser", se quejó ayer una de las mujeres.
Por eso, los oficiales Walter Díaz, Ezequiel Fernández, Jesús Carrizo, Gustavo López, Angel Ponce, Angel Vázquez y Luis Pacheco comenzaron a investigar lo que sucedía. Así, además del testimonio de las denunciantes, encontraron a varios consumidores que admitieron y señalaron los lugares donde compraban.
Los allanamientos
Ayer los policías, en conjunto con personal de la sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando de los oficiales Carlos Nickler, Adrián Corvalán, Salvador Banegas, Gustavo Lagoria, Gabriel Jiménez y Jorge Luján, allanaron los dos domicilios. Y encontraron lo que habían ido a buscar.
En la casa de "La Lidia" se hallaron 50 dosis de "paco", distribuidas en sus respectivos sobres de papel glasé, tres tizas de cocaína, $ 184 y una lista con el nombre de los compradores. En lo de su socio había más droga. "El Rengo" ocultaba una piedra de cocaína, una bolsa con marihuana y más de $ 1.235. Pero lo que más sorprendió a los investigadores fueron los troqueles de LSD (ver aparte), que alcanzaban para 15 dosis, a un precio de unos $ 400 cada una que el hombre aparentemente había adquirido en Buenos Aires. Los mismos vecinos dijeron que era notable la cantidad de vehículos que se acercaban en las últimas semanas a la casa del acusado para comprar esta droga sintética. Los compradores, obviamente, tenían alto poder adquisitivo teniendo en cuenta que una dosis de "paco" cuesta $ 5.
Tras los operativos ambos acusados quedaron detenidos y serán llevados mañana a declarar en el Juzgado Federal. Y aunque seguramente no lo mencionarán, el recuerdo de Walter Santana estará presente a la hora de la imputación.
Aquel día de Navidad que Walter Santana cayó tendido al piso por el disparo que le había perforado el pecho. Santana era uno de los cientos de consumidores de "paco" que viven en la zona de "La Costanera" y había ido por una dosis. No tenía dinero y pidió que le fiaran. La negativa inició una discusión que terminó con el muchacho sin vida. Y fue la gota que rebasó el vaso. Las madres de los adictos dijeron basta y decidieron que tenían que hacer conocer su sufrimiento a toda la provincia.
Pasaron los años y pocas cosas cambiaron en la Costanera, a pesar del discurso oficial. Y si bien se hicieron decenas de operativos y se detuvo a cientos de vendedores, tal como admite la Policía, los dealers se reproducen.
Por el crimen de Santana fue detenida la pareja dueña de casa, conocidos como "El Negro Pafe" y "La Lidia". Pero el hombre, que efectivamente vendía droga tal como se demostró cuando le allanaron el domicilio y se encontraron 22 tizas de cocaína, se hizo cargo del crimen del muchacho y sólo él quedó detenido. Su esposa regresó a la vivienda en calle Costanera al 700 y siguió con el negocio. Dos videos publicados en LAGACETA.com mostraban el incesante ingreso de menores que consumían dentro de la vivienda. A principios del año pasado la Policía allanó nuevamente el domicilio y no encontró droga. Sólo quedaban restos de cocaína en una olla y acetona para estirar. Igualmente fue detenida, pero la Justicia consideró que no era suficiente material, por lo que le concedió la libertad, aunque sigue bajo proceso.
Relaciones peligrosas
Desde hace más de dos años, según la investigación que inició personal de la Dirección de Drogas Peligrosas, al mando de los comisarios Jorge Nacusse, Francisco Juárez y Fabián Salvatore, "La Lidia" se asoció con otro delincuente de la zona, conocido como "El rengo Ramoncito", o "El negro Ramón". Este vive a la vuelta de la mujer, en calle Honduras al 1.600 y también usaba la vivienda para que los adictos consumieran en el interior, y de esa forma evitar que lo vigilaran en la calle. No es un novato en estas lides. En 1998 había sido detenido cuando se lo sorprendió con dos kilos de marihuana, medio de cocaína, balanzas de precisión y dinero. Además fue el que recibió las principales enseñanzas de Hugo Daniel Tévez, "El rengo Ordóñez", el principal traficante de la zona al que asesinaron el 21 de marzo de 2009.
El juez federal Nº 1, Daniel Bejas se hizo eco de lo que denunciaban las "Madres del Pañuelo Negro" y las "Madres de la Esperanza". En esos dos domicilios se vendía droga constantemente y eso debía terminarse. "Matan con balas y matan con droga. No puede ser", se quejó ayer una de las mujeres.
Por eso, los oficiales Walter Díaz, Ezequiel Fernández, Jesús Carrizo, Gustavo López, Angel Ponce, Angel Vázquez y Luis Pacheco comenzaron a investigar lo que sucedía. Así, además del testimonio de las denunciantes, encontraron a varios consumidores que admitieron y señalaron los lugares donde compraban.
Los allanamientos
Ayer los policías, en conjunto con personal de la sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando de los oficiales Carlos Nickler, Adrián Corvalán, Salvador Banegas, Gustavo Lagoria, Gabriel Jiménez y Jorge Luján, allanaron los dos domicilios. Y encontraron lo que habían ido a buscar.
En la casa de "La Lidia" se hallaron 50 dosis de "paco", distribuidas en sus respectivos sobres de papel glasé, tres tizas de cocaína, $ 184 y una lista con el nombre de los compradores. En lo de su socio había más droga. "El Rengo" ocultaba una piedra de cocaína, una bolsa con marihuana y más de $ 1.235. Pero lo que más sorprendió a los investigadores fueron los troqueles de LSD (ver aparte), que alcanzaban para 15 dosis, a un precio de unos $ 400 cada una que el hombre aparentemente había adquirido en Buenos Aires. Los mismos vecinos dijeron que era notable la cantidad de vehículos que se acercaban en las últimas semanas a la casa del acusado para comprar esta droga sintética. Los compradores, obviamente, tenían alto poder adquisitivo teniendo en cuenta que una dosis de "paco" cuesta $ 5.
Tras los operativos ambos acusados quedaron detenidos y serán llevados mañana a declarar en el Juzgado Federal. Y aunque seguramente no lo mencionarán, el recuerdo de Walter Santana estará presente a la hora de la imputación.
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