Cuarto intermedio, relax en medio de la tensión

CHARLA TRANQUILA. Fabersani y el testigo Villafañe, durante un receso.
CHARLA TRANQUILA. Fabersani y el testigo Villafañe, durante un receso.
11 Marzo 2011
Son el momento propicio para el relax, la única pausa en la vorágine del debate. Y, cuando llegan, los acusados, los abogados y el público en general aprovechan para cruzar palabras más distendidas.

En los cuartos intermedios, los protagonistas suelen dejar la postura ríspida para sumergirse en charlas más amenas. Incluso, en ocasiones se ve que algunos abogados bromean y sonríen, contrariamente a lo que ocurre en la sala de debate.

Ayer ocurrió algo inédito. En la jornada matutina, durante el único descanso que otorgó el tribunal, Ema Hortencia Gómez sorprendió a quienes concurren con frecuencia al juicio por el crimen del juez Aráoz. La acusada de homicidio, que siempre se quedaba en el auditorio rodeada solamente por policías de la guardia, ayer aprovechó para salir, despejarse y tomar un café.

Se ubicó en una mesa dentro del bar del Colegio de Abogados; se quedó sola, alejada de todos. Estuvo así durante unos minutos, enviando mensajes desde su celular hasta que su defensor, Mario Mirra, junto con otros abogados se sentó a su lado. Nadie pareció notar la presencia de la acusada, a la que el propio juez Roldán Vázquez ayer calificó como "famosa".

Los demás imputados salieron del edificio. Así, se vio al presunto encubridor Andrés Fabersani y al testigo Matías Villafañe compartiendo una mesa en la vereda.

El imputado Darío Pérez y su defensor, Gustavo Morales, salieron cargando varias carpetas. Domínguez, en tanto, permaneció con su familia y sus defensores. A Rubén Albornoz, como suele ocurrir, se lo vio caminando de un lado al otro. Solamente cruza palabras con su abogada, Nilda González.

Cuando el tribunal volvió a convocarlos, se acabaron las sonrisas. Era momento de debatir.