Piccinetti se comparó con Jesús y desapareció

El presunto coautor del crimen del agricultor Salas no se presentó a escuchar la sentencia, y dio sus argumentos en una carta a LA GACETA. "Somos condenados muchas veces los pobres, injustamente, por jueces y fiscales", redactó el masajista. "En ningún momento me dieron derecho a defensa", añadió.

CUANDO SÍ IBA. Piccinetti había anunciado que el lunes explota Tribunales. Cumplió. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
CUANDO SÍ IBA. Piccinetti había anunciado que "el lunes explota Tribunales". Cumplió. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
22 Febrero 2011
Algunos creyeron que Luis Piccinetti se había tomado muy en serio aquello de "ir de pesca para desenchufarse" antes de escuchar la sentencia. Pero, con el correr de los minutos, se hizo evidente que no iba a aparecer por la sede penal de Tribunales. Así, el paradero del masajista, acusado junto a Silvia Lai de matar a José Salas en julio de 2007, aún es un misterio. Eso sí: antes de desaparecer, dejó una carta (que había prometido días antes) en la redacción de LA GACETA, y con su puño y letra explicó el porqué de su rebeldía ante la Justicia.

"Somos (...) condenados muchas veces los pobres, injustamente, por jueces y fiscales como la Dra. (Adriana) Giannoni que tiene en su jurisprudencia huzar (SIC) el derecho de la fuerza", escribió Piccinetti en su misiva.

Su abogado defensor, Roberto Flores, no supo precisar dónde se encontraba su defendido. Tribunales no explotó, tal como había anticipado el profesor de gimnasia que revolucionó Trancas hace unos años. Pero sí hubo revuelo, sorpresa, indignación y hasta bromas por los pasillos del ex Comando, situado en avenida Sarmiento al 400.

La hipótesis de la fiscala de Instrucción es que los acusados eran amantes y que Salas los descubrió. Más tarde, siempre según esta hipótesis, los imputados ejecutaron al agricultor. La víctima, que fue encontrada sin vida en la habitación de su domicilio, recibió múltiples golpes en la cabeza con un objeto metálico. La Policía secuestró una mancuerna en el gimnasio de Piccinetti. Los investigadores creen que esta fue el arma homicida.

Lo que nunca ocurrió

Ayer, los abogados Flores (por Piccinetti) y Manuel Pedernera (por Lai) iban a desarrollar sus alegatos. Luego, los vocales de la sala IV de la Cámara Penal, María del Pilar Prieto, Horacio Lázaro Villalba y Marta Cavallotti, pasarían a deliberar para finalmente dictar sentencia.

Todas estas proyecciones se esfumaron cerca de las 9.30, cuando todos comprendieron que Piccinetti no iba a aparecer.

Él, que había señalado en repetidas ocasiones que no quería entrar en el talk show, se esfumó de la faz de la tierra. Antes, una persona dejó una carta en las oficinas de este diario. La hermana del acusado, según dijo anoche el abogado Flores a LA GACETA, afirma que la epístola es falsa. No obstante, la firma, según Flores, le pertenece a Piccinetti. Tiene además su nombre, su apellido y su número de DNI.

"Al no tener garantías jurídicas, he decidido no presentarme a escuchar mi sentencia, porque en ningún momento le dieron derecho a mi defensa", protestó el acusado. Y dijo que las prendas manchadas con sangre de Salas que estaban en su casa fueron obtenidas de forma ilegal. Cuestionó también el SMS que Adrián Lai, hermano de la acusada, le envió a su novia la noche del crimen ("estamos armando el ataúd para Luis"). Y repitió que el comisario Carlos "Charquiao" Páez (quien se quitó la vida el año pasado) le plantó varias evidencias.

También se disculpó con su abogado y dijo que, para no comprometerlo, contratará al penalista Cergio Morfil para este tramo final. "Quiero decirle a la Justicia y a la sociedad que sí me presentaré, porque no escapo de la injusticia (se interpreta que quiso escribir justicia), sino de la injusticia", escribió.

Al final de su carta, Piccinetti planteó el último de los interrogantes: "a Jesucristo lo mataron... ¿era culpable?"

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